(Sobre el conflicto con Hezbollah y las elecciones en Israel)

Israel celebrará el martes elecciones legislativas que podrían habilitar al primer ministro conservador Benjamin Netanyahu a un nuevo mandato o a poner un bloqueo casi definitivo a su carrera política, en un contexto de fuertes fricciones internas y amenazas externas que se ciernen sobre el país.

Dos escaladas simultáneas con la guerrilla Hezbolllah, en la frontera norte con el Líbano, y con Hamas, en Gaza en el sur, han mantenido las tensiones latentes, englobadas en un conflicto mayor con el régimen de Irán, que mantiene vínculos con ambos grupos considerados terroristas por gran parte de la comunidad internacional.

"A nivel militar neto, el frente norte es más significativo que Gaza. Por otro lado, nadie quiere en el público israelí volver a retomar Gaza, porque vimos lo que ocurrió", consideró el analista en seguridad y ex oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Joe Gehr, en diálogo con Infobae.

(Sobre los dos frentes externos de Israel)

Surgido luego de la Guerra del Líbano de 1982 y en medio del conflicto civil en ese país, el grupo terrorista Hezbollah ha estado desde entonces en conflicto con Israel mientras, al mismo tiempo, ha aumentado su influencia en la política libanesa, llegando a formar parte del parlamento.

El último gran conflicto armado de la guerrilla chiita, apoyada por Irán, con Israel tuvo lugar en 2006, y aunque ambas partes han intentado evitar repetir un choque de esa violencia, los intercambios de fuego han continuado en la frontera y en los últimos meses los choques han aumentado.

"Irán le está exigiendo a Hezbollah que incremente su actividad contra Israel, y por otro lado Hezbollah está un poco limitado en sus recursos, y si metes también al líbano en la ecuación queda claro que lo que pasó en 2006 es el panorama que esperaría ahora si atacan, y eso los disuade de actuar", explicó Gehr, experto en terrorismo y fundador de la empresa de seguridad Technon.

(Sobre el conflicto con Hamas en Gaza)

Militantes de Hezbollah y miembros de la Guardia Revolucionaria iraní participan además desde 2011 en la guerra civil Siria y en apoyo del dictador Bashar al Assad, campaña que ha aumentado la influencia regional de ambas organizaciones pero, también, limitado sus recursos.

"Personalmente no creo que vaya a haber una escalada fuera de algo táctico y que lleve a una guerra en ese frente [en el sur del Líbano]", consideró el consultor, citando también la presencia iraní en Siria, un factor que no estaba presente durante la guerra de 2006, como elemento disuasor.

"Ambos frentes [en Líbano y Gaza] están manejados estratégicamente por Irán. Aunque Hamas sea una organización sunita, cuando alguien tiene como objetivo la destrucción de Israel, Irán, que es chiita, colabora con ellos", explicó Gehr, que visita Latinoamérica en una gira organizada por la ONG Fuente Latina. "El gran desafío es un conflicto en el que se involucren ambos frentes simultáneamente, para el que Israel se ha estado sin embargo preparando", señaló.

Militantes de Hezbollah
Militantes de Hezbollah

Sobre la situación en Gaza, Gehr consideró que "la población palestina está entre la espada y la pared, con un régimen que no se preocupa por el bienestar de la población, que lo hace todo para dañar a Israel".

Israel ingresó en la Franja Gaza en 1967, tras la Guerra de los Seis Días, y mantuvo al enclave palestino bajo su control hasta 2005, cuando lo entregó a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en el marco de los Acuerdos de Oslo de 1994 y desmanteló los asentamientos israelíes allí levantados.

Pero en 2007, y en medio de un conflicto interno palestino, Hamas derrocó a la ANP y sumió el control. Desde entonces, el conflicto entre el grupo terrorista e Israel no ha cesado y tuvo su pico en la corta pero intensa guerra de 2014. En el último año, y en especial luego de que Estados Unidos reconociera a Jerusalén como capital israelí, los ataques con morteros y cohetes contra territorio israelí han venido en aumento, así como los bombardeos aéreos contra posiciones de Hamas en represalia.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu (Reuters
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu (Reuters

En este contexto, Netanyahu realizó la promesa de anexar el Valle del Jordán, ocupado también en 1967, si su partido, el Likud, obtiene una clara victoria el martes que le permita formar gobierno, lo cual le fue imposible en abril y llevó a su gobierno a convocar elecciones anticipadas.

"La anexión del Valle del Jordán que fue una declaración más política que nada. Netanyahu tiene el interés de enamorar al campamento de derecha del espectro político israelí y ha hecho promesas para ganar su apoyo", consideró Gehr.

"Por otro lado, el Valle de Jordán ha sido considerado en Israel una parte estratégica, la frontera" para evitar ataques y movimientos de tropas, agregó, en referencia a esta  región de Cisjordania que los palestinos reclaman para un futuro estado. "Es una promesa política para ganar las elecciones", insistió.

Las encuestas marcan aún un virtual empate entre el Likud y el partido de centro Azul y Blanco, del ex general de las FDI Benny Gantz, principal rival de Netanyahu.

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