
Zakaria Zubeidi, líder terrorista palestino que escapó este lunes de una prisión de Israel, estaba detenido desde 2019 luego de pasar más de 15 años bajo la mira de la justicia y las fuerzas de defensa israelíes, con un largo prontuario de ataques y atentados.
El ex comandante en Jenin del ala militar de Fatah, las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, vivía tras las rejas por estar detrás de varios operativos extremistas, incluidos ataques suicidas y un atentado contra la sede del partido Likud en 2002 que mató a seis personas.
Su participación activa en la Segunda Intifada (2000-2005) lo convirtió en uno de los hombres más buscados por las FDI en los meses posteriores a los enfrentamientos en Cisjordania.
Zubeidi ha declarado que se introdujo en los grupos extremistas tras la muerte de su madre y su hermano. Según su relato, fueron abatidos por soldados durante las protestas en Yenín en el comienzo de la intifada.

El líder palestino también estableció vínculos con grupos radicales israelíes que lo veían como potencial aliado. Se casó en 2004 con una activista antisionista, Tali Fahima, quien al mudarse con él sirvió como escudo humano para evitar ataques y posteriormente se convirtió al islam.
Zubeidi logró escapar a las fuerzas de seguridad israelíes durante algunos años, pero pudo respirar más tranquilo en 2007, cuando el gobierno lo incluyó en una amnistía, junto a un grupo de terroristas de las brigadas de al-Aqsa. Sin embargo, desde el 2011 el gobierno israelí le retiró la medida y volvió a incluirlo en la lista de personas buscadas. Para evitar un arresto de las fuerzas israelíes, fue la Autoridad Palestina quien lo detuvo y lo mantuvo en su custodia por un tiempo, hasta que se le permitió volver a Jenín.

En esos años, Zubeidi fue nombrado representante de la Oficina de Prisioneros del campo de refugiados de Jenín y se desempeñó como miembro del Consejo Revolucionario de Fatah. También completó un máster en la Universidad de Birzeit.
A inicios de 2019, las fuerzas israelíes detuvieron a Zubeidi, acusándolo de haber reanudado sus actividades terroristas. Según el servicio de seguridad Shin Bet. Zubeidi había confesado dos ataques a tiros contra autobuses en las afueras del asentamiento de Beit El, en el centro de Cisjordania, en noviembre de 2018 y enero de 2019, que hirieron a tres personas.

Cuando fue presentado ante los tribunales, un mes después, su hoja de cargos era larga: dos homicidios y múltiples acusaciones de intentos de homicidio, pertenencia a un grupo terrorista, venta de armas, disparar a personas y preparar explosivos. Si bien algunos cargos se remontaban a años previos a la amnistía, el Shin Bet argumentó que su participación en ataques anulaba la medida.
La huida concretada este lunes no era el primer intento y el movimiento palestino de la Yihad Islámica de la Franja de Gaza no demoró en celebrar: “La fuga de los seis prisioneros palestinos de la cárcel israelí de Gilboa esta mañana es el mayor acto heroico que hará tambalearse fuertemente el sistema de seguridad sionista”.
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