El presidente de Israel, Isaac Herzog, afirmó este lunes que personas de todas las religiones “superarán este mal” durante un homenaje a las víctimas del tiroteo que dejó 15 muertos en un festival judío en Bondi Beach, en Sídney. El jefe de Estado colocó una corona de flores en memoria de los fallecidos al inicio de una visita de cuatro días a Australia destinada a acompañar a la comunidad judía local tras el ataque del 14 de diciembre.
Bajo la lluvia y un cielo gris, Herzog participó en una ceremonia frente al Bondi Pavilion, junto a la playa, donde recordó a las víctimas y subrayó la unión frente al terrorismo. “Los lazos entre la gente de bien de todas las religiones y todas las naciones continuarán siendo fuertes frente al terror, la violencia y el odio”, expresó. También añadió: “Superaremos este mal juntos”.
El mandatario señaló que colocó dos piedras traídas desde Jerusalén en la playa “en sagrada memoria de las víctimas”. Durante su visita, destacó medidas adoptadas por el Gobierno australiano para enfrentar el antisemitismo tras el ataque. Afirmó que valora los “pasos positivos” impulsados por las autoridades, que incluyeron leyes más estrictas sobre armas y delitos de odio.
Sin embargo, el presidente israelí indicó que comparte la frustración de muchas personas ante el aumento del antisemitismo “en todo el mundo”. Sus declaraciones se dieron en medio de un contexto de tensión y protestas convocadas por activistas propalestinos en rechazo a su presencia en el país.
Entre las víctimas del ataque figuraban una sobreviviente del Holocausto de 87 años, una pareja que enfrentó a uno de los atacantes y una niña de 10 años llamada Matilda, a quien describieron en su funeral como un “rayo de sol”. El autor del tiroteo, Sajid Akram, de 50 años y nacionalidad india, murió por disparos de la policía durante el ataque. Había ingresado a Australia con una visa en 1998.
Su hijo, Naveed Akram, de 24 años y ciudadano australiano, permanece en prisión. La justicia lo acusa de terrorismo y de 15 cargos de asesinato por su presunta participación en los hechos.
Activistas propalestinos convocaron protestas contra la visita de Herzog. Los organizadores denunciaron el supuesto “genocidio” en Gaza y exigieron su arresto por comentarios que, según sostienen, incitaron al genocidio. El presidente israelí respondió a las críticas. “He venido aquí con buena voluntad”, afirmó. “Estas manifestaciones, en la mayoría de los casos, lo que se escucha y se ve intenta socavar y deslegitimar nuestro derecho —el derecho de mi nación, la nación de la cual soy jefe de Estado— a su mera existencia”.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, pidió respeto por el motivo del viaje y anunció que acompañará al mandatario israelí en visitas a familias de las víctimas del ataque. “En Australia, creo que la gente quiere que las vidas inocentes estén protegidas, ya sean israelíes o palestinas, pero quieren algo más también: no quieren que el conflicto llegue aquí”, declaró ante periodistas antes de la visita.
(Con información de AFP)
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