El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan (Reuters)
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan (Reuters)

El Proyecto de Investigación sobre Terrorismo (IPT por sus siglas en ingles) ha recabado información y documentos obtenidos de una fuente reservada que participó hasta el año pasado en un alto cargo en el gobierno de Recep Erdogan y que muestra el espionaje de Turquía. Esta es la primera filtración sobre una operación que podría traer graves y negativas consecuencias al gobierno de Erdogan si se demuestra que se han llevado adelante acciones de espionaje sobre personas dentro los Estados Unidos.

Turquía ha citado la información recopilada en el documento de 2017 en el marco de un procesamiento por terrorismo a una docena de personas acusadas de tener vínculos con el clérigo turco exiliado Fethullah Gülen.
Gülen, quien dirige una red de escuelas, es un residente permanente de los Estados Unidos que lleva tiempo viviendo en Pensilvania. Bajo el autoritarismo del presidente de Turquía, la palabra "terrorista" se ha convertido en sinónimo de oposición a su régimen. Erdogan recientemente llamo a los parlamentarios del mayor partido legal kurdo de Turquía con el calificativo de "terroristas".

Una fuente de IPT pudo ratificar el tenor del documento utilizando el Sistema Nacional de Informática del Poder Judicial de Turquía (UYAP, por sus siglas en inglés), que es accesible solo para personas autorizadas por el Ministerio de Justicia turco. La página lleva el sello de Hasan Yilmaz, el mismo Fiscal que investigó el asesinato y la desaparición del columnista del Washington Post Jamal Khashoggi.

Kadir Yildirim, especialista para el Oriente Medio en el Instituto Baker de la Universidad de Rice, confirmo a IPT que el lenguaje y las fuentes utilizadas en el documento dejan en claro que es un documento gubernamental de la oficina de un fiscal de Estambul. El documento sugiere que el consulado turco en Nueva York buscó información de diversas fuentes sobre una organización de los países de los Balcanes, intentando vincularla con el movimiento de Gülen, que el gobierno turco llama Organización Fetulista-Terrorista (FETO).

El FBI entrevistó a varios activistas turcos-americanos en 2016 bajo sospecha de que estaban involucrados en espionaje político en nombre de Erdogan. Las investigaciones incluso llegan al círculo muy cercano del presidente, uno de los investigados es nada menos que Berat Albayrak, el yerno del presidente turco y sobre quien hay información de ser uno de los lideres en las operaciones que han atacado agresivamente a los disidentes en el extranjero y el propio Albayrak no ha tratado de ocultarlo.

Documento que da cuenta de la investigación  en territorio estadounidense que lleva el sello del fiscal turco Hasan Yilmaz
Documento que da cuenta de la investigación  en territorio estadounidense que lleva el sello del fiscal turco Hasan Yilmaz

"Nuestras unidades e instituciones relevantes continuarán sus operaciones en los países en los que opera la Organización terrorista-Fetulista, ya sea en los Estados Unidos o en cualquier otro país. Tenga la seguridad de que sentirán que Turquía está sobre ellos", declaró Ibrahim Kalin, portavoz del presidente Erdogan, en septiembre del año pasado.

También se menciona a Kosovo como un ejemplo, donde los agentes turcos secuestraron seguidores de Gülen y los llevaron de vuelta a Turquía para someterlos a juicio. "Usted, que está en Pensilvania, también vendrá", advirtió Erdogan en abril de 2018 en referencia a Gülen.

Según han expresado varios expertos, el deslizamiento de Turquía hacia la dictadura ha fomentado el uso de pruebas reunidas por espías turcos en el extranjero en procesos judiciales. "La naturaleza de las dictaduras es que la evidencia es realmente secundaria a un veredicto predeterminado, pero en este caso, muestra el sentido de impunidad de Erdogan", dijo Michael Rubin, académico sobre Turquía por el American Enterprise Institute (AEI). "Por desgracia, una década de reticencia diplomática para condenar a Erdogan por su comportamiento y mostrar algún intento por ponerle freno envalentonaron al líder turco quien esta copiando las operaciones de Irán, del Irak de Sadam y la Libia de Khadafi en materia de persecución y crimines a sus opositores en el exterior".

