La mayor parte de los adultos entre 18 y 34 años vive con sus padres, según el censo nacional de los Estados Unidos, por primera vez en 130 años. (iStock)
La mayor parte de los adultos entre 18 y 34 años vive con sus padres, según el censo nacional de los Estados Unidos, por primera vez en 130 años. (iStock)

Cuando un tribunal del estado de Nueva York ordenó a Michael Rotondo, un hombre de 30 años que se negaba a independizarse, que abandonara la casa de sus padres, Christina y Mark Rotondo, en la localidad de Camillus, la noticia resonó en el mundo entero. Hubo indignación —la del Millennial desalojado, que se manifestó en abundancia—, hubo burlas. Y hubo un recordatorio de que el caso es extremo pero no inusual: la mayoría de los adultos de esta generación viven en sus hogares de origen.

De hecho, los Millennials son el primer grupo de jóvenes en 130 años que se mostró "más proclive a vivir en la casa de los padres que con un cónyuge o en su propia casa", señaló en 2014 un estudio del Pew Research Center basado en en el Censo Nacional de los Estados Unidos.

Michael Rotondo, de 30 años, alcanzó la notoriedad por ser el primer Millennial desalojado judicialmente de la casa de sus padres.
Michael Rotondo, de 30 años, alcanzó la notoriedad por ser el primer Millennial desalojado judicialmente de la casa de sus padres.

El 32,1% de los adultos entre 18 y 34 años vive en su casa familiar, seguido por el 31,6% que vive con su pareja, el 22% que tiene otros arreglos habitacionales (por ejemplo, los dormitorios universitarios o un apartamento compartido con otra persona) y sólo el 14% que elige estar solo o es madre o padre soltero.

El caso de Rotondo, entonces, se presenta como un ejemplo extremo de un fenómeno demográfico muy amplio: "Las tasas crecientes de adultos jóvenes, en particular varones, que viven en las casas de sus padres luego de terminar la escuela secundaria y la universidad", sintetizó The Washington Post.

El problema de la falta de independencia se explica en parte por la incapacidad de establecer relaciones afectivas sólidas, la falta de empleo y la baja histórica de los salarios.
El problema de la falta de independencia se explica en parte por la incapacidad de establecer relaciones afectivas sólidas, la falta de empleo y la baja histórica de los salarios.

Según el mismo censo nacional proyectado a 2017, casi uno de cada cinco varones entre 25 y 34 años vivía en la casa de sus padres, bastante más que el 12,5% de mujeres de esa edad en esa situación. "Ambas cifras aumentaron drásticamente en las décadas reciente, hasta aproximadamente duplicarse desde 1960".

En los Estados Unidos eso significa que hay 4,3 millones de varones y 2,8 mujeres que no arrancan el motor hacia una vida independiente: un total de 7,1 millones de rotondos. Si vivieran en un solo estado, podrían llenar Massachusetts o Arizona.

Christina y Mark Rotondo llevaron a su hijo Michael ante los tribunales para que dejara su casa y comenzara a vivir su propia vida.
Christina y Mark Rotondo llevaron a su hijo Michael ante los tribunales para que dejara su casa y comenzara a vivir su propia vida.

Según el estudio de Pew, la razón es "la drástica caída en la cantidad de jóvenes que eligen sentar cabeza en términos sentimentales antes de los 35 años". La madurez emocional para asumir vínculos estables se ha postergado: "Hacia 1880, la forma más habitual de vivienda enter los jóvenes adultos era con una pareja, fuera un cónyuge o una relación significativa. Esto llegó a su cima alrededor de 1960, cuando el 62% de los ciudadanos entre 18 y 34 años vivían así y sólo uno de cada cinco vivía con los padres", señaló el informe del centro Pew.

En 2014 ese 62% se había desinflado a la mitad casi exactamente, el 31,6%, mientras que el grupo dominante resultó el que se quedaba en la casa donde estaba la habitación de su infancia y su adolescencia.

La opción de tener un espacio propio no es prioritaria, ni siempre factible, para los Millennials.
La opción de tener un espacio propio no es prioritaria, ni siempre factible, para los Millennials.

El empleo y la caída histórica de los ingresos es otro factor: "La cantidad de varones jóvenes empleados llegó a su pico alrededor de 1960, con un 84%", siguió el estudio. "En 2014, sólo el 71% de los varones entre 18 y 34 años tenía trabajo". En dólares ajustados para comparar valores idénticos, los Baby Boomers que trabajaban en los '70s ganaban USD 27.300 en promedio por año, mientras que los Millennials ganaban USD 15.000 en promedio por año en 2014.

A eso, añadió The Washington Post, hay que agregar que el fortalecimiento del capital hizo que el precio de los alquileres aumentara a medida que los salarios bajaban. "El resultado es que quedarse con mamá y papá tiene más sentido financiero que nunca para los jóvenes, a pesar del estigma social que conlleva".

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