Francia y Ruanda inauguraron este martes en París un monumento a las víctimas del genocidio de 1994, en una ceremonia a orillas del río Sena que reunió a los presidentes Emmanuel Macron y Paul Kagame tras décadas de tensión entre ambos países.
“Ha surgido una reconciliación sin precedentes entre Ruanda y Francia”, declaró Macron. El mandatario describió el monumento como la culminación de un largo proceso de búsqueda de la verdad y advirtió que la inauguración no cierra ese camino: "No es un final. Es un hito en el camino que hemos abierto".
La obra, L’Archive (El Archivo), fue diseñada por la artista portuguesa Grada Kilomba y se ubica en el muelle del Orsay. Consta de dos estelas de bronce negro erigidas sobre una losa de piedra volcánica.
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La inscripción grabada señala: “Aquí, como en un archivo, reposan las voces y las palabras, los recuerdos y las experiencias, los sentimientos y las esperanzas de las víctimas y los supervivientes”.
Kagame, quien durante años acusó a París de “complicidad”, elogió la “valentía y humanidad” de Macron para asumir las responsabilidades históricas. Sostuvo que Francia es el único país que ha llegado tan lejos en esclarecer los hechos y aceptar su parte en la tragedia.
“Afrontar las responsabilidades históricas requiere verdadero coraje, ya que genera una feroz oposición por parte de quienes tienen que responder”, declaró el mandatario ruandés.
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Macron advirtió sobre las consecuencias de la persecución étnica: “Cuando se persigue a alguien por su color de piel, origen o etnia, se pone en marcha un mecanismo que se lo lleva todo por delante”. En 2021, durante una visita a Kigali, había reconocido que Francia careció de voluntad para detener las masacres, sin llegar a formular una disculpa formal.
El historiador Vincent Duclert, quien dirigió la comisión de expertos encargada por el Elíseo, concluyó en 2021 que Francia cometió un “fracaso” bajo la presidencia de François Mitterrand, aunque descartó la complicidad directa de París en las matanzas. Calificó la inauguración como un paso “conmovedor”. “El genocidio contra los tutsis forma parte ahora plenamente de la historia pública de Francia”, declaró.
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El genocidio se desencadenó tras el asesinato del presidente hutu Juvenal Habyarimana el 6 de abril de 1994, cuando su avión fue derribado sobre Kigali. En los meses siguientes, extremistas hutus masacraron a al menos 800.000 personas, en su mayoría tutsis, entre abril y julio de ese año.

Francia había sido un firme defensor del gobierno ruandés dominado por los hutus, lo que derivó en décadas de fricciones entre ambos países, incluida la ruptura de relaciones diplomáticas entre 2006 y 2009.
La jornada también dio lugar a las voces de quienes vivieron las masacres. Una superviviente, con voz temblorosa, relató los días de abril de 1994 en que su familia fue masacrada. Ella misma escapó por poco: tenía 16 años cuando fue evacuada a Francia gravemente herida.
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Jeanne Uwimbabazi describió el “abandono” de las fuerzas de paz de la ONU, que dejaron atrás a tutsis aterrorizados refugiados en una escuela rodeada de milicias hutus. "Su mera presencia habría bastado para protegernos", afirmó.
El músico y escritor franco-ruandés Gael Faye, presente en los márgenes de la ceremonia, señaló: “Debemos fortalecer esta labor de memoria, porque nunca sabemos quién podría llegar al poder ni cómo podrían cambiar las narrativas oficiales”.
(Con información de AFP, EFE y Reuters)
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