Desde que se conocieron las operaciones del Kremlin en 2016, los estadounidenses esperan algo similiar en las elecciones del 2020. Pero Rusia no es el único interesado en influir. (Reuters)
Desde que se conocieron las operaciones del Kremlin en 2016, los estadounidenses esperan algo similiar en las elecciones del 2020. Pero Rusia no es el único interesado en influir. (Reuters)

El 45% de los estadounidenses cree que Rusia representa la mayor amenaza de interferencia en elección presidencial del 2020. La cifra surge de una encuesta supervisada por Darrell West, vicepresidente del Centro para la Innovación Tecnológica de Brookings Institution. Y además de aportar al debate sobre las medidas a tomar, revela un problema: la ciudadanía no imagina opciones diferentes a lo que sucedió cuando Donald Trump se impuso sobre Hillary Clinton.

"La opinión pública responde en función de la cobertura de noticias, que en su mayoría en los últimos dos años se ha concentrado en la amenaza rusa. Por eso muchos estadounidenses la ven como más probable. Pero no entienden que Rusia le ha enseñado a todos los demás países cómo hacerlo si lo desean", explicó West en diálogo con Infobae. "Es decir que podría haber otras naciones que intervengan además de Rusia".

Según la encuesta de Brookings Institution, la mayoría de los estadounidenses quiere más fonods y más asistencia técnica para la seguridad en las elecciones.
Según la encuesta de Brookings Institution, la mayoría de los estadounidenses quiere más fonods y más asistencia técnica para la seguridad en las elecciones.

La experiencia de 2016, cuando el Kremlin empleó cuentas falsas y avisos en las redes sociales generados en una granja de trolls llamada Internet Research Agency, que actuaron en sinergia con los "psicográficos" de Cambridge Analytica creados con datos tomados, sin consentimiento, a millones de usuarios de Facebook por su laxa política de seguridad, parece haber sido traumática.

"En ese momento hubo muchos intentos por influir en las elecciones de los Estados Unidos, y también desde entonces ha habido muchos esfuerzos de Rusia por influir en varias elecciones europeas. Por eso la gente lo ve como una preocupación que continúa. Pero otros países también podrían tener incentivos para tratar de influir en las elecciones de 2020, porque lo que suceda en los Estados Unidos va a afectarlos", analizó West, también director de Estudios de Gobierno en Brookings y autor de 24 libros sobre tecnología y ciencia políticas.

¿Sus candidatos principales? China, Irán, Corea del Norte y Arabia Saudita.

Darrell West, experto en tecnología y ciencia política. (Brookings Institution)
Darrell West, experto en tecnología y ciencia política. (Brookings Institution)

"China está molesta con Donald Trump por la guerra comercial que se está desarrollando; tiene preocupación por varias de sus políticas. Bien podría concluir que, según quién resulte ser el candidato demócrata, esa persona podría ser preferible antes que Donald Trump", detalló el experto.

"Lo mismo se podría decir de Irán, puesto que Trump es muy crítico sobre el país: eliminó el acuerdo nuclear y ha fortalecido las sanciones económicas. Corea del Norte, al menos hasta ahora, parece haber establecido una buena relación con Trump, y hay conversaciones en marcha, por lo cual podría ver la continuación de la presidencia de Trump como un buen resultado". Por último, "el reino de Arabia Saudita se ha beneficiado de sus vínculos cercanos con la familia Trump".

La guerra comercial entre los Estados Unidos y China hace que a Beijing pudiera llegar a convenirle un demócrata en la Casa Blanca . (REUTERS/Damir Sagolj
La guerra comercial entre los Estados Unidos y China hace que a Beijing pudiera llegar a convenirle un demócrata en la Casa Blanca . (REUTERS/Damir Sagolj

Actualmente —agregó el autor de Divided Politics, Divided Nation— "la diferencia entre republicanos y demócratas es tan sustancial que la posible política exterior o de comercio que los candidatos podrían llevar adelante va a importar mucho. Y podría haber sin dudas ganadores y perdedores según quién se imponga en la elección. Las naciones podrían tener un incentivo para, directa o indirectamente, tratar de influir en la campaña".

No por eso el impacto potencial de Moscú le parece de importancia menguante: "Creo que Rusia es una gran amenaza porque han seguido interviniendo en las elecciones de otros países desde 2016 y hay pruebas de que trataron de influir en la campaña del Brexit en el Reino Unido. Yo esperaría que lo siguieran haciendo en elecciones futuras".

