Miembro de una de las familias más emblemáticas de todo Hollywood, Alec Baldwin es el mayor de cuatro hermanos que vienen triunfando en el cine y la televisión por décadas.

Pero sin lugar a dudas, ha cobrado nueva relevancia en la industria del show business luego de asumir la faraónica tarea de personificar al presidente electo Donald Trump durante el transcurso de la carrera electoral en el show cómico de los sábados por la noche de NBC Saturday Night Live.

En una reciente entrevista otorgada al periódico The New York Times, el actor de 58 años que reside en Nueva York aseguró que sólo le toma siete minutos transformarse en Trump, pero que construir el personaje le ha demandado muchas horas de ver sus actos de campaña y otras apariciones en público, para poder lograr imitar a la perfección sus patrones discursivos, gestos faciales y los movimientos de manos que lo distinguen.

El actor, envuelto en más de un altercado con el presidente electo en redes sociales, afirmó que lo único que se necesita para hacer la metamorfosis es un polvo mate de Clinique de particular tono anaranjado, una peluca cosida a mano, cejas pegadas en formato de arco y no mucho más. El resto corre por cuenta del actor, quien ha logrado asimilar el gesto que el magnate hace con los labios y su particular modo de desplazarse.

Baldwin asegura que tanto él mismo como los creativos detrás del show nocturno subestimaron a Trump durante la campaña, apostando de manera explícita por el triunfo seguro de la candidata demócrata Hillary Clinton, interpretada por la acrtiz Kate McKinnon, quien luego de conocerse los resultados finales pasó a encarnar a Kellyane Conway, la asesora principal del republicano.

Una de las mayores sorpresas vinculadas a su rol en SNL es que el actor sólo cobra 1.400 dólares por cada aparición en el programa de NBC, un número insignificante si se tienen en cuenta las astronómicas cifras que cobran las figuras de su trayectoria por papeles mucho menos relevantes.

El doble cómico del magnate de los bienes raíces asegura que planea continuar encarnándolo indefinidamente más allá de los reclamos públicos del imitado, y se rumorea que dada su popularidad y los niveles de audiencia que atrae, podría llegar a tener su propio show, independiente de la aparición semanal que haga para Saturday Night Live.

Baldwin asegura no tener nada personal contra Trump ni odiarlo, simplemente no lo quiere como presidente de los Estados Unidos, y se ha convertido en una válvula de escape para muchos norteamericanos que no conciben la idea de tener a la ex estrella de reality TV como su primer mandatario y comandante en jefe.

Además aseguró que no dudaría en actuar en el acto de asunción del republicano, que tendrá lugar el próximo 20 de enero, pero su propuesta de interpretar el tema "Highway to Hell" de ACDC difícilmente sea tomada en serio por los organizadores del evento.

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