Los festejos de los argentinos en San Petersburgo continuaron durante toda la noche

El sol nunca llegó a ponerse del todo en San Petersburgo. La luna llena reflejada en el río Neva, que atraviesa toda la ciudad, y la penumbra en plena madrugada fueron un escenario mágico para que las decenas de miles de argentinos que llegaron hasta esta ciudad -conocida como la Venecia del Norte por los canales que la surcan- continuaran los festejos durante toda la noche.

La avenida Nevski, de cuatro kilómetros de largo y la principal de San Petersburgo, fue el lugar elegido para pasear durante el día y para seguir con los festejos post partido. Bares, pizzerías y locales de fast food estuvieron abiertos toda la noche y fueron los lugares elegidos por los argentinos, que no quisieron irse a dormir luego de gritar hasta la afonía los goles de Lionel Messi y sobre el cierre del partido el de Marcos Rojo.

Grupos de amigos que se abrazaban y cantaban en casi todas las esquinas rompieron con la tranquilidad de la madrugada. La avenida, que desemboca en el imponente museo Hermitage (ex residencia de los zares) parecía estar en ebullición en plena noche, aunque el sol que seguía presente desde el horizonte daba una sensación de un festejo más bien en el alba, aunque fuesen las 2.30 de la mañana.

Esa misma avenida está cruzada por canales que desembocan en el Neva, con hermosos puentes y vistas que nada tienen que envidiarle a Venecia ni a Amsterdam. Eso sí, los habitantes advierten que sólo es recomendable pasear y navegar por esas aguas en los meses de verano, ya que durante seis meses -otoño e invierno- las temperaturas son directamente gélidas y los vientos del Báltico hacen casi imposible caminar por las calles.

Nadie se quiso ir a dormir. La mayoría de los hinchas que llegaron a San Petersburgo habían estado en los partidos previos, contra Islandia y Croacia. Y estaba claro que el grito de gol y de desahogo habían estado contenidos en aquellos partidos. La clasificación pero sobre todo el cambio de actitud terminaron coronando una jornada que por muchos motivos será recordada como histórica, aunque "apenas" selló el pase de la selección argentina a octavos de final.

Algunos se quedaban a dormir en la ciudad, otros volvían en tren o tomaban el primer avión rumbo a Moscú para luego volver a la Argentina, mientras que muchos hacían cambios de planes de último momento para seguir a la selección al menos un partido más, nada menos que contra Francia el sábado.

Todo el mundo llegó hasta el centro de la ciudad en el subte, que funcionó gratis todo el día para quienes poseían el "Fan ID". Y con mucha alegría y buen comportamiento se desató luego el festejo a lo largo de por lo menos diez cuadras. Hubo saludos cordiales con muchos hinchas nigerianos y también de otros países. La mayoría de esos simpatizantes había volcado su simpatía por las "Águilas Verdes".

El "folclore" ruso siempre está presente sobre todo en los taxis, que cobran los que les parece cada vez que hay que hacer un viaje. Por un mismo trayecto pueden cobrar entre 200 (90 pesos) y 2.500 rublos (unos 1.200 pesos), según la cara del pasajero. Eso sí, en todas las principales ciudades rusas funciona Gett, una aplicación que compite con Uber y que ni los duros taxistas que también existen en estas latitudes pudieron frenar.