La diplomacia coercitiva del Partido Comunista Chino y su impacto en el mundo

El régimen de Xi Jinping ha incrementado su arremetida contra gobiernos extranjeros y empresas por medios de diversas prácticas como detenciones arbitrarias, restricciones a la inversión y el comercio, boicots populares y amenazas

El presidente de China, Xi Jinping. (EFE/EPA/JASON LEE/Archivo)
El presidente de China, Xi Jinping. (EFE/EPA/JASON LEE/Archivo)

Un informe dado a conocer este mes, elaborado por el Instituto Australiano de Estrategia Política (ASPI, por sus siglas en inglés) detalla cómo el Partido Comunista Chino (PCCh) está desplegando cada vez más una diplomacia coercitiva contra gobiernos y empresas extranjeras con la finalidad de castigar conductas que desagradan al gigante asiático.

La llamada “diplomacia coercitiva” incluye detenciones arbitrarias, restricciones a la inversión y el comercio, boicots populares y amenazas emitidas por el Estado. Señala que los países y las empresas están empezando a comprender sus efectos dañinos y a luchar por desarrollar en forma conjunta herramientas eficaces para contraatacar y resistir los embates del gigante asiático.

Beijing ha intensificado el acoso en todo el mundo durante la última década profundizándolo aún más desde el 2018 cuando Estados Unidos le declaró la guerra comercial. Al bloquear sitios web, imponer sanciones e incitar la ira pública, el PCCh ha logrado obligar a las partes a disculparse. El informe encuentra que hasta el 82,7 por ciento de los acosados se han disculpado y que pocos de sus respectivos gobiernos los han defendido.

El informe pone a la luz el uso de la diplomacia coercitiva por parte del PCCh durante los últimos 10 años, registrando 152 casos que afectaron a 27 países. Las regiones y países más afectados incluyen Europa, América del Norte, Australia, Nueva Zelanda y Asia Oriental.

Las tácticas coercitivas del PCCh pueden incluir medidas económicas como sanciones comerciales, restricciones a la inversión, prohibiciones al turismo y boicots populares, y medidas no económicas como detenciones arbitrarias, restricciones a los viajes oficiales y amenazas emitidas por el Estado. Estos esfuerzos buscan castigar el comportamiento no deseado y enfocarse en temas que incluyen asegurar reclamos territoriales, desplegar la tecnología 5G de Huawei, reprimir a las minorías en Xinjiang, bloquear la recepción del Dalai Lama y ocultar el manejo de la pandemia Covid-19.

Destaca la importancia económica de China por ser el mayor socio comercial de casi dos tercios de los países del mundo, lo cual le otorga una influencia significativa a nivel global. Existe una creciente dependencia de gobiernos y empresas extranjeras con respecto al mercado chino que probablemente siga en aumento.

El gobierno chino busca desplegar la tecnología 5G de Huawei (REUTERS/Tingshu Wang)
El gobierno chino busca desplegar la tecnología 5G de Huawei (REUTERS/Tingshu Wang)

El informe menciona ocho métodos utilizados por el gobierno chino en su diplomacia coercitiva: detención o ejecución arbitraria, restricciones a los viajes oficiales, restricciones a la inversión, restricciones comerciales, restricciones al turismo, boicots populares, presión sobre empresas específicas y amenazas emitidas por el Estado.

Esta investigación documenta que de las 152 instancias de diplomacia coercitiva en la última década, 100 se dirigieron contra gobiernos extranjeros, mientras que los otros 52 casos tuvieron como objetivo empresas extranjeras. Más de la mitad de los casos han tenido lugar en este año de pandemia.

De los 27 países afectados, Australia fue el más atacado, seguido de Canadá y Estados Unidos. También Europa, Nueva Zelanda, y Asia oriental (Corea del Sur, Japón, Taiwán), fueron objeto de la diplomacia coercitiva, mientras que países de África, América del Sur, las islas del Pacífico y el resto de Asia registraron un menor número de ataques. La probable razón de esto es que los China ha extendido su influencia , a lo largo de esta última década, en el mundo en desarrollo por lo que no ha tenido motivos para someter a esos países.

Filipinas ha sido la excepción mientras mantuvo disputas con Beijing sobre el Mar de China Meridional. Sin embargo, desde que el presidente Rodrigo Duterte anunció públicamente hace cuatro años un cambio de política exterior aunando lazos con el país comunista, no se han vuelto a registrar más casos de diplomacia coercitiva contra este país.

