Jennifer Mancuso, habitante de Ohio, ha emprendido una campaña pro lactancia a raíz de que no le permitieran alimentar a sus hijas mellizas de 18 meses en público en la guardería Foto: (Twitter)
Jennifer Mancuso, habitante de Ohio, ha emprendido una campaña pro lactancia a raíz de que no le permitieran alimentar a sus hijas mellizas de 18 meses en público en la guardería Foto: (Twitter)

Jennifer Mancuso tenía la rutina de dejar a sus hijas en la guardería y alimentaba a las mellizas Aria y Asher justo antes de irse, hasta que un día le señalaron que debía hacerlo en un lugar privado.

La fotógrafa profesional, de 38 años,  habitante de Ohio, se enfrentó a críticas por amamantar a sus hijas gemelas en un espacio público donde le señalaron que algunos de los niños de la guardería eran de "edad escolar" y debido a la religión de algunos padres "podría resultar inapropiado".

En agosto del año pasado, Jennifer estaba amamantando a Aria y Asher cuando una empleada le pidió que se mudara a la sala de profesores, una sala pequeña y cuadrada sin iluminación y apenas más grande que un ropero para alimentar a sus hijas de 18 meses.

Mancuso se puso furiosa ya que le argumentaron que los niños estaban "en edad escolar" y podría ser inapropiado la que vieran.

La directora también declaró que era mejor que Jennifer no amamantara en un área pública del centro por considerar que podría ofender las creencias religiosas de otros padres.

El personal de la guardería iba y venía con Jennifer, diciéndole dónde podía y no podía amamantar.

"Debido a los horarios con mis hijos mayores, me funciona mejor amamantar a las gemelas al momento de dejarlas y recogerlas. Una mañana comencé a alimentar a Asher en una silla antes de irme y el director me dijo que necesitaba que yo lo hiciera en la parte de atrás, en la sala de profesores, que no es más grande que un armario.

"Me dijeron que no estaba permitido amamantar a mis bebés en ninguno de los espacios públicos porque tenía que estar en un espacio privado, porque tienen niños en edad escolar. Eso implica que lo que estoy haciendo no es apropiado para que los niños sean testigos.

"La administradora de la guardería intervino y dijo que también era para no incomodar a otros padres que pudieran encontrarlo ofensivo debido a su religión. Literalmente me reí y lo compartí en mi Instagram con incredulidad.

"Para fines de septiembre, hablé con la directora, quien aceptó que ella había entendido mal la política de la compañía con respecto a la privacidad. Le dije que un malentendido como ese no es aceptable. Más tarde esa noche recibí una llamada del director que se disculpó por completo.

"Explicó lo mucho que lamentaba sus comentarios. Ella entendió lo negativo que podría hacer la prohibición en público de amamantar en una madre primeriza o insegura.

"Por lo que la directora dijo que actualizarían su manual para dejarlo claro y que no haya más confusión. También me preguntó si estaría dispuesta a proporcionar documentos o ideas adicionales y, por supuesto, acepté".

Jennifer estuvo cerca de sacar a sus hijas del centro hasta que, después de tres semanas de disputa, recibió una disculpa de la directora.

Desde entonces, el personal de la guardería ha revisado sus políticas para asegurarse de que nunca vuelva a ocurrir la misma situación.

Jennifer ha compartido su experiencia para normalizar la lactancia materna y para que otras madres no tengan miedo.

"Pude haber obedecido e irme a un sitio oculto, pero no hay razón para creer que la lactancia es anormal o inapropiada para hacerse en público. Me ayudó que no fuera madre primeriza, así que no me intimidaron", expuso.

"Cuidé a mis dos primeros hijos en público, pero no estaba tan segura como con las gemelas. Me ponía roja y sudaba porque estaba tan insegura y temía que alguien me dijera algo negativo", relató de sus primeras veces amamantando.

Jennifer también es madre de Parker (cuatro años), y Piper (tres años), así como de tres hijastras, Adriana (13 años), Vegah (nueve años) y Copeland (7 años).

Ella es muy abierta cuando se trata de amamantar. A menudo comparte instantáneas de la lactancia en su cuenta de Instagram para normalizar el acto de alimentar a los hijos con toda naturalidad y exhorta a quitarse los prejuicios al respecto.

"Cuanto más amamantaba en público, más me di cuenta de que a la mayoría de las personas no les importa, y si lo hacen, se lo guardan para sí mismos. Es natural y, francamente, no me importa si alguien ve mi pecho, o un vistazo de mi pezón haciendo lo que la naturaleza creó para hacerlo", dijo.

"Alimento a mis hijas dos o tres veces al día, pero si se requiere, puede ser más frecuente que eso. Es necesario y biológico, no hay nada de malo en ello, ni es algo para esconderse", opinó.

Jennifer consideró retirar a sus hijas de la guardería, sin embargo recibió una disculpa de la directora después de tres semanas de la disputa. La guardería ahora ha reformado su política para permitir la lactancia materna en público, para tranquilidad de Jennifer.

A lo largo de los años, Jennifer se ha sentido confiada acerca de la lactancia en público y conocía sus derechos, por lo que explicó al personal que, aunque sus comentarios la enojaron profundamente, no dejó de amamantar.

Jennifer ha señalado que tiene como objetivo difundir el conocimiento de los beneficios de la lactancia materna con otras madres. "Estoy mayormente a favor de la lactancia materna en público porque esa es la única forma en que se normalizará", dijo Jennifer.

"Podría haberme ido e inmediatamente poner a mis hijos en una escuela diferente, pero no lo hice. Vi una oportunidad de aprendizaje. ¿No es eso de lo que se trata la normalización: difundir la conciencia?

"La lactancia materna es importante en muchos niveles diferentes para mí. Hay beneficios que reciben mis bebés de mi leche materna y hay tantos beneficios para la salud, incluidas las tasas de reducción de múltiples tipos de cáncer".

"También me apasiona normalizarlo porque quiero ayudar a otras mamás a tener la fuerza para llevarlo a cabo y no tener miedo de amamantar en público", expuso.