Se jugaba el tiempo de descuento y Alemania estaba volcada en ataque: necesitaba un gol para clasificar para los octavos de final de la Copa del Mundo. Defendió con poca gente un córner y una segunda jugada derivó en el quiebre del cero. Kim Young-Gwon encontró un balón suelto y sentenció el arco de Manuel Neuer. Sin embargo, el árbitro lo anuló por un supuesto offside.

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En Kazán, hubo angustia e incertidumbre. El juez norteamericano Mark Geiger fue alertado por sus colegas del VAR y se dirigió hacia la pantalla para rever la jugada del tanto. Luego de comprobar que el futbolista coreano estaba habilitado, revirtió su decisión y confirmó el 1-0 a favor de los asiáticos.

Más tarde, llegó la segunda conquista de los surcoreanos, a través de Son Heung-min, frente a un adversario completamente desguarnecido.

Por primera vez en la historia, los teutones se marchan en la primera ronda de un Mundial. Y escribieron un capítulo más en la estadística que marca que cuatro de los últimos cinco defensores del título no consiguen la clasificación para octavos de final: España en 2014, Italia en 2010 y Francia en 2002 (Brasil fue la excepción en 2006).

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