
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, advirtió que las negociaciones entre Irán y Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní han logrado progresos concretos, pero que el margen temporal para alcanzar un acuerdo es extremadamente limitado. En declaraciones a la cadena francesa LCI, el diplomático argentino señaló que observa por primera vez una disposición real de ambas partes para avanzar hacia un entendimiento, aunque reconoció la enorme complejidad del desafío.
Las conversaciones indirectas, celebradas esta semana en Ginebra bajo mediación de Omán, se producen en un contexto de máxima tensión. Estados Unidos mantiene la amenaza de acción militar tras la sangrienta represión de las protestas antigubernamentales en Irán durante enero. Simultáneamente, Washington ha incrementado sustancialmente su despliegue militar en la región con el envío del portaaviones USS Gerald R. Ford al Golfo Pérsico, sumándose al USS Abraham Lincoln ya presente en aguas de Oriente Medio.
Grossi afirmó que existe “la posibilidad de un diálogo que realmente está comenzando a tomar forma por primera vez”, y subrayó que las partes “están empezando a hablar sobre cosas concretas, sobre lo que tenemos que hacer”. El funcionario del OIEA, que antes de las negociaciones de esta semana sostuvo un encuentro técnico con el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, destacó la voluntad mutua de llegar a un acuerdo, pero insistió en que la ventana de oportunidad se cierra rápidamente.
Teherán suspendió parte de su cooperación con el OIEA tras los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio pasado, impidiendo que los inspectores del organismo accedan a instalaciones atacadas durante aquella guerra de 12 días. Irán acusa al OIEA de sesgo y de no haber condenado los ataques contra sus centros nucleares. La falta de acceso ha provocado que el organismo pierda la “continuidad de conocimiento” sobre las reservas de uranio enriquecido al 60 por ciento que posee la República Islámica, una pureza cercana al umbral necesario para fines militares.

Según datos previos al conflicto de junio, Irán disponía de aproximadamente 400 kilogramos de uranio enriquecido a ese nivel de pureza, cantidad suficiente para fabricar hasta diez bombas nucleares si Teherán decidiera dar ese paso técnico final hacia el 90 por ciento requerido para uso armamentístico. Grossi ha solicitado reiteradamente que las autoridades iraníes permitan inspecciones en las instalaciones bombardeadas, algo que Irán rechazó sistemáticamente hasta ahora.
El canciller omaní, Badr al Busaidi, quien ejerce como mediador en estas conversaciones, valoró que el encuentro de esta semana concluyó “con buenos avances en la identificación de objetivos comunes y cuestiones técnicas relevantes”. En un comunicado publicado en sus redes sociales, Al Busaidi destacó que el espíritu del encuentro fue “constructivo” para seguir avanzando hacia un acuerdo, aunque reconoció que todavía quedan puntos por cerrar y que las partes acordaron próximos pasos claros antes de una nueva reunión.
La Casa Blanca advirtió el miércoles que sería “prudente” para Irán alcanzar un acuerdo, mientras el presidente Donald Trump volvió a insinuar la posibilidad de una acción militar contra el que considera un adversario histórico de Estados Unidos. Trump había amenazado inicialmente con intervención militar en enero, tras la violenta represión gubernamental de las protestas antigubernamentales que sacudieron el país.

Las negociaciones actuales se desarrollan en un clima enrarecido por múltiples factores. Irán insiste en que solo discutirá restricciones a su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones internacionales, mientras Estados Unidos busca ampliar el alcance de las conversaciones para incluir el arsenal de misiles balísticos iraníes. El viceministro iraní Mayid Tajt-Ravanchi declaró a la BBC que su país está dispuesto a debatir cuestiones relacionadas con el programa nuclear siempre que Washington demuestre disposición para hablar sobre las sanciones económicas.
El fracaso de las conversaciones tendría consecuencias graves para la estabilidad regional. Los bombardeos de junio afectaron seriamente la infraestructura nuclear iraní, aunque la portavoz del gobierno iraní, Fatemeh Mohajerani, admitió en julio que los sitios de Fordow, Isfahán y Natanz sufrieron daños estratégicos considerables. Sin embargo, las autoridades iraníes sostienen que evacuaron previamente el material nuclear y que la tecnología y la determinación nacional no pueden destruirse mediante bombardeos.
La primera ronda de conversaciones, celebrada el 6 de febrero en Mascate bajo mediación omaní, fue calificada como “buena” por ambas partes, aunque sin logros concretos tangibles. El director del OIEA ha valorado positivamente los contactos indirectos mantenidos en Ginebra e insistió en que el organismo está listo para apoyar cualquier marco de negociaciones que se acuerde entre las partes.
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