La contaminación plástica cruza fronteras y amenaza a las tortugas verdes en Japón

Investigadores identifican residuos provenientes de diferentes países en especímenes adultos que habitan el Pacífico sur. La importancia de una respuesta internacional coordinada a la crisis ambiental, según expertos

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El estudio revela la presencia
El estudio revela la presencia de macroplásticos en tortugas verdes de las islas Ogasawara, evidencia de la contaminación plástica marina en el Pacífico sur - Tortuga Verde ArgentiNat FVSA

La presencia de macroplásticos en el aparato digestivo de tortugas verdes adultas de las islas Ogasawara ha puesto en evidencia la dimensión internacional de la contaminación plástica marina en esta remota región del Pacífico sur de Japón.

Científicos de la Universidad Rissho y otras instituciones japonesas identificaron residuos plásticos provenientes de zonas más allá del rango migratorio de estos reptiles, confirmando la existencia de contaminación transfronteriza y subrayando los riesgos para especies en peligro. Tanto la Universidad Rissho como el equipo académico, que publicaron sus resultados en PeerJ, destacan la urgencia de una cooperación internacional reforzada para enfrentar este desafío global.

El estudio describe el plástico como un contaminante persistente y omnipresente en los océanos. Según los datos publicados, en 2020 la descarga mundial de residuos plásticos alcanzó 52,1 millones de toneladas, de las cuales casi la mitad tuvo potencial de llegar a ambientes acuáticos. Esta acumulación afecta a organismos de todos los niveles tróficos, desde zooplancton hasta grandes cetáceos.

La investigación de la Universidad
La investigación de la Universidad Rissho detecta residuos plásticos de origen internacional en tortugas verdes, destacando la magnitud transfronteriza del problema ambiental - (AP Foto/ Cody Jackson).

Entre el 13 y el 23 de marzo de 2021, investigadores analizaron el contenido intestinal y muestras de tejido de diez tortugas verdes adultas capturadas en el puerto pesquero de Hahajima, en las islas Ogasawara. El equipo, en colaboración con la cooperativa pesquera local y bajo autorización de las autoridades, utilizó técnicas genéticas, isotópicas y de espectroscopía para determinar la dieta y rastrear los plásticos hallados.

El análisis incluyó estudios de ADN, caracterización física y química de los plásticos y el examen del contenido estomacal con microscopía. Los resultados publicados en PeerJ indican que siete de los diez ejemplares presentaron algún tipo de residuo plástico en sus intestinos. Se recuperaron un total de 92 piezas de mesoplásticos y macroplásticos en seis individuos, con un promedio de 9,2 objetos por tortuga (rango: 0-31).

El peso medio de estos residuos fue de 15,28 gramos por tortuga, representando aproximadamente el 0,014% del peso corporal. Los macroplásticos (de 2,5 cm hasta menos de 1 m) constituyeron el 56,5% de los objetos identificados; el resto correspondió a mesoplásticos (de 5 mm hasta menos de 2,5 cm) y microplásticos (menos de 5 mm).

El análisis morfológico determinó que la mayoría de los residuos recuperados era película plástica (44,6%) y fragmentos (42,4%). Las líneas o fibras representaron el 13%. Predominaban los objetos transparentes, blancos o de otros colores, y los de mayor tamaño se encontraban sobre todo entre las películas plásticas.

El análisis identificó que entre
El análisis identificó que entre los plásticos ingeridos predominan películas y fragmentos, así como polímeros como polietileno, polipropileno y poliestireno - (AP Foto/ Cody Jackson).

El polímero más común fue el polietileno, presente en el 79,5% de las muestras, seguido de polipropileno (15,9%) y poliestireno (4,5%). Entre los objetos se recuperaron tapones de botella con caracteres chinos, un silbato con inscripciones en chino y etiquetas en coreano y japonés, lo que señala un origen internacional de los residuos.

La Universidad Rissho subraya que el multilingüismo de las etiquetas en estos residuos apunta a fuentes procedentes de China, Taiwán, Corea y Japón. “El análisis de las características impresas en los plásticos ingeridos sugiere que su origen se encuentra en una región que se extiende más allá del área de migración de las tortugas”, indica el artículo, lo que refuerza la dimensión transfronteriza del problema.

Los estudios genéticos y análisis de isótopos establecieron que la dieta principal de las tortugas verdes adultas en Ogasawara consiste en macroalgas, que representan en promedio más del 97% del contenido digestivo nutritivo. Las especies dominantes identificadas por ADN fueron Sargassum muticum, Lobophora sp. y Ectocarpus crouaniorum.

Además, los análisis indiciaron que durante la migración estas tortugas complementan su alimentación con plancton gelatinoso, como medusas y salpas, lo que puede incrementar la ingestión accidental o selectiva de plásticos con características físicas similares.

El estudio recuperó 92 piezas
El estudio recuperó 92 piezas de mesoplásticos y macroplásticos en seis de diez tortugas analizadas, con un promedio de 9,2 objetos por individuo - (AP Foto/Cody Jackson)

Los expertos de la Universidad Rissho explican que las tortugas verdes pueden tragar plásticos de dos formas principales: accidentalmente, cuando los ingieren mezclados con algas, o selectivamente al confundirlos con medusas y otros organismos gelatinosos.

El estudio observó que una gran proporción de plásticos ingeridos era transparente o blanca, colores que se asemejan al plancton gelatinoso, reforzando la hipótesis de confusión visual durante la alimentación. El análisis macroscópico detectó daños físicos en las tortugas afectadas, incluyendo el desprendimiento y oscurecimiento de la mucosa intestinal, especialmente en el individuo con la mayor cantidad y peso de residuos.

Según la investigación, aunque no se pudo establecer una relación causal directa con efectos tóxicos, se alerta sobre el daño potencial tanto físico como derivado de compuestos tóxicos asociados al plástico. Los autores recuerdan que contaminantes presentes en plásticos han sido encontrados previamente en otros organismos marinos, lo que podría suponer un riesgo sanitario adicional.

Los expertos señalan que el
Los expertos señalan que el color y la textura de muchos plásticos ingeridos se asemejan al plancton gelatinoso, favoreciendo la confusión visual de las tortugas - (Europa Press)

Los responsables del estudio resaltan que la contaminación plástica documentada rebasa los límites de las aguas japonesas y requiere una respuesta internacional coordinada.

“Este estudio demuestra que la contaminación por plásticos es un problema transfronterizo”, afirmó el profesor Lee de la Universidad Rissho, en declaraciones recogidas por la institución. Las conclusiones del estudio subrayan la necesidad de una vigilancia internacional y una mayor cooperación para catalogar y reducir el flujo de residuos plásticos hacia los océanos.

La investigación concluye que afrontar este desafío exige acciones conjuntas entre países para disminuir la producción y el consumo de plásticos, mejorar su gestión y fomentar la investigación científica sobre su transporte y efectos en las especies marinas.