El inesperado rito de un obispo durante una misa cuando se emitió el alerta nuclear en Hawaii

Larry Silva sorprendió a sus feligreses con una propuesta sacramental que nadie sabía que existía

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El obispo Larry Silva, de
El obispo Larry Silva, de la diócesis de Honolulu, Hawaii, sorprendió a 45 feligreses que se encontraban en misa al momento del alerta nuclear (Hawaii Catholic Herald)

Eran 45 feligreses. Todos tenían sus teléfonos celulares apagados, pero sabían que algo raro estaba ocurriendo puertas afuera de la iglesia en la que se encontraban. Lo percibieron cuando en medio de la distribución de la comunión, un diácono se acercó al sacerdorte Mark Gentley con su pantalla y le informó sobre la novedad: un misil estaba aproximándose a Hawaii y los residentes debían buscar refugio.

Calmo, Gentley no quiso interrumpir los últimos momentos de la misa y continuó sin avisarles a la comunidad que tenía frente a sí lo que sucedía. Quienes allí estaban pensaron lo peor: ¿habría muerto el obispo? Pero a los pocos minutos, el jefe de la diócesis de Honolulu, Larry Silva apareció en escena. Llevaba puesta una remera e irrumpió en la capilla sabiendo que encontraría en ese lugar a un grupo de matrimonios cuyos maridos eran candidatos a ser diáconos.

Silva les contó la novedad que alteraba la tranquilidad de la isla ese sábado. Todos mantuvieron la calma. Pero súbitamente se vieron sorprendidos por el siguiente proceder del obispo. Allí mismo, sin que nadie pudiera moverse de sus lugares, suministró el Sacramento de la Reconciliación, también conocido como la Extremaunción. Pero no lo hizo de forma individual, sino colectiva, algo reservado para ocasiones muy urgentes y especiales. Fue así que dio una absolución general sin escuchar los pecados de cada uno de los feligreses que allí se habían reunido.

La capilla donde terminaron refugiándose
La capilla donde terminaron refugiándose unos pocos minutos los feligreses “perdonados” por Larry Silva

No había tiempo. En Hawaii, todo el mundo sabe que un misil disparado desde Corea del Norte tardará alrededor de 30 minutos en impactar en la isla y en esa desesperante situación cada minuto es sagrado para hallar un refugio y, sino, despedirse de los familiares más cercanos.

La absolución general de una audiencia está contemplada en el Código Canónico y puede ser utilizado en casos de "necesidad grave" que puede ocurrir cuando "hay un peligro inminente de muerte", según explica el Catecismo de la Iglesia Católica. Ese peligro inminente es el que absorbe el tiempo necesario para escuchar cada uno de los arrepentimientos de los miembros de determinada reunión. La posible caída de una bomba nuclear sobre la isla entraría, sin dudas, en la categoría de "necesidad grave".

Larry Silva, tercero desde la
Larry Silva, tercero desde la izquierda, durante un encuentro con otros líderes cristianos en 2017

Pero Silva, para ganar algunos minutos, también suprimió parte de la liturgia necesaria para que los presentes sean ungidos con dicho sacramento. "Vamos a hacer esto", fue el pensamiento del obispo según relató después al Hawaii Catholic Herald. En tal sentido, el religioso decidió no hacer uso de la ropa apropiada para la ocasión y "saltear la liturgia que acompaña al rito". Pronunció las palabras de la absolución a todos y los despidió.

Pero luego de haberlos exculpado de sus pecados, el obispo tuvo otra inesperada salida. Los invitó a desayunar. Es que la mesa ya estaba preparada y esa capilla era la más segura del lugar y nadie tendría tiempo de ir hasta sus hogares para encontrar un refugio.

Miles de hawaianos se movilizaron
Miles de hawaianos se movilizaron en busca de refugios ante el alerta emitida por las autoridades (AP)

Pocos minutos después, con sus teléfonos móviles ya conectados, todos recibieron un nuevo aviso: el misil apuntado a la isla no existía. Se había tratado de una falsa alarma. Decidieron terminar su desayuno, aliviados. Y sabiendo que ya habían recibido un sacramento inesperado para esa etapa de sus vidas.

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