El ex funcionario anti-terrorista de la Policía Nacional de Turquía, Ahmet Yayla, dijo al FBI que "el gobierno está acostumbrado a brindar resultados y datos de inteligencia realizada en el extranjero para que sea utilizada como prueba por los fiscales turcos. Muchas acusaciones se basaron en actividad de inteligencia porque faltan pruebas solidas y evidencias adecuadas para un proceso judicial normal", declaró Yayla, profesor titular en la Universidad De Sales en Pennsylvania, luego de abandonar Turquía en 2015 porque estaba en contra del apoyo de Erdogan al ISIS.

Turquía ha presionado a los gobiernos de Obama y Trump para que extraditen a Gülen. Erdogan culpa a Gülen por el intento de golpe de estado, pero las autoridades estadounidenses dicen que aún no han visto pruebas que respalden esa afirmación. Miles de personas acusadas de ser gülenistas han sido arrestadas, entre ellas cientos de periodistas. A pesar que no todos los acusados ​​de ser gülenistas lo son. Ahora, la vendetta de Erdogan contra Gülen y sus partidarios parece haber llegado a suelo estadounidense como lo muestra el documento que ha salido a la luz.

Un miembro de la seguridad estadounidense que fue contactado por el IPT, aunque pidió permanecer en el anonimato, dijo que la inteligencia recopilada por delegaciones diplomáticas turcas pudo haber sido usada más tarde en una acusación penal que acusó de terrorismo a los críticos del gobierno en Turquía. En tanto Yildirim dijo que se desconoce el alcance de la recopilación de inteligencia turca sobre enemigos percibidos en los Estados Unidos, pero: "Dado el contexto político general de los últimos años, es perfectamente razonable suponer que esa práctica se ha convertido en una práctica común y algo similar está en marcha en Europa, donde hay una población nacional turca mucho más grande". Ello a pesar de que el uso de informes de inteligencia como evidencia, se supone que es ilegal según los estatutos turcos, pero Erdogan y sus partidarios han decidido ignorarlo.

"Teniendo en cuenta que el gobierno de Erdogan persigue a los familiares de los opositores y críticos, incluidos los niños con abusos flagrantes del sistema de justicia penal, tales actividades de creación de perfiles y espionaje en el extranjero tienen una repercusión de gran alcance en Turquía", dijo a Infobae Abdullah Bozkurt, ex Editor del diario turco Zaman. Y agregó que Erdogan ha mostrado un total desprecio por el protocolo diplomático en el pasado. Sus hombres de seguridad golpearon a manifestantes kurdos y armenios frente a la residencia del embajador turco durante una visita de mayo de 2017 a Washington, DC.

La estrella de la NBA Enes Kanter destacó recientemente el temor de muchos oponentes de Erdogan que viven en el extranjero a enfrentarse a los espías turcos. Kanter se negó a viajar a Londres para un juego entre los New York Knicks y los Washington Wizards debido a su temor de ser secuestrado o asesinado. Agentes turcos han secuestrado al menos a 100 disidentes en toda Europa y los han traído de vuelta a Turquía, la mayoría de ellos están encarcelados luego de juicios amañados y de pruebas fraudulentas en su contra.

El diario pro-gubernamental Hurriyet Daily News informó en 2018 que el Ministerio de Asuntos Religiosos de Turquía, Diyanet, realiza la vigilancia de los gülenistas disidentes en 38 países, entre ellos Suiza, los Países Bajos, Alemania, Noruega y Austria. Esto ha generado la preocupación de que cada mezquita turca en el exterior podría usarse para la misma actividad. Los agentes del FBI interrogaron a varios líderes de una red de organizaciones relacionadas con Erdogan en 2016, bajo la sospecha de que estaban comprometidos con el espionaje político. La red incluía el Comité Directivo Nacional Turco-Americano (TASC) y MUSIAD USA .

"Hay amplia evidencia de que Turquía, a través de sus representantes, está llevando a cabo un espionaje ilegal en territorio estadounidense, especialmente con respecto a los gülenistas, kurdos y disidentes políticos", dijo Rubin. "La administración Trump debería expulsar a los diplomáticos turcos en protesta. Erdogan no puede tomar represalias sin perjudicar a su economía, que ya está tambaleándose. Los aliados no realizan este tipo de espionaje en territorio estadounidense. Tiene que haber una consecuencia para tal acción", agregó. "Si Erdogan está utilizando esos grupos para realizar espionaje ilegal, es hora de que sus principios se enfrenten a todas las sanciones de la ley, incluso por espionaje".