
Este martes 3 de marzo se celebra el Día Mundial de la Vida Silvestre. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “las personas en todo el mundo dependen de los recursos basados en la vida silvestre y la biodiversidad para satisfacer sus necesidades, desde alimentos hasta combustible, medicinas, vivienda y ropa. De ahí que todos debamos trabajar juntos para asegurarnos que los ecosistemas prosperen y las especies vegetales y animales existan en el futuro”.
En 2026, el tema central es “Plantas medicinales y aromáticas: conservar la salud, el patrimonio natural y los medios de subsistencia”, resaltando el papel clave de estas especies en la salud humana, el patrimonio cultural y los medios de vida locales.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la biodiversidad, definida como la variedad de organismos vivos en todos los niveles, constituye el pilar fundamental de la vida en la Tierra. Incluye la diversidad genética de plantas, animales y microorganismos, así como la complejidad de los ecosistemas.
En ese sentido, en Argentina, actividades lideradas por expertos han puesto el foco en esta dinámica y se detectaron cifras récord de especies en un relevamiento.

Safari de Verano de ciencia ciudadana, coordinado por la Fundación Vida Silvestre Argentina, alcanzó un nuevo hito en la documentación de la biodiversidad nacional al registrar cerca de 9.000 observaciones de 2.500 especies en apenas cuatro días. Más de 800 personas participaron en la toma de registros en todo el país, mientras que otras 800 colaboraron en la identificación de especies a través de la plataforma ArgentiNat, nodo argentino de la red global iNaturalist. El anuncio se realizó en la antesala del Día Mundial de la Vida Silvestre 2026.
El proyecto permitió que cualquier persona con un teléfono móvil o cámara digital pudiera aportar datos sobre la flora y fauna local. Las observaciones se cargaron en ArgentiNat, donde la comunidad colaboró en la validación e identificación de especies, generando una base de datos abierta y útil tanto para la investigación científica como para proyectos de conservación y educación ambiental.
Durante el Safari de Verano se documentaron 1.070 especies de plantas, 382 de aves, 58 de hongos, 49 de mamíferos, 33 de reptiles, 16 de anfibios, 107 de arácnidos, 736 de insectos y 29 de moluscos, lo que conforma una “fotografía colectiva” de la biodiversidad argentina en verano y amplía el conocimiento sobre la distribución de especies en diferentes ecosistemas.
Ciencia ciudadana y biodiversidad: una red en expansión

Cada registro contribuye a una base de datos global, accesible a investigadores y conservacionistas de todo el mundo. Manuel Jaramillo, director general de la organización, destacó: “Miles de observaciones realizadas por personas en todo el país permiten construir conocimiento que sería imposible de generar de manera individual”. La entidad subraya que estos eventos no solo fortalecen la investigación, sino que también promueven el vínculo entre las personas y la naturaleza.
El ciclo de safaris continuará con el Safari de Otoño, programado del 1 al 4 de mayo de 2026, con la convocatoria abierta a toda la población interesada en observar y documentar la riqueza natural del país. Estas jornadas buscan sostener la movilización social y fortalecer una red nacional de ciudadanos comprometidos con el monitoreo y la defensa de la biodiversidad.
Por qué se celebra el Día Mundial de la Vida Silvestre

La conmemoración del Día Mundial de la Vida Silvestre tiene su origen en la decisión adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, que en 2013 proclamó el 3 de marzo como fecha oficial. Esta elección recuerda la firma de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) en 1973, un tratado que marcó un hito en la protección de la biodiversidad global. Desde entonces, la jornada busca visibilizar la importancia de la vida silvestre y sensibilizar sobre la necesidad de conservar las especies y los ecosistemas para las generaciones futuras.
Día Mundial de la Vida Silvestre 2026: plantas medicinales y aromáticas en el centro

El Día Mundial de la Vida Silvestre, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas y coordinado por la Secretaría de la CITES, se celebra cada 3 de marzo en conmemoración del tratado internacional para la protección de especies amenazadas. En 2026, la celebración internacional estará dedicada al papel fundamental de las plantas medicinales y aromáticas en la salud, los medios de vida y la cultura global.
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, entre el 70 y el 95% de la población en países en desarrollo depende de la medicina tradicional basada en estas especies. Actualmente, entre 50.000 y 70.000 especies de plantas se recolectan con fines medicinales o aromáticos a nivel mundial, de las cuales unas 1.500 figuran en los apéndices de la CITES y más de 800 en el apéndice II. Estas plantas no solo sustentan la salud primaria y la farmacología moderna, sino que también son pilares de industrias como la cosmética, la alimentación y la agricultura, beneficiando directamente a comunidades rurales y pueblos originarios.
Desafíos y perspectivas para la conservación de especies

El uso sostenible de recursos biológicos plantea desafíos globales. Más del 20% de las especies vegetales empleadas con fines medicinales o aromáticos están en riesgo de extinción, de acuerdo con la Lista Roja de la UICN. Entre los factores de amenaza destacan la sobreexplotación, la destrucción de hábitats, el comercio ilegal y el cambio climático, lo que exige políticas efectivas y modelos de aprovechamiento responsable.
La salud humana depende de ecosistemas equilibrados que proporcionan recursos esenciales como aire limpio, agua dulce, medicinas naturales y seguridad alimentaria, además de regular enfermedades y estabilizar el clima. Los bosques, por ejemplo, absorben más de 2.600 millones de toneladas de CO2 al año y ayudan a reducir enfermedades relacionadas con la contaminación.
La pérdida acelerada de biodiversidad, con cerca de un millón de especies en peligro de extinción, amenaza recursos vitales y aumenta los riesgos para la salud pública global. Nuestra supervivencia depende de los beneficios que aportan los ecosistemas, como alimentos, agua, regulación de plagas y enfermedades, y calidad del aire, agua y suelo. Cuando estos recursos dejan de satisfacer las necesidades sociales, el deterioro de la biodiversidad puede perjudicar directamente la salud, afectar medios de vida, ingresos y migraciones locales, e incluso agravar conflictos políticos.
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