
Ante los efectos del cambio climático, el riesgo de hambruna y la guerra de Ucrania, la ONU pidió este jueves recaudar 51.500 millones de dólares en 2023 para ofrecer ayuda humanitaria a 230 millones de personas especialmente vulnerables.
“El año próximo representará el mayor programa humanitario” jamás lanzado a nivel mundial, afirmó a la prensa el coordinador de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, Martin Griffiths.
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Las agencias humanitarias de Naciones Unidas necesitarán 51.500 millones de dólares el año próximo, un 25% más que en 2022.
Esos fondos les permitirían financiar los programas destinados a ayudar a 230 millones de personas particularmente vulnerables en 68 países.
La ONU no es capaz sin embargo de ayudar a todas las personas en necesidad. En total son 339 millones de personas las que necesitarían ayuda de emergencia el año próximo, más que los 274 millones de personas que la necesitaron en este 2022.
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El alto responsable de la ONU destacó que las necesidades humanitarias no han aminorado desde la cima que alcanzaron a raíz de la pandemia.
“Las sequías y las inundaciones están causando estragos (...), desde Pakistán hasta el Cuerno de África. La guerra de Ucrania ha transformado parte de Europa en un campo de batalla. Más de 100 millones de personas están desplazadas, y todo eso se añade a la devastación que la pandemia causó entre los más pobres”, explicó Griffiths.
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El pedido de fondos lanzado por la ONU este jueves se apoya en un panorama sombrío.
Al menos 222 millones de personas de 53 países se verán confrontadas a una situación de “inseguridad alimentaria aguada” a fines de 2022.
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De ese total, 45 millones de personas en 37 países se exponen a morir de hambre.
“Cinco países están viviendo ya lo que conocemos como condiciones cercanas a la hambruna”, enfatizó Griffiths.
Los países en cuestión son Afganistán, Etiopía, Haití, Somalia y Sudán del Sur, precisó a AFP un portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Jens Laerke.
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La salud pública también se encuentra bajo presión en muchos puntos del mundo, a causa de la persistencia del COVID-19 y de la viruela del mono, de la reaparición del virus del Ébola en Uganda y la presencia de múltiples epidemias de cólera en distintos países, en particular Haití y Siria.

Todo ello en un contexto de cambio climático, que incrementa los riesgos y vulnerabilidades en los países más pobres. Según la ONU, de aquí al final del siglo el calor extremo podría causar tantas víctimas como el cáncer.
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En 2022 se cubrió el 47% de los fondos solicitados, explicó Griffiths. Un déficit, el actual, que nunca ha sido tan voluminoso, y que obliga a las organizaciones humanitarias a elegir entre las poblaciones susceptibles de recibir ayuda.
El país donde Naciones Unidas afronta la mayor necesidad de fondos el año próximo es Afganistán (4.630 millones de dólares), seguido de Siria, Yemen y Ucrania.
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(Con información de AFP)
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