Un docente y un alumno en un colegio taiwanés. Los maestros son de los mejor pagos del mundo
Un docente y un alumno en un colegio taiwanés. Los maestros son de los mejor pagos del mundo

TAIPEI (enviado especial).- Con apenas 25 millones de habitantes situados en una isla que no supera en kilómetros a varias de las principales capitales del mundo, el gobierno de Taiwán desarrolló desde su independencia de la China continental un modelo educativo que tuvo un objetivo concreto: instrumentar lo que denominan la "economía del conocimiento" que le dio prosperidad y modernización a este pequeño país.

La clave fundamental de este modelo educativo se sustenta en un esquema de escuela básica obligatoria de 12 años, una buena paga para los docentes y una inversión elevada del presupuesto nacional de Taiwán en educación.

"El modelo de una educación de avanzada tuvo por objetivo inicial estimular el desarrollo económico de Taiwán. Esa es nuestra clave de desarrollo", explica a Infobae Marcos Chan, el ministro consejero de Asuntos lationoamericanos de la Cancillería.

En la práctica, este modelo de desarrollo educativo se traslada en datos concretos de salarios para los maestros. Los docentes, junto con los militares y los funcionarios de jerarquía de Taiwán, son los mejores pagos. Así, un profesor titular cobra unos 1.800 dólares mensuales; un profesor adjunto USD 1.100 al mes; un jefe de trabajos prácticos unos USD 1.280 y un ayudante escolar cobra USD 775 al mes. El salario docente resulta ser claramente superior al sueldo de un trabajador básico en Taiwán que percibe unos USD 730 al mes. Lejos de los debates sindicales por aumentos, el gobierno taiwanés establece un esquema fijo de aumento salarial anual del orden del 3% a los maestros que no se discute.

Sin embargo, la ecuación salarial de Taiwán para mantener en buena posición económica a un maestro no se limita al pago de los salarios sino a dos variantes concretas y culturales de esta isla: el porcentaje de inversión nacional en educación y el bagaje cultural ancestral.

Taiwán invierte entre un 25 y un 20% de su presupuesto en educación. Para este año la presidenta Tsai Ing-wen, elegida democráticamente, destinó el 19,5% del presupuesto nacional para la educación. A ello hay que agregar el presupuesto que destina cada cantón o municipio al sistema educativo que es completamente estatal.

¿La decisión de invertir en educación sólo se limita a una cuestión monetaria? Todo lo contrario. Se trata de una política milenaria y ancestral.

"Para entender por qué Taiwán invierte tanto en educación y paga bien a sus docentes hay que saber que en la cultura milenaria china los maestros son como la representación de Confucio, es decir, una suerte de almas sagradas para la sociedad en general que hay que respetar", explica a Infobae el profesor de biología y retirado funcionario del servicio exterior, Luis Chong.

Desde 1949 en que 1,2 millones de chinos se trasladaron de China Popular a la antigua isla Formosa y hoy Taiwán para emprender el largo camino de su independencia, los diferentes gobiernos taiwaneses elegidos en comicios libres optaron por apuntalar este modelo "de la economía del conocimiento". Esto se hizo por una razón sencilla: en los 36.000 km2 que tiene Taiwán existen escasos recursos naturales y, por ello, la clave de su crecimiento económico con tecnologías de punta fue una inversión suprema en la educación.

Los resultados están a la vista: actualmente el índice de alfabetismo en Taiwán es de 98,6%, hay 158 colegios y universidades repartidos a lo largo de la isla y en el 2014 se instauró una profunda reforma en la que se impuso un sistema educativo obligatorio de 12 años.

Hay otras claves que explican el éxito de este modelo educativo. Una vez al año se reúne un comité de expertos para revisar la currícula y los textos que se imparten en las escuelas a fin de adaptarlos o corregirlos en función de las necesidades e inquietudes de los alumnos. Esto se sustenta en una encuesta anual a todos los alumnos de colegios secundarios y primarios.

También el sistema educativo tiene un costado de severidad inusual para las sociedades occidentales. Por ejemplo, si un escolar falta tres días seguidos al colegio sin justificativo alguno las autoridades policiales pueden penar con la cárcel a los padres, explica el profesor Chong.

También la universidad es considerada un baluarte central para el desarrollo económico de Taiwán. Los universitarios públicos sólo pagan una cuota anual de USD 50 para sustentar el sistema. Claro que el Estado prevé un programa de becas para aquellos que no pueden afrontar gastos y que una vez recibidos deben retribuir con un porcentaje de sus salarios laborales a la educación.

El sistema educativo taiwanés se exporta al mundo. El doctor Pai-Po Lee, que es subsecretario general del Fondo de Cooperación y Desarrollo Internacional dijo a Infobae que Taiwán fomenta becas de estudio para aquellos estudiantes de países que tienen relaciones diplomáticas con el gobierno de la República de China. En América Latina sólo Nicaragua, Guatemala, Honduras, El Salvador, Ecuador y Paraguay reconocen a Taiwán como país independiente y gozan del beneficio de esas becas.

Los resultados de este modelo del desarrollo económico sustentado en la educación se percibe en números concretos de la economía taiwanesa: esta isla fue el décimo octavo mayor exportador de mercancias del mundo en el 2106. A la vez, el PBI de Taiwán per capita alcanzó USD 22.530 dólares en el 2106 y en los últimos años tuvo un crecimiento sostenido de la economía de un promedio de 2,23%.

En las oficinas del Parque Científico Industrial de Taichung, situado a unos 150 kilómetros al sur de Tapiei destacan que a los 45.000 trabajadores calificados se les imparten facilidades de estudios y becas para desarrollar sus habilidades y luego volcarlas en la economía. Allí hay más de 200 empresas que llegan de todo el mundo para exportar productos de alta tecnología.

En definitiva, el desarrollo económico de Taiwán desde 1949 en adelante no hubiera sido posible sin una fuerte inversión económica y cultural en la educación.