Árskógssandur. Enviado especial.
Latitud 65° 56′ N , Longitud 18° 21′ Oeste.

395 kilómetros al norte de Reikiavik y 32 km desde Akureyri, la segunda ciudad de Islandia.

Apenas 62 kilómetros al sur del Círculo Polar Ártico.

Árskógssandur, una villa pesquera de 130 habitantes en los fiordos de Eyjafjörður, quizás no resuene en la cabeza de nadie como el domicilio del paraíso en la Tierra. Y sin embargo…

Ólafur se mudó aquí hace casi 40 años, siguiendo a su amada, Agnes. Trabajó durante 26 años en la pesca del bacalao, hasta que en 2003 se rompió una rodilla. "Fue el final. No podía trabajar más en el barco pesquero. De un día para otro nos cambió la vida. Teníamos que ajustarnos a vivir con la pensión por invalidez de mi padre o pensar en nuevas ideas", recuerda ante Infobae su hijo, Sigurdur Bragi Olafsson, "Siggi", sentado frente a un ventanal frente la bahía y las montañas nevadas, con una Lager espumante y unos maníes sobre la mesa.

Siggi, frente a la fábrica familiar de la cerveza Kaldi, en Árskógssandur. Aron Gunnarsson se asoció con él para desarrollar el spa.
Siggi, frente a la fábrica familiar de la cerveza Kaldi, en Árskógssandur. Aron Gunnarsson se asoció con él para desarrollar el spa.

Pasaron casi dos años de penurias hasta que un día Agnes vio un reportaje en la TV sobre el auge de las micro cervecerías en Dinamarca. En Islandia, el mercado cervecero estaba monopolizado por  Viking y la Gull, pero Agnes convenció a los suyos de animarse. A las pocas semanas estaban visitando la fábrica danesa que habían visto por televisión y unos meses más tarde habían logrado contactar a un maestro cervecero checo que se entusiasmó con la idea de desarrollar la primera cervecería artesanal de Islandia.

La cebada sería importada de la República Checa, al igual que parte del lúpulo, que también llegaría de Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Pero, la clave estaría en la materia prima principal: el agua cristalina de deshielo que un tanque recogería al pie del monte Sólarfjall y llevaría por un tubería hasta el galpón de 380 metros cuadrados que Ólafur y Agnes montaron al final del pueblo.

Kaldi ya es la marca de cerveza que más botellas vende en Islandia
Kaldi ya es la marca de cerveza que más botellas vende en Islandia

En septiembre de 2006 nació Kaldi ("frío") y desde entonces no paró de crecer. El último año vendió 1, 3 millones de botellas de sus seis variedades habituales y otras seis estacionales y se convirtió en la cervecera que más botellas vende en Islandia. Pero decidieron ir por más y se inspiraron en otra idea que tomaron de los checos, profetas del cielo cervecero.

Cosas de pueblo chico: cuando Siggi fue a su banco en busca de crédito, le contaron que otro cliente, el capitán de la selección Aron Gunnarsson, oriundo de Akureyri, estaba buscando proyectos innovadores para invertir en la zona. El mediocampista del Cardiff galés fue hasta Árskógssandur y no lo dudó. Hoy es el dueño del 10 por ciento de un complejo chic de restaurante y spa cervecero ("Bjórbödin") que abrió en junio de 2017 a cien metros de la fábrica, frente a la bahía, y que en sus primeros once meses ya recibió casi 10 mil visitantes.

El spa cervecero abrió en junio de 2017
El spa cervecero abrió en junio de 2017

En el complejo hay siete salas de baño privadas con un tonel de madera de kambala que aguarda con 300 litros de una mezcla tibia de "cerveza joven" sin fermentar, levadura, agua de fuentes termales, aceites vegetales y semillas de lúpulo, ingredientes que tienen un efecto terapéutico sobre la piel.  A con costado, para relajar también el paladar, una choppera permite acompañar el baño de inmersión con cerveza tirada a gusto.

El capitán de la selección de Islandia, en su spa cervecero
El capitán de la selección de Islandia, en su spa cervecero

Tras media hora en ese bálsamo, se puede subir a la sala de relajación a acostarse en la penumbra arropado en mantas de lana y algodón y culminar la sesión en el sauna o el tanque australiano exterior con agua a 38°, el frío en la cara, otra cerveza, un silencio espectral y una panorámica de cuento de hadas.

Gunnarsson pasó por su spa mientras se recupera de una operación de rodilla que preocupa a la selección islandesa.
Gunnarsson pasó por su spa mientras se recupera de una operación de rodilla que preocupa a la selección islandesa.

Gunnarsson, con su porte vikingo y el escudo de Islandia estampado de hombros a la cintura, pasó en estos días por su Bjórbödin para relajarse mientras se recupera de una cirugía de rodilla antes de viajar a Rusia. Le dejó tickets a Siggi para los partidos contra Argentina, Nigeria y Croacia, que su socio no sabe si podrá usar. "El negocio viene tan bien que tengo que estar aquí en el verano para recibir a la gente y todavía no sé si voy a poder viajar. Pero haré lo posible para estar ahí, alentando a Aron y los muchachos", cuenta Siggi en un susurro, mientras el mundo parece detenido a su espalda.

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