La cooperación entre países emergentes ha tenido ciertos avances en los últimos años, pero aún persisten desafíos que enfrentar y combatir. Días atrás, en Buenos Aires, se desarrolló la II Conferencia de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Cooperación Sur-Sur, a la que asistieron autoridades de 193 países. La cumbre se llevó a cabo entre los pasados 20 y 22 de marzo con  motivo de los 40 años del Plan de Acción de Buenos Aires (PABA+40).

Jefes de Estado, cancilleres y diplomáticos formaron parte de la reunión multilateral de cooperación más destacada del mundo emergente.

La sudafricana Olajobi Makinwa es Jefa de las Relaciones con los Gobiernos del Pacto Global de Naciones Unidas y fue una de las cientas de representantes que participó de la Conferencia. Durante su visita a la capital argentina, dialogó con Infobae sobre el PABA+40, el Pacto Global y los principales desafíos que abordarán los países en desarrollo como la lucha contra la corrupción y la igualdad de género, entre otros.

La diplomática sostuvo que esos dos factores son prioritarios en la agenda de la ONU y consideró: "Cuando hay corrupción, desaparecen los derechos humanos".

Al respecto, remarcó la importancia de unir esfuerzos, entre gobiernos y la sociedad civil, "para hacer frente a esta gran problemática".

Makinwa también es defensora y promotora de los derechos de las mujeres. En esa línea, se vio esperanzada con los avances que se han venido dando, pero aclaró que todavía queda camino por recorrer. "Dentro de las Naciones Unidas estamos dando un ejemplo de cómo garantizar que los derechos de las mujeres sean derechos humanos y garantizar la igualdad de género", indicó.

-Se cumplen 40 años del Plan de Acción de Buenos Aires. ¿En qué consiste el PABA y cuáles son sus principales objetivos?

-El Sur-Sur consiste en un grupo de países que comparten los mismos desafíos, las mismas oportunidades, el desarrollo y, por lo tanto, han estado cooperando entre sí. Y esta conferencia, entre otras cosas, es para revisar cuáles son las oportunidades, los desafíos, a los que nos enfrentamos cuando cooperamos unos con otros. Esto es PABA+40, su objetivo es analizar la cooperación entre esos países durante tantos años. Y luego, también determinar cuáles son los próximos pasos en términos de cooperación. Porque ustedes saben, los gobiernos que están en el Sur-Sur son en su mayoría países en desarrollo. El objetivo para ellos es avanzar juntos, de modo que sea seguro y confiable. Entonces, cuáles han sido los desafíos desde que comenzaron y cuáles han sido las oportunidades.

-¿Y cuáles considera que son los principales desafíos a enfrentar?

-Son muchos. El aspecto financiero, el hecho de que no hay una acción de organización… esto es algo que se supone que debemos mirar hacia adelante, una organización que comience a abordar los problemas del Sur-Sur desarrollando la cooperación. Esta es solo mi opinión. Y también cómo seguir avanzando con los países del norte. Entonces, el desarrollo Sur-Sur en sí mismo y cómo pueden comprometerse con los gobiernos del norte.

-Como una de las responsables del Pacto Global, ¿puede explicar en qué consiste este programa de la ONU?

-El Pacto Mundial nació en 1999, cuando el por entonces secretario general, Kofi Annan, habló con los CEOs en Davos, pidiéndoles que se unieran a la ONU, que avancen con la ONU para enfrentar los desafíos de la globalización. Dijo que los gobiernos por sí solos no pueden abordar los desafíos, por lo que tenemos que sumar al sector privado, que cuenta con el ingenio, los recursos, los datos… Por eso es importante para nosotros tenerlos dentro de la ONU, para avanzar con la ONU, para asegurarnos de que somos capaces de enfrentar los desafíos de la globalización. En julio de 2000 se estableció el Pacto Global. Es el núcleo de las comunidades en todos los países, en todos los continentes, para alinear las opresiones y las estrategias con los principios universales en las áreas de derechos humanos, medio ambiente, problemas laborales, así como con la corrupción. Nuestra misión es crear confianza en todas partes, comunidades sostenibles, mejorar el movimiento de comunidades sostenibles para crear el mundo que queremos. ¿Y cuál es el mundo que queremos para el que estamos creando este movimiento? El mundo que queremos es un mundo sin pobreza, un mundo que respete la igualdad de género, un mundo que respete los derechos humanos, un mundo que cuide el medio ambiente, donde se respete el medio ambiente, que aborde el cambio climático. Tenemos que asegurarnos de que no haya corrupción. Un mundo donde ningún hombre o mujer se quede atrás. Este es el movimiento que el Pacto Global está tratando de crear, así al final del día nadie se quede atrás. Y los gobiernos solos no pueden hacer esto. Entonces, en el Pacto Global, comprometemos al sector privado a unir esfuerzos con los gobiernos para crear el mundo que queremos.

-El décimo principio del Pacto Global hace referencia a la lucha contra la corrupción, ¿cuán importante es este punto en la cooperación sur-sur?