A comienzos de septiembre el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, dijo en Polonia: "Con sus esfuerzos por interferir en las elecciones a lo largo de Europa y en el mundo, es hora de que nos mantengamos atentos a las intenciones y acciones de Rusia". Y el mundo incluye a América Latina, donde hay importantes comicios en lo que resta de 2019: elecciones presidenciales en Argentina, Bolivia y Uruguay, comicios departamentales y comunales en Colombia.

"Podría haber amenazas en América Latina también porque terceros países tienen, sin dudas, intereses allí", evaluó West. "Podría haber intentos de afectar esas campañas también".

La región tiene "una larga historia de espionaje", recordó el experto. "Todavía es importante. Hoy lo diferente es que resulta más fácil espiar a la gente. Es más fácil interceptar las llamadas telefónicas y los correos electrónicos, y monitorear el comportamiento en línea. La tecnología no es costosa: espiar es más barato y más sencillo que hace algunas décadas atrás".

Si bien muchos estadounidenses creen que la interferencia extranjera amenaza a la democracia (primer cuadro) Muchos también se manifiestan poco preocupados por ella (segundo cuadro).
Si bien muchos estadounidenses creen que la interferencia extranjera amenaza a la democracia (primer cuadro) Muchos también se manifiestan poco preocupados por ella (segundo cuadro).

En un artículo sobre campañas de injerencia, West ubicó los actuales arietes de desinformación en la historia del espionaje internacional. "En 1796, por ejemplo, Inglaterra y Francia, rivales, disputaron en la campaña presidencial [estadounidense] en lados opuestos", dio como primer ejemplo.

"Dolida por su derrota en la Guerra de la Independencia pocas décadas antes, Inglaterra veía al federalista John Adams como más simpatizante con ella, mientras que Francia favoreció a Thomas Jefferson, quien había sido embajador ante los franceses durante el gobierno de George Washington y era más abierto a las aspiraciones de la Revolución Francesa".

Tras su aliento a Charles Lindbergh contra el presidente Franklyn Roosevelt en 1940, la Alemania nazi trató de apoyar al candidato republicano Wendell Wilkie con el equivalente a los e-mails de Hillary Clinton: la publicación de documentos desfavorables para Roosevelt.

/Shutterstock)
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Y, por supuesto, la Guerra Fría, el epítome del espionaje en la imaginación popular, es parte de esta historia "En 1984 la Unión Soviética no estaba contenta con el presidente Ronald Reagan. Sus líderes lo veían como alguien belicoso y militarista que aumentaba el gasto de defensa a una tasa alarmante", escribió West. En busca de material para atacarlo, el Kremlin imitó la operación en el edificio Watergarte durante Richard Nixon: envió espías al Comité Nacional Republicano.

Pero en ocasiones el peso de la historia puede llevar a falsas nociones sobre el modo en que podría suceder la injerencia. La encuesta de Brookings reveló que no sólo una gran potencia como China apenas entra en el radar de los estadounidenses cuando piensan en la interferencia extranjera en su política (14%), sino que el 49% supone que se hará como en 2016: mediante información falsa.

Pero si todo el mundo espera fake news, ¿sería sensato hacer más de lo mismo? El 14% de los encuestados consideró que habría hackeos a las bases de datos electorales y, más llamativamente, el 32% dijo que no estaba seguro de qué forma podría adoptar la interferencia.

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"Podría haber nuevas formas de intervención", coincidió West con ellos. "Es probable que continúe la información falsa, pero también existe tecnología para alterar fotos y videos con la cual se podría mostrar a determinados políticos en situaciones comprometidas" que nunca tuvieron lugar. Es previsible, sin embargo, el canal para que todo eso circule: "las redes sociales".

Convendría también que la prensa estuviera alerta a intentos de manipulaciones, ya que a diferencia de las redes verifica sus contenidos: "Podría haber filtraciones y también filtraciones falsas", advirtió West. "Con frecuencia esa es una manera de hacer que surja una noticia: alguien filtra información que puede hacer quedar mal a alguien a la prensa, y se publican noticias críticas. Podría haber filtraciones sobre los antecedentes de las personas, sobre quiénes las financias, sobre conflictos de intereses".

En general, concluyó, "la interferencia extranjera muchas veces apunta a crear divisiones dentro de un país". En combinación con la falta de legislación en muchos países y la escasa seguridad que las redes sociales dan a los datos de sus usuarios, "se apoya a un grupo frente a otro, se revela información desfavorable para alguno: todo diseñado para polarizar aún más a los países de manera tal que les resulte más difícil abocarse a sus cuestiones".

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