El misterio de Portugal: en la frontera con España, tiene muchos menos casos de coronavirus que su castigado vecino

El balance de muertos en el país se elevó este sábado a 100, con 5.170 personas contagiadas. Unos datos que llaman especialmente la atención si comparados con los de su país vecino, uno de los más afectados por el brote en Europa

Un trabajador municipal desinfecta la costanera de Cascais, en Portugal (REUTERS/Rafael Marchante)
Un trabajador municipal desinfecta la costanera de Cascais, en Portugal (REUTERS/Rafael Marchante)

Adopción de medidas tempranas, civismo de la población, características demográficas y geográficas. Según los expertos, estas podrían ser las razones que permitieron a Portugal tener un saldo de muertes y contagios por coronavirus inferior a otros países europeos.

El balance de muertos en el país se elevó este sábado a 100, con 5.170 personas infectadas, en su mayoría concentradas en el norte. Los datos llaman la atención especialmente si se comparan con los de su país vecino: España ya cuenta con 5.690 fallecidos y 72.248 contagiados, siendo después de Italia el país más castigado por el brote en Europa.

El país luso dictó el jueves pasado el estado de emergencia durante 15 días: para evitar la propagación del COVID-19, el gobierno del socialista Antonio Costa pidió a sus habitantes permanecer confinados en sus casas, ordenó el cierre de comercios no esenciales y cerró sus fronteras con España a los turistas. A partir del lunes, además, todos aquellos que regresen a Portugal desde el extranjero deberán pasar 14 días en cuarentena. No obstante, el gobierno no dictó una cuarentena obligatoria.

Civismo de la población

El gobierno de Costa sigue apostando por la responsabilidad de los ciudadanos: permite diversas actividades en el exterior como acompañar a menores durante breves períodos de recreación al aire libre, salir a correr por cortos periodos de tiempo, y adquirir servicios de primera necesidad y se limitó a pedir a la población anciana y a aquellos con enfermedades crónicas que solo salgan a la calle “en circunstancias excepcionales“. De lo contrario, “la policía las reconducirá a su domicilio”. En ningún caso están previstas sanciones y multas.

“La población ha cumplido tan bien las recomendaciones que no es preciso un cuadro sancionador. Sería un insulto al civismo demostrado por los portugueses”, dijo Costa el jueves.

El primer ministro portugués Antonio Costa (REUTERS/Rafael Marchante)
El primer ministro portugués Antonio Costa (REUTERS/Rafael Marchante)

La única excepción son las personas que hayan dado positivo y estén sometidas a aislamiento o vigilancia y “no respeten las normas establecidas” estarán incurriendo en un delito de desobediencia y sufrirán las consecuencias, dijo el gobierno.

Según explicó Costa, el Gobierno quiere por un lado preservar la salud de los ciudadanos y por otro mantener en marcha la economía con la menor distorsión posible.

Medidas tempranas

Portugal decretó el estado de alerta el mismo día que España anunció la alarma, el pasado 14 de marzo. Mientras Portugal tenía 78 infecciones de COVID-19, los positivos en el país vecino superaban las 6.000 personas.

El lunes 16 se cerraron la escuelas en todo el territorio, a la vez que comercios y restaurantes podían permanecer abiertos aunque con restricciones de capacidad y distancia entre sus clientes.

Unos días después, el pasado jueves, la declaración del estado de emergencia endureció las medidas, aunque varios establecimientos ya habían cerrado voluntariamente ante la falta de clientes, ya que buena parte de la población ya salía de sus casas solo para lo imprescindible y muchas empresas ya habían implementado el teletrabajo.

Desinfección en Cascais (REUTERS/Rafael Marchante)
Desinfección en Cascais (REUTERS/Rafael Marchante)

Así, los responsables portugueses consideran que las medidas actuales están siendo suficientes para que la subida de la curva de contagios sea todavía manejable para su sistema de salud.

