
El primer ministro británico, Boris Johnson, dijo el lunes que no podía prometer que haya una vacuna exitosa contra la COVID-19 desarrollada para fines de este año, aduciendo: “Todavía no estamos ahí”, incluso cuando Gran Bretaña comenzó a reservar dosis de productos en desarrollo.
“Obviamente tengo esperanzas, tengo los dedos cruzados, pero decir que estoy 100% seguro de que vamos a recibir una vacuna este año, o de hecho el año que viene, es, por desgracia, una exageración. Todavía no estamos ahí“, dijo Johnson después de que Gran Bretaña anunciara que reservó 90 millones de dosis de dos vacunas en desarrollo.
“Puede ser que la vacuna vaya a pasar sobre la colina como la caballería, pero no podemos contar con ella en este momento”, agregó el Primer ministro en declaraciones durante una visita a una escuela en Kent.
Las declaraciones de Johnson llegan el mismo día que se conociera la noticia de que el Gobierno británico se aseguró el acceso a 90 millones de potenciales dosis de vacunas en la lucha contra el coronavirus, incluidas unas 30 millones de dosis de la vacuna que desarrolla la empresa alemana Biontech junto con el laboratorio estadounidense Pfizer, según han comunicado este lunes las dos empresas.
Las dosis de la vacuna candidata BNT 162 serán entregadas este mismo año y en 2021 si las compañías obtienen la aprobación oficial. El secretario británico de Asuntos Económicos, Alok Sharma, ha avanzado en Londres que tiene previsto adquirir otros 60 millones de dosis de la compañía Valneva.
Anteriormente, Reino Unido se aseguró 100 millones de dosis de una vacuna en la que están trabajando los investigadores de Oxford.
Las autoridades, no obstante, se mantienen cautas. La asesora del Gobierno británico Kate Bingham ha advertido de que no se puede “ser demasiado optimista”.
“El hecho es que tal vez nunca obtengamos una vacuna y si lo hacemos, debemos estar preparados para el hecho de que tal vez no sea una vacuna que proteja contra la infección sino una que alivie los síntomas”, explicó.
Reino Unido es el país más afectado de Europa por la pandemia, con un total de 45.300 muertes por la COVID-19.
Boris Johnson ha indicado el domingo que no quiere tener que imponer un segundo confinamiento nacional en caso de que surja un nuevo brote de coronavirus.
En una entrevista publicada por el rotativo The Sunday Telegraph, el líder conservador compara la posibilidad de decretar otro confinamiento con un “mecanismo disuasorio nuclear”.
Sus palabras llegan después de que esta semana un informe encargado por el principal asesor científico del Ejecutivo británico, Patrick Vallance, alertara de que existe el “riesgo” de que una nueva ola de la COVID-19 este invierno sea más grave que la primera y pueda matar a otras 120.000 personas, además de hacer necesarias medidas de restricción.
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