
El 18 de octubre de 2019, el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, en asociación con el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates, llevó a cabo en Nueva York el “Evento 201”.
Este evento, del que además participaron líderes mundiales de negocios, gobierno y salud pública, consistió en un simulacro pandémico de alto nivel en el que fueron expuestas las áreas en las que serían necesarias “alianzas público/privadas” para hacer frente a una eventual pandemia de coronavirus y disminuir las consecuencias económicas y sociales a gran escala. “El ejercicio sirvió para resaltar los desafíos de preparación y respuesta que probablemente surgirían en una pandemia muy severa”.
“En los últimos años, el mundo ha visto un creciente número de sucesos epidémicos, que asciende a aproximadamente a 200 anualmente. Estos acontecimientos están aumentando y son perjudiciales para la salud, las economías y la sociedad”, señalaron los diferentes organismos que formaron parte del evento.
Las partes coincidieron en que la gestión de ese tipo de sucesos “agota la capacidad global, incluso en ausencia de una amenaza de pandemia” y lanzaron una advertencia: “Los expertos coinciden en que es solo cuestión de tiempo antes de que una de estas epidemias se vuelva global, una pandemia con consecuencias potencialmente catastróficas”.
El Centro Johns Hopkins, el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates sostuvieron que una eventual pandemia “requeriría una cooperación confiable entre varias industrias, gobiernos nacionales e instituciones internacionales clave”. Además, expusieron que recientes estudios económicos revelaron que “las pandemias serán la causa de una pérdida económica anual promedio del 0.7% del PIB mundial, o 570 mil millones de dólares”.
“La próxima pandemia grave no solo causará grandes enfermedades y pérdida de vidas, sino que también podría desencadenar importantes consecuencias económicas y sociales en cascada que podrían contribuir en gran medida al impacto y el sufrimiento global”, alertaron.

Cómo fue la simulación
El “Evento 201” simuló un brote de un nuevo coronavirus transmitido de murciélagos a cerdos, y de éstos a personas, que eventualmente se vuelve eficientemente transmisible de persona a persona, lo que deriva en una pandemia severa. “El patógeno y la enfermedad que causa se basan en gran medida en el SARS, pero es más transmisible en la comunidad por personas con síntomas leves”.
La enfermedad simulada “comienza en granjas porcinas en Brasil, de manera silenciosa y lenta al principio, pero luego comienza a propagarse más rápidamente en entornos de atención médica”. “Cuando comienza a extenderse eficientemente de persona a persona en los barrios de bajos ingresos y densamente poblados de algunas de las megaciudades de América del Sur, la epidemia explota. Primero se exporta por transporte aéreo a Portugal, Estados Unidos y China, y luego a muchos otros países. Aunque al principio algunos países pueden controlarlo, continúa extendiéndose y reintroduciéndose, y eventualmente ningún país puede mantener el control”.

Como resultado del ejercicio, los especialistas reconocieron que no habría posibilidad de desarrollar una vacuna en el primer año. Sí hicieron referencia a un “antiviral ficticio” que podría servir como una especie de tratamiento para los enfermos, pero no limitar la propagación del virus.
“Como toda la población humana es susceptible, durante los primeros meses de la pandemia, el número acumulado de casos aumenta exponencialmente, duplicándose cada semana. Y a medida que se acumulan los casos y las muertes, las consecuencias económicas y sociales se vuelven cada vez más graves”, explicaron tras el simulacro.
El ejercicio arrojó que la pandemia de coronavirus ficticia comenzó a disminuir tras 18 meses. No obstante, ésta continuaría “hasta que haya una vacuna efectiva o hasta que el 80-90% de la población mundial haya estado expuesta”. “A partir de ese momento, es probable que sea una enfermedad infantil endémica”, concluyeron.

El pasado mes de enero, apenas unos meses después del simulacro realizado en Nueva York, la Universidad Johns Hopkins desarrolló un mapa interactivo para seguir minuto a minuto el avance del COVID-19 en China y el resto del mundial. El mapa permite ver el crecimiento en el número de infectados, muertos y recuperados en los distintos rincones del planeta.
De acuerdo a sus datos, a nivel global se registran más de 181.000 casos de COVID-19, siendo China (81.032), Italia (27.980) e Irán (14.991) los más afectados. La cifra de muertos, en tanto, asciende a 7.116, mientras que más de 78.000 personas lograron recuperarse.
La rápida propagación que ha tenido el brote llevó a las autoridades de todo el mundo a extremar las medidas para evitar que continúen en ascenso los casos de contagio. Además, la comunidad internacional también está trabajando para reducir los efectos que tendrá la propagación del virus sobre la economía mundial.
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