
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos publicó los resultados finales de un programa nacional que recopiló datos sobre la presencia de sustancias químicas persistentes en el agua potable. El estudio forma parte de los controles destinados a conocer la distribución de contaminantes en los sistemas públicos de abastecimiento y aportar información para las decisiones de salud ambiental.
Entre las sustancias evaluadas figuran el PFOA y el PFOS, dos compuestos de la familia de los PFAS que se utilizaron durante décadas en productos industriales y de consumo. Su persistencia en el ambiente y los posibles efectos sobre la salud han llevado a las autoridades estadounidenses a establecer límites específicos para su presencia en el agua destinada al consumo humano.
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Los resultados permiten examinar la situación de distintos sistemas públicos y comprender el alcance de la contaminación por estos compuestos. También se conocen mientras la administración federal evalúa cambios en el calendario para que los proveedores cumplan la regulación vigente, una decisión que podría afectar los plazos de implementación de los tratamientos necesarios.
La norma federal fija un máximo de 4 nanogramos por litro
En abril de 2024, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) estableció límites obligatorios para seis PFAS en el agua potable. Para el PFOA y el PFOS, fijó un máximo de 4 nanogramos por litro para cada compuesto, equivalente a 4 partes por billón.
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Los PFAS son sustancias químicas sintéticas utilizadas en distintos productos y procesos por su resistencia al agua, la grasa y las altas temperaturas. Entre sus aplicaciones históricas figuran determinados textiles, procesos industriales y espumas contra incendios.
La regulación también estableció límites para otros PFAS y un índice que evalúa ciertas combinaciones de compuestos. Además, la EPA fijó objetivos sanitarios no obligatorios de cero para PFOA y PFOS, que se diferencian de los límites legales exigibles a los proveedores de agua.

El monitoreo nacional evaluó 29 PFAS y litio
La Quinta Regla de Monitoreo de Contaminantes No Regulados (UCMR 5) recopiló muestras tomadas entre enero de 2023 y diciembre de 2025 para analizar 29 sustancias PFAS y litio en más de 10.000 sistemas públicos de agua de Estados Unidos.
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Los resultados permiten consultar los registros por estado, proveedor, contaminante y punto de muestreo. El objetivo es ampliar la información nacional sobre estas sustancias y ayudar a identificar dónde se requiere mayor atención.
Sin embargo, una muestra que supere los 4 nanogramos por litro de PFOA o PFOS no demuestra por sí sola una infracción. El cumplimiento se determina mediante monitoreos específicos y promedios anuales móviles calculados con mediciones trimestrales en cada punto de muestreo.
Por ello, los resultados de UCMR 5 sirven para identificar concentraciones detectadas, pero la situación regulatoria de cada proveedor debe evaluarse según los criterios establecidos por la EPA.
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PFAS OUT ofrece herramientas para reducir la contaminación
La EPA impulsa la iniciativa PFAS OUT para facilitar asistencia técnica, herramientas de planificación y acceso a oportunidades de financiamiento para los sistemas públicos que deben abordar estos contaminantes.
Entre las tecnologías disponibles figuran el carbón activado granular, las resinas de intercambio iónico y la filtración por membranas. La elección depende de las características del agua, la infraestructura y los costos de operación y mantenimiento, factores que pueden dificultar la implementación en comunidades pequeñas.

Riesgos sanitarios de PFOA y PFOS según la evidencia internacional
La exposición a determinados PFAS se ha asociado con efectos adversos para la salud. En 2022, la EPA actualizó sus recomendaciones sanitarias para PFOA y PFOS al señalar que algunos efectos podían producirse con concentraciones cercanas a cero. En 2024, estableció objetivos sanitarios de cero para ambos compuestos.
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La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), organismo de la Organización Mundial de la Salud, clasificó el PFOA como carcinógeno para los seres humanos y el PFOS como posiblemente carcinógeno. Estas categorías identifican el peligro según la evidencia científica, pero no determinan por sí solas el riesgo de una persona ante una exposición concreta.
El riesgo depende de factores como la concentración y la duración de la exposición, así como de otras fuentes de contacto. Por ello, detectar estas sustancias en una muestra de agua no demuestra por sí solo que los residentes hayan sufrido daños. Las recomendaciones sanitarias orientan la protección de la salud, mientras que los límites legales establecen las concentraciones que los proveedores deben cumplir.
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Por qué estas sustancias pueden permanecer durante años en el ambiente
Los PFAS son sustancias químicas que pueden permanecer durante largos períodos en el agua y el suelo porque se degradan lentamente. Por eso, pueden seguir detectándose incluso después de que cesan algunas actividades industriales o dejan de utilizarse determinados productos.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) identifica fuentes de contaminación como instalaciones industriales, vertederos y lugares donde se usaron espumas contra incendios. Desde allí, estos compuestos pueden llegar a aguas superficiales o subterráneas y afectar fuentes de abastecimiento.
En 2006, la EPA puso en marcha un programa voluntario con ocho empresas para reducir un 95% las emisiones y el contenido de PFOA y sustancias relacionadas para 2010, y trabajar para eliminarlos para 2015. Según la agencia, las participantes cumplieron los objetivos. Sin embargo, la iniciativa no fue una prohibición nacional ni abarcó a todas las empresas, por lo que no eliminó todas las fuentes potenciales de contaminación.
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Propuesta de la EPA para extender el plazo de cumplimiento hasta 2031
La regulación de 2024 fijó el 26 de abril de 2029 como fecha límite para cumplir los límites de PFOA y PFOS en el agua potable. El 18 de mayo de 2026, la EPA propuso permitir que determinados sistemas obtengan una extensión de dos años, hasta abril de 2031, para completar las medidas necesarias.
La propuesta busca dar más tiempo a los proveedores que necesiten financiar e instalar sistemas de tratamiento. No modifica los límites de 4 nanogramos por litro para cada sustancia ni elimina las obligaciones de monitoreo. La extensión tampoco sería automática: los sistemas tendrían que cumplir los requisitos previstos.
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El período de comentarios públicos terminó el 20 de julio de 2026. Al 21 de octubre, la ampliación seguía siendo una propuesta y no una modificación definitiva del calendario.
La iniciativa también contempla medidas temporales para determinados sistemas que obtengan la extensión y registren 12 nanogramos por litro o más de PFOA o PFOS. Esta disposición forma parte de la propuesta y no es una obligación general para todos los proveedores con esas concentraciones.
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