Los jóvenes que tienen hijos, tienen menos que los que tuvieron sus padres; muchos no quieren tenerlos y muchos dudan sobre si hacerlo o no. (Getty)
Los jóvenes que tienen hijos, tienen menos que los que tuvieron sus padres; muchos no quieren tenerlos y muchos dudan sobre si hacerlo o no. (Getty)

Hasta hace poco los investigadores creían que la recesión era culpable de que los jóvenes tuvieran menos hijos en los Estados Unidos. Pero el país se recuperó de la crisis económica que estalló en 2008, y la tasa de fertilidad permaneció en caída. Por segundo año consecutivo, ahora acaba de marcar una baja récord: el año pasado hubo 60,2 nacimientos por cada 1.000 mujeres en edad reproductiva, y la tasa llegó a 1,8 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo poblacional de los países desarrollados, que es de 2,1.

Si antes los Estados Unidos se distinguían de otros países desarrollados porque mantenían una alta tasa de fertilidad —debida al embarazo adolescente, el embarazo no planeado y la cantidad de hijos que tenían los inmigrantes hispanos—, la tendencia se ha revertido. Según una encuesta que realizó The New York Times, las razones principales son el deseo de tiempo libre y libertad personal; la falta de pareja y la imposibilidad de solventar los gastos de crianza.

"Casi la cuarta parte de los encuestados que habían tenido niños o planeaban hacerlo dijeron que tenían menos, o esperaban tener menos, de los que querían", sintetizó el diario. "En su mayoría dijeron que demoraron o dejaron de tener hijos por la preocupación sobre el tiempo y el dinero necesarios".

En parte se trata de una mayor igualdad de género: las mujeres tienen más control sobre sus vidas y para muchas la maternidad es una opción. "Pero también existe una historia de inseguridad económica", escribió Claire Cain Miller, autora del análisis de la encuesta. "Los jóvenes tienen una deuda récord por sus estudios, muchos se graduaron en la recesión y muchos no pueden acceder a viviendas, todo mientras la crianza se volvió más cara. En particular las mujeres pagan una penalidad en sus ingresos por tener hijos".

Philip Cohen, sociólogo de la Universidad de Maryland especializado en familia y fertilidad, interpretó que los padres quieren "invertir más en cada niño para darle las mejores oportunidades de competir en un ambiente cada vez más desigual". Pero que hay un dato común a todos los países desarrollados: "La relación entre equidad de género y fertilidad es muy fuerte. No hay países con alta fertilidad que tengan equidad de género".

De los 1.858 hombres y mujeres de 20 a 45 años que encuestó Morning Consult para el periódico de Nueva York, más de la mitad dijo que pensaba tener menos hijos que sus padres. Casi la mitad tenía hijos; entre aquellos que no los tenían, el 42% los deseaba, el 24% no los deseaba y el 34% no estaba seguro.

La equidad de género, la libertad y las finanzas están entre las razones principales por las cuales los jóvenes en los EE.UU. tienen menos hijos, o no tienen. (iStock)
La equidad de género, la libertad y las finanzas están entre las razones principales por las cuales los jóvenes en los EE.UU. tienen menos hijos, o no tienen. (iStock)

Los que son o quieren serán padres explicaron por qué tienen o tendrán menos hijos que los que hubieran querido idealmente: "El cuidado de los niños es demasiado caro", "Quiero más tiempo disponible para los niños que tenga", "Me preocupa la economía", "No puedo mantener más niños", "Esperé por la inestabilidad financiera" y "Quiero más tiempo libre" se destacaron entre las razones principales.

Los que no quieren tener hijos argumentaron: "Quiero tiempo libre", "No he encontrado una pareja", "No puedo pagar el cuidado de un niño", "No deseo hijos", "No puedo acceder a una vivienda". La cuarta parte de los encuestados que no planeaban tener hijos dijeron que no pensaban que pudieran ser buenos padres.

Una de ellos, Jessica Boer, de 26 años, dijo a The New York Times: "Tendría la responsabilidad de criar a esta persona para que sea un ciudadano funcional y productivo, y algunos días yo misma no soy responsable". A diferencia de sus padres, que "se casaron apenas terminaron el secundario y me tuvieron a mí y fueron desdichados", hoy existen otras opciones. "Hoy podemos elegir", explicó. Y ella prefiere estudiar, viajar, trabajar, pasar tiempo con su pareja y con sus gatos.

La maternidad se posterga o se cancela como plan de vida: primero hay que pagar las deudas de los estudios universitarios y acceder a una vivienda. (Getty)
La maternidad se posterga o se cancela como plan de vida: primero hay que pagar las deudas de los estudios universitarios y acceder a una vivienda. (Getty)

Por primera vez en la sucesión generacional, muchos de los Millennials ganan menos que sus padres. Las preocupaciones financieras se cuentan entre las principales para cancelar el plan familiar, o reducirlo. En el caso de las mujeres en particular, sus carreras se estancan cuando tienen hijos.

Brittany Butler, de 22 años, contó a Cain Miller que ella es la primera en toda su familia que terminó la universidad y quiere comenzar estudios de posgrado en trabajo social: antes de pensar siquiera en tener niños, estimó, pasarán diez años. Quizá por casos como el de ella el único grupo en el que la fertilidad subió el año pasado fue entre las mujeres de 40 a 44 años, a pesar de que las posibilidades de embarazo decrecen desde los 32 años.

La inseguridad financiera y la inestabilidad emocional cancelan la paternidad como proyecto para muchos jóvenes en los EE.UU. (iStock)
La inseguridad financiera y la inestabilidad emocional cancelan la paternidad como proyecto para muchos jóvenes en los EE.UU. (iStock)

Butler tiene que pagar la deuda que tomó para pagar sus estudios y quiere vivir en un barrio seguro, explicó. "Mucha gente, en especial en las comunidades de minorías, no pueden lograrlo", dijo. "Siento aprehensión ante la idea de volver a la pobreza. Sé cómo es, conozco sus efectos. Y pienso: '¿Podré alguna vez romper la maldición?'".

Algunos consideran la adopción, si la posibilidad de iniciar una familia se posterga mucho. Sólo 1% de las encuestadas había congelado sus óvulos, pero casi la mitad dijo que lo haría si no fuera tan costoso.

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