
Mientras Rusia desplaza el foco de su “operación militar especial” en Ucrania a la región del Donbás, no parece haber un final a la vista para los combates. Las bajas en ambos bandos aumentan. Mientras Ucrania puede pedir a sus ciudadanos que ayuden a defender su patria de la agresión rusa, la capacidad de Moscú para reunir y mantener el apoyo entre los rusos de a pie será crucial para mantener su esfuerzo militar.
El Kremlin considera que los niños y los jóvenes son una parte vital de este esfuerzo. El gobierno ha lanzado una serie de campañas de educación patriótica dirigidas a los jóvenes rusos para animarles a considerar la guerra en Ucrania como una continuación de la segunda guerra mundial y a sentir una conexión personal con los soldados rusos que luchan allí.
Dirigir la propaganda a los jóvenes no es algo nuevo en Rusia. Cuando los bolcheviques tomaron el poder en 1917, introdujeron la educación patriótico-militar para preparar a la siguiente generación para la guerra. Durante el periodo de Brezhnev, de 1964 a 1982, el foco de atención se centró en la victoria de la Unión Soviética sobre los nazis en lo que Rusia sigue llamando la “gran guerra patriótica”.
La educación patriótico-militar soviética tuvo una fuerte dimensión psicológica durante la guerra fría. Las historias heroicas de autosacrificio durante la gran guerra patriótica se utilizaron para desarrollar la devoción de los niños a la patria. Ya sea a través de actividades en grupos de jóvenes o en entornos educativos más formales, se transmitía un mensaje claro a los jóvenes: tenían la responsabilidad de preservar el recuerdo de la victoria que habían conseguido sus padres y abuelos.
Desde el colapso de la URSS, el recuerdo de la gran guerra patriótica ha cobrado aún más importancia para la educación en Rusia. A los jóvenes no sólo se les ha encargado preservar la versión estatal de la historia, sino que también se espera que estén atentos y denuncien los esfuerzos de otros por “falsificar” y “disminuir” el papel histórico de Rusia en el mundo.
El recuerdo de la gran guerra patriótica también es fundamental para que Moscú justifique su guerra en Ucrania ante la sociedad rusa. La afirmación infundada de que Rusia se vio obligada a intervenir para combatir el creciente sentimiento nazi en Ucrania se está entretejiendo en los mensajes dirigidos a los jóvenes rusos.
Uno de los aspectos de esta campaña fue el lanzamiento de la iniciativa “la fuerza está en la verdad”. A la ceremonia de inauguración en Moscú asistieron escolares de regiones de toda Rusia, entre ellos miembros del movimiento nacional del Ejército Joven creado en 2015. En su intervención en la ceremonia, el ministro de Educación de Rusia, Serguéi Kravtsov, dijo que una situación como la de Ucrania no volverá a repetirse, porque “tenemos jóvenes maravillosos... porque creen en Rusia, en nuestro país, en nuestros profesores, en nuestras victorias, ¡y que tienen razón! Gracias, chicos, por su posición, por hablar directamente de esto y no distorsionar la historia”.
Otra vertiente de esta campaña es el uso de la memoria del Holocausto para llevar las atrocidades nazis al primer plano de la conciencia de los jóvenes y establecer conexiones con la guerra en Ucrania. El 19 de abril, el Museo de la Victoria de Moscú inauguró una exposición titulada El nazismo ordinario. La exposición destaca “las atrocidades de los nacionalistas ucranianos durante la segunda guerra mundial, así como los crímenes masivos y el terror de los neonazis modernos contra los habitantes de Ucrania en 2014-2022″.
Ese mismo día se celebró también el Día de la Acción Unida en Rusia en recuerdo del genocidio del pueblo soviético iniciado en Rusia por los nazis y sus cómplices. El evento incluyó conciertos, exposiciones, concentraciones y actuaciones en escuelas y universidades de toda Rusia.
Generación “Z”

En las escuelas de toda Rusia, los profesores intentan encontrar formas adecuadas a la edad de los niños y jóvenes para relacionarlos con los soldados que luchan en Ucrania. A los más pequeños se les asignan tareas sencillas, como dibujar y colorear dibujos de la cinta “Z” o ponerse en forma para hacer la forma de esa letra. La letra “Z” (no cirílica) se ha convertido en un símbolo de la ofensiva y en una especie de insignia para los que la apoyan.
Los niños mayores escriben cartas a los soldados que sirven en Ucrania, especialmente a los que son de sus pueblos o regiones, y hacen paquetes de cuidados para enviarles. En la actualidad, se suministran a las escuelas pupitres con [imágenes y datos biográficos] de soldados distinguidos inscritos en ellos, lo que constituye un vívido recordatorio de la orgullosa historia del heroísmo militar ruso al que se invita a los jóvenes a unirse.
Estos esfuerzos por transmitir mensajes cuidadosamente elaborados sobre la ofensiva en Ucrania a los niños y jóvenes sirven para varios propósitos. Hay beneficios a corto plazo, como el fomento de una actitud positiva hacia el servicio militar en los adolescentes de más edad que serán elegibles para el reclutamiento en un futuro próximo. Teniendo en cuenta el número de soldados rusos muertos en combate hasta ahora en este conflicto, el reclutamiento seguirá siendo una parte crucial del esfuerzo bélico.
El trabajo de llegar a los jóvenes con estos mensajes también hace que más adultos rusos sean cómplices de apoyar la narrativa del Kremlin. Puede que algunos profesores apoyen de verdad la ofensiva, pero para muchos será una forma más de demostrar a sus jefes que hacen bien su trabajo, y quizá de mostrar al Estado que son ciudadanos leales. Las consecuencias para los que se niegan pueden ser graves: hay pruebas de alumnos que denuncian a sus profesores por hacer comentarios desleales.
A más largo plazo, la educación patriótica pretende establecer un profundo y duradero sentido del patriotismo, del deber y del amor a la patria en la próxima generación de ciudadanos rusos, junto con un gran respeto por el ejército como institución. La clave para ello es la presentación sistemática de la historia de Rusia a los nuevos grupos de jóvenes, al tiempo que se les aparta de las visiones del mundo opuestas. La creación de futuras generaciones que puedan ser fácilmente moldeadas para creer en los mensajes del Kremlin y cumplir sus agendas es una característica importante de los soldados de juguete de Putin.
*Jennifer Mathers es Profesora titular de Política Internacional, Universidad de Aberystwyth; y Allyson Edwards es Profesora de Historia, Universidad de Warwick
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