La Unión Europea suspendió sus gestiones para ratificar el pacto sobre inversiones con China

Lo confirmó el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis: “En la situación actual, el ambiente no es propicio para la ratificación”, señaló

El presidente chino, Xi Jinping (EFE/EPA/ROMAN PILIPEY/Archivo)
El presidente chino, Xi Jinping (EFE/EPA/ROMAN PILIPEY/Archivo)

La Comisión Europea suspendió sus esfuerzos para ratificar en la Unión Europea (UE) el acuerdo sobre inversiones cerrado con China a finales de 2020, al estimar inadecuada la actual coyuntura política, afirmó a la agencia de noticias AFP su vicepresidente Valdis Dombrovskis.

“Por el momento, hemos (...) suspendido determinados esfuerzos de sensibilización política por parte de la Comisión Europea, ya que está claro que, en la situación actual, (...) el ambiente no es propicio para la ratificación”, apuntó Dombrovskis en referencia a la imposición de sanciones entre China y el bloque europeo.

El acuerdo de inversiones entre ambos bloques, que se lleva negociando desde 2014, abría la puerta a que las empresas europeas pudieran operar en el país asiático, eliminado trabas y limitaciones legales que han impedido que las compañías del Viejo Continente tengan el mismo acceso al mercado chino que las empresas chinas han tenido al mercado europeo.

Entre las limitaciones que eliminaba este acuerdo estaban las restricciones cuantitativas, que impiden que empresas extranjeras puedan operar libremente en China, por lo que necesitan un socio local para formar una ‘joint venture’.

La Unión Europea buscó durante años obtener un mayor acceso al enorme mercado interno chino, aunque las violaciones de China en materia de derechos humanos y estándares laborales era un permanente obstáculo.

La UE, en diciembre pasado, afirmó que el Acuerdo Amplio sobre Inversiones era el “más ambicioso” que se había podido negociar hasta ahora con China.

De su lado, el presidente chino, Xi Jinping, dijo en su momento a la agencia de noticias Xinhua que el acuerdo proporcionaría a inversores chinos y de la UE “un mayor acceso al mercado, elevados estándares en materia de ambiente de negocios, fuertes garantías institucionales, y brillantes perspectivas para la cooperación”.

En tanto, ya en diciembre miembros del Parlamento Europeo habían expresado en Bruselas su insatisfacción, alegando que el pacto apenas se limitaba a aceptar que China haga esfuerzos para ratificar normas laborales internacionales.

La reunión del G-7. REUTERS/Stefan Rousseau
La reunión del G-7. REUTERS/Stefan Rousseau

El G-7 busca unidad frente a China

Los ministros de Relaciones Exteriores del G-7, representantes de las siete democracias liberales más ricas del planeta, comenzaron a analizar este martes en Londres, en su primer encuentro presencial en más de dos años, cómo dar respuestas conjuntas a amenazas mundiales como China.

Las situaciones en Rusia, Birmania, el Sahel o Siria figurarán también en la agenda de dos días de conversaciones organizadas por el Reino Unido, que este año preside del grupo, antes de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno prevista del 11 al 13 de junio en el suroeste de Inglaterra.

Tras una cena de bienvenida el lunes, centrada en los programas nucleares de Irán y Corea del Norte, los ministros iniciaron el martes contactos formales en Lancaster House, en el oeste de Londres, dándose la bienvenida con codazos amistosos.

El G-7 dedicó la primera sesión a China, cuyo creciente peso militar y económico, y voluntad de ejercer su influencia fuera del país, preocupa cada vez más a las democracias occidentales.

“No es nuestro propósito intentar contener a China”, dijo el lunes a los periodistas el Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken. “Lo que intentamos hacer es mantener un orden internacional basado en normas en el que nuestros países han invertido tanto durante tantas décadas en beneficio, diría yo, no sólo de nuestros propios ciudadanos, sino de la gente de todo el mundo, incluida, por cierto, China”, aseguró.

Blinken prometió una “sólida cooperación” con el Reino Unido para presionar a Beijing sobre la región de Xinjiang, donde la reclusión de un millón de uigures y otros musulmanes ha sido calificado de genocidio por Washington, y sobre la represión de los derechos civiles en Hong Kong, ex colonia británica devuelta a soberanía china en 1997.

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