Un tribunal de Rostov del Don, la ciudad más importante del sur de Rusia, condenó este miércoles a la llamada "banda de las amazonas", una cruel pandilla liderada por mujeres, informó el sitio Russia Today.

Según la investigación, los miembros del grupo criminal cometieron al menos 30 asesinatos, y entre sus víctimas se encontraban agentes del orden público y miembros de sus familias. La líder de la pandilla, Inessa Tarverdíyeva, fue condenada a 21 años, y sus cómplices recibieron entre 16 a 20 años de prisión.

No está contemplado en la legislación rusa la cadena perpetua a mujeres.

A finales de la década del 2000, la región de Rostov vivió una oleada de crueles crímenes que incluyeron asesinatos de niños, atracos y atentados contra policías. Los criminales no dejaron prácticamente testigos de sus actos vivos, por lo que los detectives queinvestigaban los casos ni siquiera sospechaban que la espina dorsal del grupo estaba compuesta por mujeres.

Fue recién en el verano del 2009, según información recogida por la agencia rusa Ria Novosti, que el teniente coronel Dmitri Chudakov, jefe del comando especial policial SOBR, colaboró -desgraciadamente- en el descubrimiento que ayudó a atrapar a la banda de delincuentes.

Chudakov regresaba de vacaciones junto con su familia, cuando pasó con su automóvil por la estación de policía de tráfico cerca de la ciudad de Aksai, en el Cáucaso Norte, y unos kilómetros más tarde se detuvo para pasar la noche. Por la mañana, los conductores que pasaban por aquella autovía notaron un coche Lada negro estacionado al borde de la carretera completamente acribillado a tiros, y en su interior se encontraban los cuatro cadáveres: un hombre, una mujer y dos niños pequeños.

Descubrir a los autores se convirtió en una cuestión de honor para los colegas del oficial Chudakov. Se consideraron varios móviles del crimen, incluida la 'conexión chechena', ya que el oficial estuvo cumpliendo misiones en el Cáucaso Norte muchas veces. 37 heridas de arma blanca fueran halladas por expertos forenses en el cuerpo de su hija Vika, de 10 años. Y aquel fue un solo uno de los episodios de una serie de ataques y asesinatos que duraron 5 años, entre el 2007 y el 2013, cuando el grupo fue detenido.

Aunque la extrema violencia era su firma, al principio los detectives no relacionaron sus casos debido a la extensa geografía que abarcaron los crímenes.

Hasta que en el verano del 2008, la banda atacó a los tiros el automóvil de una joven pareja de Rostov del Don en plena carretera. El hombre fue asesinado, y su joven esposa sobrevivió milagrosamente, pero sufrió una discapacidad permanente.

La víctima dijo a los policías que no había visto a los atacantes, quienes tampoco la vieron, pero escuchó claramente el imperativo grito de una mujer: "¡Remátalo!". Fue la primera huella 'femenina' detrás de las atrocidades.

Más tarde, la investigación descubrió que la jefa de la pandilla era Inessa Tarverdieva, una residente de la aldea de Dívnoye, de la región de Stávropol. Su primer marido fue asesinado en 1998 por el amante de la mujer, 10 años más joven que ella.

“Cuántos maté personalmente desde 1998, no los conté, pero participé y disparé en todos los ataques”

Pero el grupo contaba con más miembros, varios de ellos mujeres: la hija mayor de la jefa, Viktoria Tarverdieva; el amante de Inessa, Román Podkopáyev; su hermana Anastasia y su marido, Serguéi Sinélnik. Este último sujeto resultó ser un agente policía, y gracias a él los criminales lograron burlar la investigación durante tanto tiempo: el uniformado era perfectamente consciente de las actividades de búsqueda operativa de 'las amazonas'.

La pandilla recibió su nombre debido al hecho de que se encontró un cuchillo con la inscripción "A mi querida amazona" en el lugar de la matanza de la familia del jefe del SOBR.

"Cuántos maté personalmente desde 1998, no los conté, pero participé y disparé en todos los ataques. Era una forma de ganar dinero y expresar mi odio a la Policía", dijo Inessa Tarverdieva a los investigadores después de su detención en el 2013. Y expresó su arrepentimiento por haber "matado a muy pocos" policías.

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