Manantiales ocultos, leyendas ancestrales y biodiversidad única: así son las Colinas de Chocolate de Filipinas

Entre paisajes que cambian de color, relatos de gigantes y una red subterránea aún por descubrir, este enclave de Bohol combina maravillas naturales, tensiones sociales y desafíos ambientales en una historia fascinante sobre identidad, turismo y conservación sin punto final

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Las Colinas de Chocolate en
Las Colinas de Chocolate en Bohol, Filipinas, atraen miles de turistas cada año por su espectacular cambio de color estacional (WIkimedia)

Las Colinas de Chocolate, ubicadas en la isla de Bohol, Filipinas, conforman un conjunto de 1.776 cerros de piedra caliza cubiertas de hierba. Cada año, entre febrero y mayo, el paisaje ofrece una transformación visual: la vegetación pasa del verde intenso al marrón, otorgando el característico tono que da nombre al sitio. Este fenómeno natural ocurre en una región donde la agricultura y la vida rural conviven con una de las formaciones geológicas más singulares del planeta.

Las colinas alcanzan alturas que oscilan entre 30 y 120 metros, con cimas cónicas y pendientes pronunciadas. El terreno que las rodea es llano y se utiliza principalmente para el cultivo de arroz y otros productos agrícolas. El área fue designada monumento geológico nacional en Filipinas en 1988 y recibió protección adicional como monumento natural en 1997.

Científicos y autoridades documentaron la presencia de cavidades y manantiales subterráneos en los alrededores de las colinas. Según un artículo difundido por Live Science, existen indicios de que algunas cuevas se extienden justo por debajo de los mogotes, como se denomina a este tipo de formaciones en entornos kársticos tropicales.

Origen geológico y formación única

De acuerdo con investigaciones geológicas difundidas por Live Science, las Colinas de Chocolate se formaron al inicio de la última glaciación, hace entre 2,6 millones y 11.700 años. Procesos tectónicos elevaron depósitos de coral y otros restos marinos, que posteriormente sufrieron la acción de la lluvia y la erosión. Estos factores modelaron el terreno, creando mounds de forma regular y composición calcárea.

Formadas por 1.776 mogotes de
Formadas por 1.776 mogotes de piedra caliza, las Colinas de Chocolate presentan una de las formaciones geológicas más singulares del planeta (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los mogotes son típicos de regiones con lecho rocoso soluble, donde se desarrollan sumideros y sistemas de cuevas. Este fenómeno, aunque se observó en Java, Indonesia, no presenta la misma magnitud ni la regularidad que caracteriza a las colinas de Bohol. La singularidad del sitio radica tanto en la cantidad de mounds como en su aspecto y disposición.

Numerosos estudios destacaron la presencia de manantiales y cavernas, lo que sugiere una compleja red subterránea. Según especialistas, estos elementos contribuyen a la estabilidad estructural de las colinas y a la biodiversidad del entorno.

Leyendas populares y disputas sociales

El atractivo de las Colinas de Chocolate no se limita a lo geológico. Diversas leyendas populares intentan explicar el origen de las colinas. Una versión relata que dos gigantes, tras una disputa, lanzaron barro hasta formar los montículos. Otra historia sostiene que gigantes infantiles, al competir en la elaboración de pasteles de barro, los cocinaron bajo cáscaras de coco, que luego se transformaron en las colinas actuales.

Las decisiones gubernamentales sobre la protección del área generaron tensiones entre las autoridades y los residentes locales. Cuando se declaró monumento natural en la década de 1990, agricultores, mineros y propietarios de tierras manifestaron preocupación por posibles restricciones a sus derechos y medios de vida.

El fenómeno natural de las
El fenómeno natural de las Colinas de Chocolate transforma el verde intenso en marrón entre febrero y mayo, otorgando su famoso aspecto (VisualesIA)

Según Live Science, la oposición derivó en enfrentamientos violentos que involucraron al ejército y un grupo insurgente conocido como “Chocolate Hills Command”.

En octubre de 1999, uno de estos episodios provocó la muerte de diez personas. El conflicto evidenció la dificultad de equilibrar la conservación ambiental con las necesidades económicas de los habitantes.

Turismo, desafíos actuales y controversias recientes

Hoy, las Colinas de Chocolate atraen a visitantes nacionales e internacionales, impulsando la economía local. Sin embargo, la coexistencia de intereses turísticos, ambientales y comunitarios representa un reto constante. En 2024, la construcción de un resort en pleno corazón del paisaje generó protestas y reavivó el debate sobre el desarrollo sostenible en la zona.

De acuerdo con Live Science, la reacción pública evidenció la sensibilidad que existe respecto a la preservación del entorno natural. Diversos sectores sociales han solicitado mayor transparencia y participación ciudadana en la toma de decisiones que afectan al patrimonio geológico y cultural de Bohol.

Designadas monumento nacional y natural,
Designadas monumento nacional y natural, las Colinas de Chocolate cuentan actualmente con protección especial del gobierno filipino (VisualesIA)

El sitio sigue considerado un símbolo nacional y un atractivo único en el sudeste asiático. Las autoridades mantienen la vigilancia para evitar daños irreversibles, mientras promueven iniciativas que buscan compatibilizar la protección ambiental con el progreso económico.

Un fenómeno natural que trasciende fronteras

Las Colinas de Chocolate ilustran la complejidad de gestionar recursos naturales de valor excepcional. El paisaje se distingue no solo por sus características físicas, sino también por la interacción entre naturaleza, historia y sociedad.

La capacidad del terreno para cambiar de color según la estación, la riqueza de leyendas locales y la persistencia de conflictos sociales convierten a este enclave en un caso de estudio relevante. El desafío continúa: preservar la singularidad del lugar, garantizar el bienestar de las comunidades y permitir que el turismo aporte beneficios sin poner en riesgo el equilibrio ecológico.

Las Colinas de Chocolate se mantiene como ejemplo de cómo un fenómeno geológico puede convertirse en eje de identidad nacional, motor económico y foco de debate social. En Bohol, el paisaje sigue transformándose, mientras la sociedad busca respuestas a los desafíos del presente.