En abril de este año, los Países Bajos enfurecieron al PCCh al cambiar el nombre de la misión diplomática del país en Taiwán a "Oficina de los Países Bajos en Taipei”. En respuesta, el Global Times, administrado por el Estado, publicó un artículo que citaba a ‘cibernautas chinos’ que pedían que cesara la exportación de suministros médicos a los Países Bajos y citó a un analista que planteó esta medida como un medio para que el PCCh envíe una advertencia a los Países Bajos. Esto también funcionó como una advertencia para otros estados sobre la voluntad del PCCh de usar medidas coercitivas, incluso en áreas críticas como la atención médica y durante una pandemia mundial.

El disidente chino Liu Xiaobo en una entrevista de 1995 (REUTERS/Will Burgess/archivo)
El disidente chino Liu Xiaobo en una entrevista de 1995 (REUTERS/Will Burgess/archivo)

El PCCh también promulgó múltiples medidas coercitivas contra Noruega en el año 2010 en represalia por la concesión del Premio Nobel de la Paz al disidente chino Liu Xiaobo. Después de que se promulgaron esas medidas, los patrones de votación de la ONU mostraron una alineación más cercana entre China y Noruega, y el gobierno noruego apoyó la admisión de China como observador en el Consejo Ártico en 2013 y se negó a reunirse con el Dalai Lama por primera vez en 2014.

Detenciones arbitrarias

En cuanto al método de detención arbitraria fue aplicado tanto para Canadá como Australia. Apenas unos días después del arresto de la ejecutiva de Huawei, Meng Wanzhou, en Canadá, de conformidad con el tratado de extradición entre Estados Unidos y Canadá, el PCCh arrestó arbitrariamente a los ciudadanos canadienses Michael Kovrig y Michael Spavor.

En Australia, la reciente detención de la periodista australiana de origen chino, Cheng Lei, ha puesto de relieve el riesgo para los extranjeros de la llamada “diplomacia de rehenes” y la actitud de Beijing hacia los ciudadanos con doble nacionalidad de ascendencia china. Cheng, quien trabajó como presentadora de televisión para los medios estatales chinos, ha estado detenida durante más de un mes y está acusada de “actividad criminal que pone en peligro la seguridad nacional de China”, según el Ministerio de Relaciones Exteriores del país. Su caso se une al del escritor chino-australiano disidente Yang Hengjun, quien fue acusado de espionaje en marzo después de más de un año de estar bajo custodia, una acusación que provocó una protesta oficial de Australia. A la esposa de Yang, residente permanente de Australia, se le ha prohibido salir de China.

La periodista chino-australiana Cheng Lei (Reuters TV/Captura de pantalla)
La periodista chino-australiana Cheng Lei (Reuters TV/Captura de pantalla)

China no permite la doble ciudadanía por lo que el gobierno australiano advirtió a sus ciudadanos de origen chino que las autoridades de Beijing pueden negarse a reconocer su nueva nacionalidad y negar el acceso a los servicios consulares lanzando una campaña de prevención para los muchos chinos-australianos asentados en China.

Varios periodistas de diversos países han abandonado China en este último tiempo para no correr riesgos de ser detenidos y tratados arbitrariamente con lo cual prácticamente hoy no hay corresponsales extranjeros.

Restricciones Comerciales

Con respecto a las restricciones comerciales, este informe registró 19 casos entre 2010 y 2020, más de la mitad de los cuales ocurrieron desde 2018. En todos los casos registrados, el PCCh nunca implementó oficialmente sanciones oficiales contra el estado objetivo; en cambio, se proporcionó una razón oficial no relacionada , como el incumplimiento de los requisitos de saneamiento o etiquetado, o no se proporcionó ninguna razón. Al proporcionar una razón oficial no relacionada para disfrazar medidas diplomáticas coercitivas, el PCCh puede mantener una negación plausible, lo que ofrece cierta protección contra países que plantean el problema a través de canales internacionales, como la Organización Mundial del Comercio.

