
Más de 21.000 personas han cruzado a Líbano desde Siria en lo que va de marzo, tras una ola de violencia sectaria en la costa mediterránea siria, considerada la más grave desde la caída de Bashar al-Asad, según informó este martes la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
En su informe más reciente, ACNUR contabilizó que 21.637 nuevos desplazados llegaron al norte del territorio libanés, según cifras proporcionadas por las autoridades locales y la Cruz Roja Libanesa. La mayoría de las personas ingresaron por pasos fronterizos no oficiales, atravesando zonas montañosas o vadeando ríos a pie.
Según el organismo, los recién llegados presentan signos de agotamiento, trauma y desnutrición. Entre los desplazados se encuentran también alrededor de 390 familias libanesas.

Los desplazamientos masivos se producen a raíz de los hechos ocurridos a partir del 6 de marzo, cuando se registraron masacres en la región costera siria, con epicentro en la provincia de Latakia, bastión histórico de la comunidad alauita, a la que pertenece la familia Asad. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, al menos 1.600 civiles murieron, en su mayoría alauitas.
El organismo atribuyó las muertes a fuerzas de seguridad y grupos armados aliados, a los que acusó de “ejecuciones sumarias, desplazamientos forzados e incendios de viviendas”, con familias enteras asesinadas, incluidos niños, mujeres y ancianos.
En contraste, las autoridades sirias responsabilizaron a partidarios armados del dictador al-Asad por iniciar los enfrentamientos, tras ataques contra las nuevas fuerzas de seguridad desplegadas en la región, lo que derivó en una operación militar con refuerzos enviados desde el interior del país.
Ante la magnitud de la crisis, el presidente interino de Siria, Ahmad al-Sharaa, antiguo líder del grupo Hayat Tahrir al-Sham (HTS), anunció la creación de una comisión nacional de investigación para esclarecer los hechos. La comisión inició su labor el 14 de marzo en Latakia y ha comenzado a recopilar testimonios de familiares y testigos.

El portavoz del organismo, Yasser al-Farhan, declaró este martes que el grupo ha reunido “más de 95 testimonios” y recibido “más de 30 informes orales y escritos”, tanto presencialmente como por vía electrónica. Además, indicó que se han analizado 93 pruebas digitales, y que los miembros de la comisión han sostenido reuniones con autoridades locales, fuerzas de seguridad y representantes de derechos humanos de la ONU.
Aunque los resultados preliminares aún no han sido difundidos, Farhan adelantó que la comisión prevé realizar inspecciones en otras áreas afectadas, como Tartus, y aseguró que no se han registrado ataques directos contra sus miembros. No obstante, advirtió que la situación en la zona sigue siendo peligrosa por la presencia de “delincuentes implicados en crímenes de lesa humanidad”.
Farhan señaló que la comisión trabaja a la espera de una ley de justicia transicional en Siria, y que crece el clamor entre la población por establecer un tribunal nacional especial para juzgar los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos desde 2011, durante el gobierno de Asad.
(Con información de AFP)
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