Rafael Grossi instó a mantener la cooperación nuclear internacional a 40 años del desastre de Chernóbil

El secretario general del OIEA advierte que, si bien se ha avanzado en transparencia y vigilancia, el mayor desafío para el sistema hoy proviene del ambiente político y no de la tecnología

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A cuatro décadas de Chernóbil, el director del OIEA, Rafael Grossi, destaca avances notables en la seguridad nuclear global. (REUTERS/Valentyn Ogirenko/File Photo)
A cuatro décadas de Chernóbil, el director del OIEA, Rafael Grossi, destaca avances notables en la seguridad nuclear global. (REUTERS/Valentyn Ogirenko/File Photo)

A cuarenta años del desastre de Chernóbil, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato a secretario general de la ONU, Rafael Grossi, afirmó que el sistema internacional de seguridad nuclear ha registrado “progresos impresionantes” desde aquel accidente, aunque advirtió sobre la persistencia de riesgos en un contexto global marcado por una mayor polarización política. Grossi sostuvo que, actualmente, la seguridad nuclear es “más segura, más controlada y más transparente que en el pasado”, gracias a los avances implementados tras la catástrofe en la entonces Unión Soviética.

Grossi subrayó que, después de Chernóbil, la comunidad internacional fortaleció de manera sustancial los estándares y procedimientos de seguridad en la industria nuclear. Señaló que la mejora en los sistemas y la creación de una cultura de seguridad han sido logros clave, ya que los países aprendieron a compartir información y a establecer mecanismos de cooperación que antes no existían.

El director del OIEA destacó también el cambio en la percepción global sobre la energía nuclear, especialmente en el marco de la lucha contra el cambio climático. Grossi sostuvo que países en desarrollo y foros climáticos que previamente se mostraban reacios ahora reconocen la necesidad de incluir la energía nuclear en la matriz energética, al considerarla una opción relevante para la descarbonización y la estabilidad del suministro eléctrico. Según Grossi, la energía nuclear, que en otro tiempo era un tabú, se reconoce hoy como una alternativa necesaria.

No obstante, Grossi alertó que el desafío principal para la seguridad nuclear ya no es de tipo tecnológico, sino político. Según sus declaraciones, el actual entorno internacional, más polarizado, ha llevado a que algunos Estados reconsideren si su abstención nuclear sigue siendo una garantía suficiente de seguridad, lo que podría acarrear consecuencias graves para el régimen global de no proliferación. Grossi remarcó que “un mundo con más armas nucleares no sería un mundo más seguro, todo lo contrario”.

Rafael Mariano Grossi.  REUTERS/Eduardo Munoz
Rafael Mariano Grossi. REUTERS/Eduardo Munoz

El diplomático argentino insistió en que es fundamental reforzar la cooperación internacional para evitar que las tensiones políticas actuales debiliten los mecanismos de control y verificación nuclear. Recordó que el accidente de Chernóbil, ocurrido el 26 de abril de 1986—cuando el reactor número cuatro explotó durante una prueba de seguridad—demostró que las fallas en seguridad nuclear tienen consecuencias globales, y que esa lección sigue vigente.

El desastre provocó la evacuación de cientos de miles de personas y dejó una zona de exclusión que permanece en parte inhabitable después de cuatro décadas. La central nuclear sigue representando una amenaza potencial debido a los daños y riesgos relacionados con el conflicto armado en Ucrania, que han complicado los planes para sustituir el antiguo sarcófago que aísla las toneladas de material radiactivo restante.

Rafael Grossi subraya que la energía nuclear es hoy más segura y transparente, gracias a los estrictos controles internacionales posteriores a Chernóbil. (REUTERS/Gleb Garanich)
Rafael Grossi subraya que la energía nuclear es hoy más segura y transparente, gracias a los estrictos controles internacionales posteriores a Chernóbil. (REUTERS/Gleb Garanich)

Grossi concluyó que la cooperación internacional en materia de seguridad nuclear “es indispensable y no puede darse por sentada”, subrayando que el legado de Chernóbil exige mantener la vigilancia y el compromiso global en este ámbito.

(Con información de EFE)