
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó que sus observadores detectaron fuertes explosiones y actividad militar intensificada cerca de la central nuclear de Zaporizhzhia, la más grande de Europa y ocupada por los rusos, en medio de reportes de un ataque con drones contra las instalaciones.
Los observadores del OIEA desplegados en el sitio reportaron haber escuchado dos fuertes detonaciones el domingo por la tarde en las proximidades del perímetro de la planta, junto con fuego de ametralladora, según un comunicado emitido por el organismo con sede en Viena.
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“Un ataque contra cualquier central nuclear es completamente inaceptable”, declaró Rafael Grossi, director general del OIEA, quien advirtió que estos incidentes “suponen otra amenaza para la seguridad nuclear de la mayor central nuclear de Europa”. Grossi hizo un llamamiento urgente a la “máxima moderación” para evitar lo que calificó como un “claro peligro” para la seguridad de la central.
Los observadores internacionales señalaron que la intensidad de las actividades militares en las cercanías de la planta aumentó significativamente durante el fin de semana, elevando la preocupación por la seguridad de las instalaciones nucleares.
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La versión rusa del incidente, difundida a través de Telegram, acusa al “régimen de Kiev” de persistir en “sus provocaciones con el fin de crear una amenaza de catástrofe tecnológica”.
El Ministerio de Defensa ruso dijo que sus sistemas de defensa antiaérea interceptaron cinco drones ucranianos que intentaban atacar la central nuclear y la ciudad de Energodar el 5 de enero. Según el comunicado oficial, uno de los drones derribados provocó un incendio en el techo del centro de entrenamiento de la instalación, aunque aseguran que no hubo víctimas ni daños mayores.
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Kiev no se pronunció por el momento sobre el incidente.
La central nuclear de Zaporizhzhia, que cuenta con seis reactores, se encuentra bajo control ruso desde marzo de 2022, cuando fue ocupada durante los primeros días de la invasión de Ucrania. Actualmente, la planta está gestionada por personal ucraniano bajo la supervisión de expertos rusos y se encuentra en estado de parada fría, sin generar energía.
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Este incidente marca una nueva escalada en las tensiones alrededor de la central nuclear, que ha sido objeto de preocupación internacional desde el inicio del conflicto. La presencia continua de actividad militar cerca de una instalación nuclear de tal magnitud ha generado advertencias reiteradas por parte de expertos y organismos internacionales sobre los riesgos potenciales para la seguridad nuclear regional.
El OIEA mantiene una presencia permanente de observadores en la central como parte de sus esfuerzos para monitorear y garantizar la seguridad de las instalaciones nucleares en zonas de conflicto. La organización ha enfatizado repetidamente la importancia de mantener la integridad de las medidas de seguridad nuclear, incluso en situaciones de conflicto armado.
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