
Los ciudadanos de la Unión Europea (UE) que viajen a Francia a partir de este domingo deberán aislarse durante siete días a su llegada al país, después de haber presentado un test PCR negativo, y tendrán que hacer otro diagnóstico al final de la cuarentena.
El Ministerio de Europa y Asuntos Exteriores precisa en la página web de consejos a viajeros que los europeos también deberán aislarse, al igual que los no europeos, a quienes esta medida ya les era exigida.
“A partir del 24 de enero, cualquier viajero mayor de once años que se desplace a Francia procedente del espacio europeo tendrá la obligación de presentar el resultado de un examen PCR” negativo, realizado en las 72 horas previas a su salida, señala Exteriores.
Quedan exentos de esta medida, que fue anunciada el pasado jueves por el presidente del país galo, Emmanuel Macron, en la reunión de líderes europeos, los viajeros que lleguen en coche o tren.

Exteriores precisa además que “todo pasajero deberá presentar una declaración jurada de que no tiene síntomas” de COVID-19, que no ha estado en contacto con un caso confirmado en los catorce días previos al viaje y que se compromete a aislarse durante siete días una vez que arribe al país y a volver a repetir el test tras ese período.
La disposición busca disuadir los viajes no esenciales, “estrictamente desaconsejados hasta nueva orden” por las autoridades francesas, que piden que se eviten los desplazamientos desde el extranjero pero también las salidas desde Francia a otros países.
En caso de desplazamientos por fuerza mayor, solicitan que se respeten las medidas de seguridad para limitar la propagación del coronavirus.
En las últimas 24 horas, las autoridades sanitarias francesas registraron 23.292 nuevos casos de coronavirus en el territorio, cifras similares a las reportadas esta semana pero que han subido significativamente frente a la media de 15.000 casos diarios que había en diciembre pasado.

Además, se informaron 323 muertes por la enfermedad, que ya alcanzó las 72.300 desde el comienzo de la pandemia, y se apuntó un notable incremento de las hospitalizaciones, con 1.861 admisiones en hospitales, 270 de ellas en las unidades de cuidados intensivos.
Desde la semana, en toda Francia rige un toque de queda desde las 6 pm hasta las 6 am para limitar la circulación y evitar la propagación del coronavirus.
Esta medida, que alcanzaba desde el 2 de enero a quince departamentos en el este y sudeste del territorio galo, se amplió a toda la nación durante al menos dos semanas, informó el primer ministro de Francia, Jean Castex, en una conferencia de prensa.

Las escuelas seguirán abiertas, pero las actividades deportivas de interior se han vuelto a prohibir por ahora.
Castex no descartó decretar medidas más restrictivas e imponer un nuevo cierre de las actividades si la situación sanitaria se deteriora gravemente.
(Con información de AFP y EFE)
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