Luke Perry junto a sus dos hijos
Luke Perry junto a sus dos hijos

Luke Perry falleció el pasado mes de marzo a los 52 años a causa de un derrame cerebral que sufrió horas después de que Fox anunciara el regreso de Beverly Hills 90210, la serie de los 90 que tanta fama le brindó gracias a su papel como el problemático Dylan McKay. El actor tenía claro quiénes quería que fueran sus únicos herederos, pero no ha sido hasta siete meses más tarde cuando sus dos hijos han recibido parte de su legado.

El sitio estadounidense The Blast ha tenido acceso a los documentos de la herencia del fallecido actor y asegura que Jack, de 22 años, y Sophie, de 19, se dividirán en partes iguales la fortuna que se encontraba en un fideicomiso y han pasado a ser los propietarios legales de la mansión que su padre tenía en Los Ángeles.

La casa, aunque en este momento no está a la venta, está valuada en más de 1,8 millones de dólares y la inmobiliaria la describe como “una casa tradicional ubicada en uno de los vecindarios más bonitos y exclusivos” de Sherman Oaks. Cuenta con tres dormitorios -uno de ellos una suite con vestidor y vistas a la piscina del jardín trasero- y tres baños.

Asimismo, los descendientes del actor son dueños legales de la granja que tenía en Tennessee y de una gran fortuna cuya cantidad no ha sido revelada.

El 11 de octubre, Sophie y Jack rindieron homenaje a su amado padre en sus respectivas cuentas en las redes sociales en lo que habría sido su cumpleaños número 53.

Junto a una divertida foto de Luke Perry en la que aparece vestido de traje con unos pantalones cortos, Sophie escribió: “Feliz cumpleaños, icono de la moda, puedo oírte haciendo tu mejor personificación de Tim Gunn. Ahora te quiero más”.

La publicación obtuvo miles de comentarios, algunos de ellos de ex compañeros de trabajo de su padre, como el coprotagonista de Beverly Hills 90210, Jason Priestley, quien escribió: “Esto me ha hecho reír, Sophie... ¡te envío todo mi amor!”.

Jack también lo recordó con un collage en blanco y negro de su rostro. “Feliz cumpleaños, viejo. Te veré en alguna parte”, escribió su hijo mayor junto a un emoji de corazón.

El ícono televisivo de los 90 murió el 4 de marzo pasado, cinco días después de haber sido hospitalizado tras sufrir un derrame cerebral en su casa de Los Ángeles.

Jack y Sophie son los dos únicos hijos del actor, producto de su matrimonio con Rachel Sharp, con quien estuvo casado desde 1993 a 2003. Tras su muerte se supo que estaba comprometido con Wendy Madison Bauer, con quien tenía una relación desde hace 11 años.

Jack decidió dedicarse a la lucha libre profesional, a la que volvió en abril tras unas semanas de duelo por la muerte de su padre. Sophie también tiene un trabajo por fuera del mundo de Hollywood: es voluntaria en Malawi. Allí vive junto a unos amigos y ayuda en la recaudación de fondos para construir escuelas en zonas rurales del país.

El actor nacido en Ohio tenía un papel protagónico en el exitoso programa Riverdale. Unos días antes de morir, la estrella había estado filmando en Los Ángeles nuevos episodios de la cuarta temporada. También tuvo una participación en la última película de Quentin Tarantino, Once Upon a Time in Hollywood, que está protagonizada por Brad Pitt y Leonardo Dicaprio.

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