El volcán Kanlaon, ubicado en la isla central de Negros, en Filipinas, entró en erupción este martes a las 5:51 hora local (21:51 GMT del lunes), generando una columna de ceniza de unos 4.000 metros de altura que se dispersó sobre varias localidades cercanas, informó el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs).
En su boletín más reciente, Phivolcs detalló que la erupción se produjo en la chimenea de la cumbre del volcán, donde el material volcánico fue expulsado con gran violencia.
En la red social Facebook, el organismo calificó de “voluminosa” la nube de ceniza generada, y difundió un video del evento que muestra una densa columna grisácea ascendiendo rápidamente hacia el cielo. La ciudad de La Carlota, situada en las inmediaciones del cráter, reportó caída de ceniza, fenómeno que puede provocar efectos adversos tanto en la salud de los residentes como en la producción agrícola.
Ante la magnitud del evento, la Oficina de Defensa Civil de Filipinas indicó que podría elevarse el nivel de alerta al número 4 —de una escala máxima de 5—, lo que supondría una fase de erupción peligrosa inminente o en curso, y activaría la evacuación forzosa de decenas de miles de personas en un radio de nueve kilómetros alrededor del volcán.
La erupción de este martes se produce apenas cuatro meses después de un evento similar registrado el 9 de diciembre de 2024, cuando el Kanlaon expulsó una nube de ceniza que alcanzó los 3.000 metros de altura y se dispersó por varias ciudades colindantes. Aquella erupción también provocó la emisión de flujos piroclásticos, peligrosas mezclas de gases calientes y materiales volcánicos que se desplazan a ras del suelo y pueden alcanzar altas velocidades y temperaturas letales.

En ese contexto, el Phivolcs elevó la alerta a nivel 3 y las autoridades ordenaron la evacuación de todos los residentes en un radio de seis kilómetros. Varias miles de personas continúan desplazadas desde entonces, viviendo en refugios o en otras áreas fuera de la zona de riesgo.
El volcán Kanlaon, con una altitud de 2.465 metros, es uno de los más activos del archipiélago filipino. Ha registrado 15 erupciones en la última década, siendo una de las más mortales la ocurrida en 1996, cuando una repentina expulsión de ceniza causó la muerte de tres escaladores que se encontraban en sus laderas.
Las autoridades filipinas mantienen vigilancia constante sobre el volcán, dado su historial eruptivo y su proximidad a centros poblados. Equipos técnicos del Phivolcs continúan analizando la evolución de la actividad sísmica y volcánica en la zona para determinar si el proceso eruptivo podría intensificarse en las próximas horas.

Filipinas se ubica dentro del Anillo de Fuego del Pacífico, una región de alta actividad sísmica y volcánica que rodea el océano Pacífico. Este cinturón geológico concentra la mayoría de los terremotos y erupciones volcánicas del mundo. El país cuenta con más de 20 volcanes activos, y cada año registra múltiples episodios de actividad que requieren monitoreo y acciones preventivas por parte del gobierno.
(Con información de EFE)
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