
La central nuclear ucraniana de Zaporizhzhia, ocupada por Rusia, vedó el acceso a sus instalaciones al personal del operador ucraniano Energoatom, informó el jueves el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El director general del OIEA, Rafael Grossi, indicó en un comunicado que durante su visita de la semana próxima a la central “planteará la cuestión crucial del personal y pedirá informaciones sobre ese nuevo anuncio”.
“La central comunicó que a partir de hoy no se autorizará el ingreso a la planta de ningún empleado de Energoatom” y que solo podrán trabajar allí ex empleados del operador ucraniano “que hayan adquirido la nacionalidad rusa y firmado contratos con el operador ruso”, detalló el OIEA.
Grossi señaló que es “crucial” que la planta cuente con el “personal cualificado necesario para garantizar la seguridad nuclear”.
Recordó además que esta planta, la más grande de Europa, ya había sufrido un importante recorte del número de trabajadores desde el inicio de la invasión rusa, en febrero de 2022.
Por otra parte, la OIEA denunció que en enero el perímetro interior de la planta nuclear volvió a estar minado tres meses después de que tuviera constancia de la retirada inicial de estos artefactos explosivos.
En su última evaluación de la situación en la planta, una constante amenaza por su vulnerabilidad a los ataques durante la guerra de Ucrania, el OIEA constó la existencia de estas minas “a lo largo del perímetro de la planta”, repartidas “en una zona de amortiguación entre las vallas interna y externa” de la instalación.

Minas como las colocadas en esta zona “que habían sido retiradas en noviembre de 2023 han vuelto a ser plantadas de nuevo”, de acuerdo con la evaluación, publicada en la página web de la agencia nuclear.
La zona minada es ahora un “área restringida e inaccesible al personal operativo de la planta”, según el informe. Grossi denunció en este sentido que “la presencia de minas es inconsistente con los estándares de seguridad del OIEA”.
Por lo demás, el OIEA recordó que el suministro de energía de la planta sigue corriendo serio peligro como demuestra lo ocurrido esta semana, cuando la central perdió “el suministro de energía de respaldo inmediato a las unidades del reactor durante varias horas”.
Actualmente 4.500 personas trabajan bajo la autoridad de Moscú y “940 candidaturas están siendo estudiadas”, según los expertos del OIEA desplegados permanentemente en la central.
Antes de la guerra, la planta contaba con 11.500 empleados.
La central, que cayó en manos de las tropas rusas en marzo de 2022, está ubicada en Energodar, a orillas del río Dniéper, convertido en línea de frente natural entre las tropas rusas y las ucranianas.
El conflicto provocó que la planta fuese blanco de disparos en varias ocasiones y también cortes en su suministro eléctrico, lo que despertó temores de un accidente nuclear.
Ambos bandos se acusan mutuamente de querer provocar una catástrofe nuclear.
(Con información de AFP)
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