Contagio más lento

Según los expertos, la decisión del gobierno luso de dictar las medidas al mismo tiempo que otros países europeos, pero en un momento en el que el contagio era mucho menor fue clave par frenar la difusión del brote.

“Aquí tenemos casos positivos y empezamos la curva epidémica después de España. Y eso tiene ventajas porque aprendemos de los otros", explicó Constantino Sakellarides, ex director general de Salud en Portugal y profesor de la Escuela Nacional de Salud Pública al periódico español Diario.es. Sin embargo, advirtió, "es muy temprano para poder hacer proyecciones más seguras”.

João Julio Cerqueira, médico miembro de la asociación Ciência Baseada na Evidência, dijo al mismo diario que el factor más relevante para entender la disminución del ritmo de contagio es el momento en que se implementan las medidas. “En una curva de crecimiento exponencial, un día hace toda la diferencia”, añade.

Tan es así que un análisis publicado el 13 de marzo, los investigadores de la Universidad de Southampton sugieren que el número de casos de COVID-19 en China podría haberse reducido en un 86% si las primeras medidas, que se tomaron el 20 de enero, se hubieran implementado dos semanas antes.

Un turista con una máscara protectora como medida preventiva contra el coronavirus camina por la calle Augusta en el centro de Lisboa, Portugal, el 20 de marzo de 2020. REUTERS/Rafael Marchante
Un turista con una máscara protectora como medida preventiva contra el coronavirus camina por la calle Augusta en el centro de Lisboa, Portugal, el 20 de marzo de 2020. REUTERS/Rafael Marchante

Portugal espera que el pico máximo de contagios llegue a finales de mayo, después de que la pasada semana, en una primera estimación, previeran que fuera sobre mediados de abril.

Y será un pico “que durará varios días”, ya que esperan que la curva no sea tan pronunciada como está sucediendo en Italia o España, manifestó este sábado la directora general de Salud, Graça Freitas, durante una rueda de prensa.

Características demográficas y geográficas

Otro de los factores a los que apuntan los expertos para explicar el bajo ritmo de contagios en Portugal son demográficas y geográficas. El país, ubicado el extremo occidental de Europa, tiene apenas 10 millones de habitantes y una única frontera terrestre, con España.

Por estas razones, "es lógico que pueda tener casos importados más tarde y su volumen puede ser menor debido a la geografía”, dijo Guilherme Duarte, un especialista en Salud Pública en Portugal al Diario.es.

Problemas

En los últimos días, los colegios de médicos, enfermeros y farmacéuticos alertaron de la complicada situación de los profesionales por falta de material de protección, ya que no disponen de suficientes mascarillas y equipos de protección individual (EPI).

Además, también han insistido en la necesidad de ampliar el número de test para contener los contagios en todo el territorio luso, ya que entre el 1 y el 26 de marzo fueron practicados, según dijo hoy la ministra, 40.000 test.

Temido avanzó que en las últimas horas llegaron a Portugal 60.000 tests y que esperan la llegada de otros 200.000 entre los próximos días 30 y 31, junto con un cargamento de 100 toneladas con material de protección individual.

Trabajadores desinfectan material sanitario en Cascais (REUTERS/Rafael Marchante)
Trabajadores desinfectan material sanitario en Cascais (REUTERS/Rafael Marchante)

La falta de tests podría hacer que el número de infectados esté subestimado, advirtieron los expertos.

En tanto presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, visitó el sábado en la ciudad de Loures una fábrica de gel desinfectante y manifestó que el próximo miércoles se reunirá con los especialistas y líderes políticos y evaluarán la posibilidad de ampliar el estado de alarma, decretado desde el pasado 19 de marzo durante 15 días.

Rebelo de Sousa pidió que se cumplan las normas de confinamiento y se eviten los desplazamientos, a la vez que recordó que “la economía no cerró: hay que exportar, producir, trabajar; pasará la situación y se retomará la actividad normal”.

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