La primera ministra de Japón reorganizó su gabinete en medio de las exigencias de Estados Unidos

Sanae Takaichi renovó más de la mitad de su gabinete en medio de la caída en las encuestas, aunque dejó sin cambios a las figuras que manejan defensa, economía y comercio en plena presión de Washington

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, durante la conferencia de prensa tras la remodelación de su gabinete. 17 de septiembre en Tokio. (Reuters)
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, durante la conferencia de prensa tras la remodelación de su gabinete. 17 de septiembre en Tokio. (Reuters)
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La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, reorganizó este jueves su gabinete en un intento por revertir la caída en su popularidad, aunque conservó a las figuras clave de su equipo económico y de política exterior.

El país enfrenta actualmente las exigencias del presidente Donald Trump de aumentar el gasto en defensa, incrementar la inversión japonesa en territorio estadounidense y adoptar medidas para combatir la debilidad del yen, un escenario que condicionó buena parte de las decisiones detrás de la nueva composición ministerial.

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La remodelación es la primera que realiza la líder derechista del gobernante Partido Liberal Democrático desde que asumió el cargo en octubre pasado, cuando se convirtió en la primera mujer en dirigir el gobierno japonés. Se trata de una maniobra habitual entre los primeros ministros para equilibrar las fuerzas internas del partido, ajustar prioridades políticas y responder a la opinión pública.

En total, la mandataria reemplazó a diez de los dieciocho ministros. Hiroshi Nakatsuka, del Partido de la Innovación de Japón, socio menor de la coalición, fue designado ministro de reforma administrativa y políticas para la niñez. Kazuo Yana reemplazó a Norikazu Suzuki en Agricultura, pese a la presunta implicación de este último en un escándalo de fondos políticos. En Asuntos Internos, Yoshimasa Hayashi, rival interno de Takaichi, fue sustituido por Hisayuki Fujii.

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Sanae Takaichi, junto a los integrantes de su nuevo gabinete, en la residencia oficial en Tokio. (Reuters)
Sanae Takaichi, junto a los integrantes de su nuevo gabinete, en la residencia oficial en Tokio. (Reuters)

Pese al recambio, Takaichi ratificó en sus cargos al ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, y al canciller, Toshimitsu Motegi, dos de sus principales rivales dentro del partido, en una decisión que apunta tanto a contener su influencia interna como a garantizar continuidad en los vínculos con Estados Unidos. También retuvo a la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, una de sus colaboradoras más cercanas y responsable de ejecutar su plan de gasto, además del ministro de Economía, Minoru Kiuchi. Por su parte, Ryosei Akazawa permaneció al frente de la cartera de Comercio, desde donde encabeza las negociaciones arancelarias con Washington.

Un día antes, en la renovación de la conducción partidaria, la mandataria había confirmado como vicepresidente del Partido Liberal Democrático al exprimer ministro Taro Aso y como secretario general a su cuñado, Shunichi Suzuki, además de sostener a varios de sus aliados de derecha. Su rival Takayuki Kobayashi continuó al frente del consejo de investigación de políticas de la agrupación.

Durante meses, Takaichi había mantenido índices de aprobación elevados, en gran parte por el atractivo que ejerció entre los votantes jóvenes en un escenario político tradicionalmente dominado por hombres. Ese respaldo se erosionó luego de que impulsara medidas como la aplicación de normas de sucesión exclusivamente masculina para la familia imperial, en un momento en que la ciudadanía reclamaba respuestas más firmes frente al encarecimiento de los precios. “Construiremos un Japón fuerte y próspero bajo una política fiscal responsable y expansiva”, declaró tras la ceremonia de formalización del nuevo gabinete en el palacio imperial.

Una relación sólida con Estados Unidos resulta prioritaria en momentos en que Japón busca recomponer los lazos con China, deteriorados desde que Takaichi advirtiera el año pasado que el ejército japonés podría intervenir si Beijing actuaba militarmente contra Taiwán, territorio que China reclama como propio. Ese episodio afectó también el vínculo comercial entre ambos países. Este jueves reiteró que su gobierno mantiene una postura constante a favor de un vínculo estable y constructivo con Beijing.

Japón busca sostener un vínculo estable con Beijing mientras revisa su estrategia de seguridad frente a China, Corea del Norte y Rusia. (Reuters)
Japón busca sostener un vínculo estable con Beijing mientras revisa su estrategia de seguridad frente a China, Corea del Norte y Rusia. (Reuters)

La jefa de gobierno viajará a fines de este mes a Nueva York para participar de la Asamblea General de la ONU, instancia en la que buscaría un encuentro con Trump, quien el 24 de septiembre tiene previsto reunirse con el presidente chino Xi Jinping. Sobre esa posible reunión, señaló que todavía no hay nada resuelto.

En paralelo, el gobierno trabaja en la revisión, antes de fin de año, de los documentos de estrategia de seguridad y defensa, con el objetivo de reforzar las capacidades ofensivas del país frente a China, Corea del Norte y Rusia, e incorporar nuevas modalidades de conflicto basadas en inteligencia artificial y drones de combate. El gasto militar ya se elevó al 2% del producto interno bruto y se prevé un nuevo aumento para 2027, mientras crece la posibilidad de que Washington exija llevarlo hasta el 3,5 por ciento.

Se espera que el triunfo del domingo en la elección a gobernador de Okinawa de Genta Koja, candidato conservador respaldado por el oficialismo, ayude a Takaichi a impulsar un mayor despliegue militar en las islas del sur del archipiélago para disuadir a China.

Gran parte de las decisiones sobre el rumbo económico se explican por el plan de estímulo que lleva adelante la primera ministra para contener la inflación, que contempla reducir del 8% al 1% durante dos años el impuesto al consumo sobre los alimentos, junto con pagos directos a los hogares. La iniciativa, adoptada por el gabinete el lunes, carece todavía de precisiones sobre su financiamiento y generó fracturas dentro del propio oficialismo, lo que anticipa un debate complejo cuando el parlamento retome actividades en octubre.

Esa política de gasto profundizó la preocupación por la ya deteriorada situación fiscal del país y llevó al secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, a instar a Tokio a abandonar el esquema de estímulo apoyado en un yen débil y tasas de interés bajas.

(Con información de AP y Reuters)

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