Koichi Ai (Getty Images)
Koichi Ai (Getty Images)

La tensión global siguen en aumento. Mientras los medios internacionales se hacen eco de la guerra anecdótica de tuits entre Donald Trump y Kim Jong-un por demostrar "quién tiene el botón nuclear más grande", algunas publicaciones online en los Estados Unidos ya hablan de que la Casa Blanca avanza "sonámbula" hacia una guerra nuclear con Corea del Norte.

En Japón, donde lo único que separa a ambos países son los mil kilómetros del Mar del Japón, el miedo es tal que en Tokio ya se hacen simulacros de evacuación por ataque nuclear.

Tras la visita de Trump a Shinzo Abe en noviembre, se anunció que el Gobierno japonés implementaría sanciones adicionales al régimen norcoreano y le inhibiría bienes a nueve bancos de Pyongyang y a 26 personas. El objetivo, una vez más, es que Pyongyang acepte negociar y parta de la política de diálogo y presión adoptada por Tokio contra el aislado país comunista. Diálogo para que Corea del Norte regrese a todos los ciudadanos japoneses que han sido secuestrados y tome acciones concretas hacia la desnuclearización y presión, a través de resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El presidente estadounidense Donald Trump y el dictador norcoreano Kim Jong-un
El presidente estadounidense Donald Trump y el dictador norcoreano Kim Jong-un

Mientras tanto, Corea del Norte insiste en que el desarrollo de su programa misilístico y nuclear es una "medida defensiva" adoptada en respuesta a la "política hostil" de los Estados Unidos.

Koichi Ai es director general en ejercicio del Instituto de Relaciones Internacionales de Japón, el think tank más reconocido del país y uno de los más influyentes de la región, y desde su oficina en Tokio le explica a Infobae por qué es mejor ser cautelosos ante el reciente restablecimiento de llamadas telefónicas entre Corea del Norte y Corea del Sur tras dos años de silencio.

"Tras demostrar de lo que es capaz, ahora Corea del Norte quiere negociar, y abrir un canal de comunicación con Corea del Sur es una progresión natural. Esto no hace nada para aliviar las amenazas de misiles nucleares que presenta Corea del Norte. No estoy seguro de lo que esta señal representa", explica.

"Hay que seguir ejerciendo presión para inducir a un cambio en su comportamiento y es muy prematuro relajar esa presión ahora", comenta luego de que miembros en la comunidad internacional celebraran lo que parecía un acercamiento entre ambos países.

Ai también advierte que la amenaza de Corea del Norte va más allá de Japón, los Estados Unidos o Corea del Sur e involucra a toda la comunidad internacional.

"Creemos que el tema se debe resolver pacíficamente. A su vez, insistir con el dialogo no nos ha llevado a ningún lado. Para incentivarlos a que se sienten a la mesa a negociar tenemos que continuar ejerciendo presión sobre el régimen norcoreano", explica.

Además, intenta ponerle paños fríos al estilo cowboy del presidente estadounidense: "Trump ha dicho en el pasado que todas las opciones están sobre la mesa, incluso la opción militar. Pero esto no significa que de la nada pueda decidir comenzar una guerra".

Pero considerando las acciones de Corea del Norte en el pasado, muchos se preguntan si ejercer este tipo de presión logra que el régimen dictatorial acepte negociar. "Al final del día, tienen que entender que ellos son quienes van a perder todo si cualquiera de los dos bandos decide tomar una acción militar. Ellos son los que están disparando misiles sobre Japón. No les conviene mantener esta postura belicosa", dice Ai.

Sin embargo, a Kim Jong-un no parecen preocuparle las advertencias de Japón o la comunidad internacional, ya que no ha cesado en sus ensayos nucleares. Todavía escéptico de la real capacidad de sus misiles con una verdadera carga nuclear en ellos, advierte que ya "han demostrado la capacidad que tienen de volar sobre Japón por lo que uno de ellos puede caer sobre territorio japonés" con una ojiva en la parte delantera.

"La amenaza a Japón es real. Y nos tomamos esa amenaza muy en serio. Por eso es que hemos hecho énfasis en la necesidad de trabajar muy de cerca con los Estados Unidos y Corea del Sur", agrega.

Mientras el conflicto se profundiza, China, histórico aliado de la dictadura comunista, insiste en la importancia del diálogo pero a su vez intenta mantenerse al margen. "Creo que todavía pueden ejercer más presión y tienen algún as bajo la manga —el intercambio comercial— que aún no han utilizado", explica.

"Este no es un conflicto entre Corea del Norte y los Estados Unidos, como intentan hacer creer. Este es un conflicto entre Corea del Norte y el resto del mundo", subrayó.

Kim Jong, el líder norcoreano, observa el lanzamiento de un proyectil
Kim Jong, el líder norcoreano, observa el lanzamiento de un proyectil

La amenaza nuclear también ha causado revuelo dentro de Japón, ya que el artículo 9 de la Constitución de Japón —en efecto tras la Segunda Guerra Mundial— dice que el país renuncia a la guerra como posible solución a disputas internacionales. Esto ha hecho que el primer ministro Shinzo Abe proponga una enmienda para eliminarlo, aunque no hay consenso sobre con qué opción se lo reemplazaría.  "El artículo 9 es un reflejo de nuestra historia y yo sería muy cuidadoso a la hora de cambiarlo para permitirle al poder militar japonés un rol más activo", explica. "El consenso es que las fuerzas deben seguir siendo de defensa. Para nosotros, cualquier tipo de acción militar desde parte de Japón debe ser defensiva, no ofensiva. Y eso le pone un límite a lo que podemos hacer. O al menos así lo ve la mayoría".

De todas formas, Japón no se encuentra desprotegido, ya que mantiene una alianza con los Estados Unidos con una dinámica similar a la de la OTAN: si es atacado, los Estados Unidos tienen el compromiso de defenderlo de cualquier amenaza externa y es en ese contexto en que se enmarca el conflicto con Corea del Norte.

"En la actualidad, Corea del Norte es la amenaza más peligrosa que enfrentamos, pero estoy seguro de que encontraremos formas de perseverar y llegar a una solución pacífica para esta situación", añade.

"Es posible que Corea del Norte sea el país más peligroso del mundo. Es difícil de creer cómo el régimen controla las mentes de la población. Si te invitan a visitar el país, tu experiencia se va a basar en lo que ellos quieren que veas. Es una sociedad muy extraña. Están solos en el mundo, aislados. Cuando la realidad sobre el estado de bienestar se filtre, dudo que algún régimen pueda soportar eso. A su vez, hace 20 o 30 años que decimos esto y nada parece cambiar. Sí, es resiliente. Pero esto no es permanente," concluye Ai.

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