Una vista de la ciudad vieja de Jerusalén (Shutterstock)
Una vista de la ciudad vieja de Jerusalén (Shutterstock)

Jerusalén, la ciudad sagrada del judaísmo, el cristianismo y el islam, ha estado bajo control de Israel desde 1967, pero la comunidad internacional nunca reconoció este statu quo ni aceptó que el país la considerara su capital.

La situación dio un giro este miércoles, cuando el Gobierno de los Estados Unidos anunció que va a trasladar su embajada desde Tel Aviv hasta Jerusalén, reconociéndola en su totalidad como capital de Israel, a pesar de que los palestinos también reclaman el este como la capital de su futuro Estado.

La historia de Jerusalén es larga y compleja, y el reclamo israelí ahonda en lo más profundo hasta llegar a la Judá de la antigüedad, que la consideraba su capital. Los palestinos, por su parte, se sostienen en siglos de cohabitar la región junto a judíos y cristianos.

Mapa de Jerusalén, entre 1947 y la guerra de 1948 (haga click en el mapa para más información)

Lo cierto es que la ciudad pasó por el control de muchos imperios: el Alejandrino, el Romano, el Persa, el Omeya, el Ayubí, el Otomano y el Británico, por citar solo algunos.

En 1947, la resolución 181 de la naciente Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció la partición del Mandato de Palestina, controlado por Gran Bretaña, en los territorios de los nuevos Estados de Israel y Palestina.

Mapa de Jerusalén, entre 1948 y la guerra de 1967 (haga click en el mapa para más información)

En el caso de Jerusalén se designó un Régimen Internacional Especial, por medio del cual la ciudad sería administrada por la ONU. Pero la guerra árabe-israelí de 1948 impidió su implementación, y tras el cese al fuego Israel, controlaba el oeste de la ciudad y Jordania, el este.

En ese momento, Israel la declaró su capital, aunque la comunidad internacional rechazó este anuncio, invocando la resolución 181.

Mapa de Jerusalén, entre 1967 y la actualidad (haga click en el mapa para más información)

En 1967, Israel realizó un ataque preventivo sobre Egipto, de quien temía una invasión inminente. A los combates enmarcados en la Guerra de los Seis Días se sumaron Siria y Jordania del lado egipcio y, tras una espectacular victoria, toda Jerusalén pasó a estar bajo control israelí.

Desde entonces Israel siempre sostuvo que la ciudad era su capital y avanzó en la construcción de asentamientos en el este, pero ningún país lo había aceptado hasta ahora. Por otro lado, la Organización para la Liberación de Palestina y luego la Autoridad Nacional Palestina designaron al este de Jerusalén como su propia capital, lo que tampoco fue aceptado.

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