
JK Rowling, la autora de la súper vendida saga de Harry Potter, quedó el sábado envuelta en una polémica feminista, al manifestarse en su cuenta de Twitter en lo que fue identificado como una posición TERF (en inglés, trans-exclusionary radical feminist"; en español “feminista radical trans-excluyente”).
Rápidamente, el nombre de la autora y la palabra TERF se convirtieron entre las tendencias más comentadas en la red social. Para muchas de quienes salieron a responderle, sus dichos tuvieron un contenido “transfóbico” o de odio hacia las personas trans.
Rowling compartió un artículo en el que se refieren a las mujeres con el término ''personas que menstrúan'', desligando el sexo del género: “'Las personas que menstrúan'. Estoy segura de que solía haber una palabra para esas personas. Alguien que me ayude. Wumben? Wimpund? Woomud?", ironizó sobre la palabra women, mujer en inglés. "Opinión: Crear un mundo post-COVID-19 más igualitario para las personas que menstrúan'', agregó.

Más tarde, la escritora británica se refirió a los términos con los que fue atacada, enumerando “feminazi”, “perra”, “TERF”, “bruja” y agregó: “Los tiempos cambian, el odio a las mujeres es eterno”.
“Si el sexo no existe, no hay atracción entre dos personas del mismo sexo. Si el sexo no existe, la realidad vivida por las mujeres globalmente es borrada. Yo conozco y amo a personas trans, pero borrar el concepto de sexo elimina la capacidad de muchas personas de discutir sus vidas de manera significativa. No es odio decir la verdad”, escribió Rowling en el primero de sus mensajes en Twitter.
“La idea de que las mujeres como yo, que hemos sido empáticas con las personas trans durante décadas, emparentándonos porque son vulnerables de la misma manera que las mujeres, es decir, ante la violencia masculina, ‘odian’ a las personas trans porque creemos que el sexo es real y hemos vivido sus consecuencias es una tontería”, continuó.
Y por último, agregó: “Respeto el derecho de toda persona trans a vivir de cualquier manera en la que se sienta auténticos y que sea cómoda para ellos. Marcharía con ustedes si fueran discriminadas por ser trans. Al mismo tiempo, mi vida ha sido moldeada por el hecho de ser mujer. No creo que sea una manifestación de odio decirlo”.

“No sé si es más penoso ser TERF, o creer que es un término misógino cuando solo están definiendo tu ideología con una palabra que significa literalmente eso”, dijo un usuario de Twitter.
Otro añadió: “Que los gays, lesbianas y bi hayamos podido acceder a derechos básicos y ser incluidos en la sociedad y que las personas trans todavía no, tiene que hacernos ruido. A las personas trans las usan de chivo expiatorio para seguir expresando el odio que ya no pueden dirigir al resto”.
El debate dentro del feminismo con el llamado feminismo transexcluyente o TERF y el resto de las corrientes que reconocen las identidades de género más allá del sexo biológico tiene una larga historia, y en muchas ocasiones han llegado a dividir al movimiento, en distintos países del mundo.

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