
Un mes después de la conquista de Kabul, el régimen talibán enfrenta fuertes disputas internas que se desarrollan en el propio palacio presidencial de la capital, según fuentes del movimiento afgano.
En medio de la crisis humanitaria y la incertidumbre local y mundial, los esfuerzos por ganarse el reconocimiento internacional son torpedeados por las divisiones internas del nuevo régimen.
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Altos funcionarios del movimiento confirmaron a la BBC la gran disputa que se vive entre dos facciones bajo dos ejes de discusión: quién hizo más para lograr la victoria talibán y cómo debería repartirse el poder.
Según una fuente talibán contactada por la BBC, el mulá Abdul Ghani Baradar, nombrado como viceprimer ministro, discutió con fuertes palabras con Khalil ur-Rahman Haqqani, el ministro para los refugiados y una figura prominente dentro de la red militante Haqqani.
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Mientras se enfrentaban verbalmente, sus seguidores se peleaban en las cercanías.
La BBC confirmó la versión con otras dos fuentes del grupo, que señalaron que los hechos ocurrieron a finales de la semana pasada. Según indicaron, Baradar está descontento con la nueva estructura anunciada a inicios de septiembre y debe darse más méritos a los esfuerzos diplomáticos. Él fue quien conversó directamente con Donald Trump en 2020 y firmó el acuerdo de Doha sobre el retiro de tropas estadounidenses.
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En tanto, la poderosa red Haqqani ha ganado relevancia con sus ataques contra las fuerzas afganas y se atribuye buena parte del rápido triunfo militar a nivel nacional.

Los rumores sobre las divisiones estallaron en los últimos días cuando Baradar, una de las figuras más prominentes, desapareció de los actos públicos y en redes se especulaba con una posible muerte en un tiroteo entre facciones.
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“Los medios siempre publican propaganda falsa. Rechacen con coraje estas mentiras. Les confirmo al 100% que no hay ningún problema”, dijo el lunes en un audio Baradar, que ya había sido nombrado como número dos del mulá Mohammad Hasan Akhund. “Durante las últimas noches he estado fuera de viaje. Esté donde esté ahora mismo, estamos todos bien, mis hermanos y amigos”, asegura.
El mensaje se publicó en las cuentas oficiales de los talibanes, incluida la del portavoz de la oficina política del nuevo gobierno.
Si bien un vocero dijo que Baradar había ido a Kandahar para reunirse con el líder supremo de los talibanes, posteriormente dijo a la BBC que estaba “agotado y quería descansar”.
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Mientras tanto, continúan las especulaciones sobre el comandante supremo de los talibanes, Hibatullah Akhundzada, que nunca ha sido visto en público. Es quien está a cargo de los asuntos políticos, militares y religiosos de los talibanes.
A la crisis económica se suma la humanitaria, con millones de desplazados tanto dentro del país como en el extranjero. La ONU consiguió el lunes la promesa de más de mil millones de dólares de la comunidad internacional, y los talibanes han visto en este influjo de ayuda un paso positivo para establecer relaciones diplomáticas y capear la crisis, pero resta saber si conseguirán la unidad para administrar el país.
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(Con información de AFP y EFE)
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