
El presidente de Bulgaria, Rumen Radev, anunció este lunes que presentará su renuncia al cargo, un movimiento sin precedentes en la historia poscomunista del país. En un discurso televisado, Radev, de tendencia izquierdista y ex general de la Fuerza Aérea, comunicó que formalizará su dimisión ante el Tribunal Constitucional el martes. La medida se produce mientras Bulgaria, país miembro de la Unión Europea (UE) y de la OTAN, atraviesa una profunda crisis política y se encamina hacia su octava elección parlamentaria desde 2021, tras la reciente caída del Ejecutivo liderado por el partido de centroderecha GERB.
En su alocución, Radev expresó: “La batalla por el futuro de nuestra patria está por delante, y creo que la enfrentaremos juntos con todos ustedes: los dignos, los inspirados y los inquebrantables. ¡Estamos listos. Podemos, y lo lograremos!”, según recogió la televisión pública BNT. El presidente también pidió perdón a la ciudadanía “por lo que no pude lograr”, pero insistió en su convicción de que el país alcanzará sus objetivos.
La renuncia de Radev, quien ocupa la presidencia desde 2016 y fue reelegido en 2021, coincide con una creciente expectativa pública de que podría fundar una nueva formación política. De acuerdo al instituto Alpha Research, cerca del 40% de los búlgaros considera preferible que el país sea gobernado por un nuevo partido, y una eventual agrupación liderada por Radev podría captar hasta la mitad de ese electorado, mientras el resto se repartiría entre fuerzas nacionalistas y contrarias a la integración europea.
Radev ha mantenido una postura crítica frente al líder de GERB, Boyko Borissov, y al político y empresario Delyan Peevski, sancionado por Estados Unidos y Reino Unido y considerado por diversos sectores como símbolo de la captura del Estado. Borissov, por su parte, ha visto disminuir el respaldo a su partido en cada cita electoral, en medio de escándalos de corrupción y la sucesión de gobiernos de coalición inestables.
La crisis política se agravó tras las masivas protestas anticorrupción del mes pasado, que forzaron la dimisión del gobierno de Rosen Zhelyazkov. El detonante fue un controvertido proyecto de presupuesto para el próximo año, acusado de favorecer a las élites corruptas, según reportó Bloomberg. Los intentos de formar un nuevo gabinete han fracasado, abocando al país a nuevas elecciones.

Según la constitución búlgara, la vicepresidenta Iliana Yotova, ex eurodiputada socialista, asumirá de manera interina el cargo de presidenta tras la renuncia de Radev, una vez que sea juramentada por el parlamento. Yotova deberá convocar a elecciones anticipadas y nombrar a un primer ministro provisional, mientras la dimisión de Radev debe ser ratificada por el Tribunal Constitucional, que no tiene un plazo fijado para ello.
Bulgaria ha experimentado una polarización política acentuada por la guerra en Ucrania y el debate sobre la adopción del euro, finalmente implementado el 1 de enero. Radev ha sido criticado en Bruselas por posiciones consideradas afines al Kremlin, oponiéndose a sanciones de la UE contra Rusia y a la entrega de ayuda militar a Ucrania, alegando que solo beneficiaría a “belicistas”. El presidente también ha defendido la celebración de un referendo sobre la integración a la moneda única.
El futuro político de Radev permanece incierto. Aunque no ha confirmado la creación de un nuevo partido, recientemente afirmó que Bulgaria necesita una fuerza política capaz de “unir a todos los demócratas —izquierda y derecha— independientemente de su afiliación o activismo político, porque todos necesitamos elecciones justas y un desarrollo democrático y libre”.
(Con información de Bloomberg, EFE y AP)
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