El PCCh impuso restricciones a las importaciones de carne canadiense en junio de 2019 en represalia contra el arresto de la ejecutiva de Huawei, Meng Wanzhou. Sin embargo, el PCCh se retractó de estas restricciones solo 5 meses después, a pesar de que persistían las tensiones sobre este tema, luego de que los efectos de un brote de peste porcina siguieron elevando los precios internos de la carne de cerdo de manera insostenible.

La ejecutiva de Huawei Meng Wanzhou (REUTERS/Jennifer Gauthier/archivo)
La ejecutiva de Huawei Meng Wanzhou (REUTERS/Jennifer Gauthier/archivo)

Las recientes restricciones comerciales del PCCh contra la cebada australiana, que se interpretan ampliamente como una represalia por el hecho de que Australia impulsara una investigación sobre los orígenes y el manejo del brote de Covid-19, ilustran aún más cómo estas medidas a menudo están alineadas con el mercado o restringidas por tendencias y condiciones. Si bien la cebada australiana representa hasta el 80% de las importaciones de cebada de China en los últimos años, el gobierno comunista ha establecido un plan de autosuficiencia y diversificación de las importaciones por lo cual la restricción le fue útil a sus nuevos fines además de haber coincidido con una disminución significativa de la demanda interna de cebada de China. Como argumentó Scott Waldron de la Universidad de Queensland, es significativo que el PCCh no haya impuesto restricciones en relación con la lana, dado que China compra aproximadamente el 75% de las exportaciones de lana de Australia. Actualmente estaría apuntando a imponer restricciones a la importación de vinos australianos que afectaría sobremanera al país Aussie.

Las importaciones de canola canadiense se bloquearon en China, los exportadores de trigo canadienses experimentaron un aumento en las importaciones de trigo en el país asiático. De manera similar, en agosto de 2020, el comercio entre China y Australia fue un 4% más alto que el año anterior, a pesar de las limitaciones del Covid-19.

Restricciones turísticas

Las restricciones al turismo son la tercera forma más común de diplomacia coercitiva utilizada para atacar a los gobiernos extranjeros identificados a través de esta investigación. Este informe registró 17 casos entre 2010 y 2020, la mitad de los cuales ocurrieron después de 2018. China es el mercado turístico emisor más grande del mundo. Representa más del 20% del turismo mundial, y 150 millones de turistas chinos viajaron al extranjero y gastaron un total combinado de 277 mil millones de dólares en 2018. Sujeto a los impactos a largo plazo de la pandemia Covid-19 en el turismo a gran escala, es probable que estas cifras continúen en aumento y siga creciendo la importancia del mercado turístico chino en el mundo ya que hoy representa solo el 10% de su población.

Restricciones a empresas

El éxito de las medidas coercitivas contra las empresas se debe en gran parte a la dependencia de en sus ventas en relación con la segunda economía más grande del mundo que es una de las mayores fuentes de ingreso. El gasto del consumidor de China superó al de Estados Unidos por primera vez en 2019, por lo que es poco probable que las empresas se arriesguen a perder el acceso a ese mercado. En muchos casos la diplomacia coercitiva ha provocado que la empresas terminen pidiendo disculpas públicas por alguna acción que haya molestado al gobierno comunista como lo ha hecho Versace y otras.

Muchos gobiernos extranjeros, incluidos los de Australia, Canadá, Japón, India, el Reino Unido y los Estados Unidos están comenzando a criticar la diplomacia coercitiva china y comenzando a desarrollar una estrategia conjunta de contracoacción eficaz.

En agosto de 2020, la alianza de inteligencia Five Eyes emitió una declaración conjunta en la que demostraba su grave preocupación por la descalificación de candidatos prodemocracia en las elecciones del Consejo Legislativo de Hong Kong y condenaba la supresión de los derechos y libertades de los ciudadanos de Hong Kong tras la imposición una nueva ley de seguridad nacional del PCCh. La declaración conjunta se produjo después de que el PCCh amenazara con contramedidas contra los cinco estados miembros por suspender los tratados de extradición y brindar asistencia a los ciudadanos de Hong Kong.

El informe concluye ofreciendo algunas recomendaciones sobre cómo los países pueden hacer frente conjuntamente a la presión de China. Estos incluyen aumentar la conciencia global sobre la diplomacia coercitiva, generar una respuesta coordinada, construir un pacto de seguridad económica de Five eyes, desarrollar protocolos para ayudar a la comunidad empresarial a hacer frente y subrayar los riesgos de hacer negocios con China.

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