
Un hombre de 64 años se embarcó en una caminata de la cual no regresó. Los oficiales rastrearon su ubicación gracias a su teléfono móvil. En su búsqueda, el ladrido de su perro, Daisy, que se había quedado junto al cuerpo de su amo, sirvió de guía a los rescatistas para encontrarlo.
La policía dijo que el excursionista pudo no haber sido encontrado si no fuera por su perro, quien alertó a los rescatadores con su ladrido.
El excursionista había salido el miércoles 24 de abril con su perro a realizar una caminata por el pueblo de Eatonville, Washington. La madrugada del jueves, su esposa llamó al 911 para reportar la desaparición de su cónyugue, fue entonces cuando enviaron equipos de búsqueda y rescate a la zona.
El cuerpo sin vida del hombre, cuyo nombre no ha sido develado por la policía del condado, fue encontrado el jueves en la noche.

Era costumbre que el fallecido saliera de excursión con Daisy, pero esta última ocasión no había dejado una nota para decir a dónde se dirigía. Los detectives tuvieron que rastrear su teléfono celular para saber en qué lugar había sido utilizado por última vez, el sitio en cuestión era el lago Alder.
El Destacamento de Montaña y la Unidad de Operaciones Aéreas registraron los caminos principales y los merederos que rodean el lago, informó el comisario del condado de Pierce. A las 16:45 localizaron el vehículo del desaparecido, estaba estacionado en la carretera Mashell Prairie, cerca de Eatonville.
Los equipos de rescatistas encontraron en el auto una lista de lugares de geocaché, la actividad de esconder y encontrar "tesoros" con ayuda de GPS. Con esa información elaboraron un mapa de los lugares donde pudo haber ido y se dirigieron a cada lugar a pie.
Un miembro del equipo escuchó ladridos de perro. Guiado por el sonido, buscó en el mapa su posible ubicación. El perro que encontraron encajaba con la descripción de Daisy, estaba en una pendiente muy inclinada sobre el río Marshall.

De acuerdo con la policía, al parecer el hombre falleció a causa de las lesiones sufridas durante una caída. Los de Control Animal se encargaron de regresar a Daisy a su casa.
En una publicación en Facebook, la Oficina del Comisario del Condado escribió que a pesar de la búsqueda difícil y el final triste, estaban orgullosos de que sus esfuerzos sirvieran para encontrar al hombre y devolver su cuerpo a su familia.
"Sin los ladridos de su fiel compañera Daisy, nunca hubiéramos podido localizar al hombre desaparecido", escribieron.
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