-Es muy importante. No sólo en el sur, en todos los países, sin importar lo grande o pequeño que sea. Por eso el Pacto Global indica que es una gran problemática para los gobiernos, para el sector privado, y para la gente común y corriente. Y tenemos que unirnos colectivamente para enfrentar este desafío, que es un desafío global. El principio diez es muy importante para nosotros, al igual que el resto de los principios. Todos ellos están basados ​​en principios universales que estamos adoptando. Todos son igualmente importantes: la corrupción, problemas laborales, del medio ambiente… Cuando hay problemas de derechos humanos, son todos igualmente importantes. Cuando hay corrupción, también desaparecen los derechos humanos.

-Si tuviese que comparar cómo era la situación global cuando se creó el Pacto Global a la situación actual, ¿considera que se ha avanzado en los principales desafíos?

-Significativamente. Antes de que se creara el Pacto Mundial, las comunidades no discutían los temas de derechos humanos. De hecho, muchas organizaciones sociales no estaban comprometidas con las empresas del sector privado. Pero hemos visto cambios, hemos visto a CEOs comprometidos con la igualdad de género. El compromiso contra la corrupción ahora está avanzando, con políticas establecidas, con su personal para enfrentar los desafíos de la corrupción. Entonces, hemos visto un montón de cambios. Y especialmente para el avance del Pacto Global, donde contamos con más de nueve mil empresas en todo el mundo, trabajando para integrar cuestiones ambientales, sociales y de gobernabilidad. Por lo tanto, ya no es suficiente que la compañía hable a través de los resultados financieros, es importante que esas empresas adopten el medio ambiente, la sociedad y la gobernabilidad. El Pacto Global ha sido una voz en este compromiso.

-En América Latina hemos visto decenas de casos de corrupción en los últimos años. Mientras desde la ONU analizan los diferentes desafíos y oportunidades en la cooperación Sur-Sur, ¿tienen especial preocupación por la situación que atraviesan países como Venezuela, Cuba y Nicaragua?

-La corrupción está en todos los lados. No hay lugar donde no haya corrupción. Lo más importante para el sector privado, para los gobiernos, y para todos, es empezar a enfrentar el desafío de la corrupción. Es algo que tenemos que abordar; es un problema global. Y globalmente lo abordamos a través de la convención de la ONU contra la corrupción, a través del Pacto Global, avanzando con las empresas. Entonces es importante para nosotros luchar contra esto y lo que estamos haciendo holísticamente con todos.

-Otro de los avances que hemos visto en los últimos años, y por lo que se ha luchado mucho, es la igualdad de género. ¿Cómo trabajan desde la ONU, o más específicamente desde el Pacto Global, por el derecho de los mujeres?

-La ONU ha avanzado por muchos años en esta área a través de la adopción de varios programas internacionales. El respeto, los derechos de la mujer… Luego, la ONU, bajo la administración del secretario general Antonio Guterres, lanzó hace casi dos años una agenda de estrategias y hoy puedo decirte que en los puestos sénior de la ONU hay igualdad de género. Incluso, entre nuestros coordinadores. Entonces, dentro de las Naciones Unidas estamos dando un ejemplo de cómo garantizar que los derechos de las mujeres son derechos humanos y garantizar la igualdad de género. Desde el Pacto Global hemos avanzado programáticamente con las mujeres de la ONU para exhortar a los principios de empoderamiento de las mujeres, que fueron elaborados por mujeres de la ONU y el Pacto Global. Y nuestras sedes, donde se abordan los derechos de las mujeres en el lugar de trabajo, en la comunidad y en todas partes. Así que los principios están ahí, abogando por los derechos de las mujeres a ser respetados, no solo en el hogar, en el mercado, en la comunidad y a nivel nacional. Tenemos que avanzar con los hombres. Si ves el mundo, los presidentes son en su mayoría hombres. Entonces, si deseas igualdad para los derechos de las mujeres, debemos avanzar con el hombre, no como antagonistas. Necesitamos caminar con ellos. Porque cuando alguien ya tiene poder y quieres tomar ese poder y obtener ese poder, es muy difícil. Pero si conviertes a los hombres como "campeones del cambio", si los consideramos amigos, entonces es más fácil para nosotras llegar allí. Así que estamos avanzando por la igualdad de género y es una de nuestras prioridades. Pero tenemos que hacerlo de una manera que respete también los derechos de los hombres.

-¿Considera que las sociedades, globalmente hablando, están cambiando su forma de pensar en este sentido?

-Creo que si. La sociedad está cambiando en todas partes. Podrías ver en -todas partes que los hombres están apoyando. ¿Quién hubiera pensado hace años que podría existir una organización llamada "Hombres campeones del cambio"? Y hoy lo tenemos. Hoy en día hay muchos defensores de las mujeres. Todos los hombres tienen una madre. Y, por lo tanto, los hombres tienen que verlo, que no estamos luchando contra su poder, lo que estamos viendo es un derecho humano. Todos deberían asegurarse de que sus madres tengan sus derechos intactos y respetados.