El ruso Nepomniachtchi dio el batacazo en Madrid: ganó el Torneo Candidatura de ajedrez y desafiará otra vez a Magnus Carlsen

Recibió 76.000 euros por la conquista del certamen en España, y se aseguró el derecho de desafiar al campeón mundial en 2023. Si el noruego se rehúsa al duelo podría desatarse un grave conflicto

Nepomniachtchi ya enfrentó a Carlsen a fines de 2021
Nepomniachtchi ya enfrentó a Carlsen a fines de 2021

Fuera de todo pronóstico, el ruso Ian Nepomniachtchi (que el 14 de este mes cumplirá 32 años) dio el batacazo y se adjudicó el Torneo Candidatos 2022 que se llevó a cabo en el Palacio de Saloña, en Madrid, con 500.000 euros en premios. Tras una actuación brillante, invicto (con 5 victorias y 8 empates) y a una jornada antes del final de la prueba, que reunió a ocho de los 16 mejores ajedrecistas del planeta, el gran maestro ruso y actual subcampeón mundial obtuvo la plaza y el derecho de desafiar nuevamente -la vez anterior fue en Dubai en 2021- al monarca noruego Magnus Carlsen, en un match previsto a 14 partidas que se llevaría a cabo (en sede a designar) en abril próximo. El imprevisto desenlace que desembocó en la clasificación de un ajedrecista ruso a la final de un mundial, en medio de un conflicto bélico con consecuencias políticas, sociales y sanciones económicas que impiden el auspicio de empresas con capitales de ese país, sumado a la desmotivación del campeón mundial de enfrentarse con un rival al que superó holgadamente hace apenas seis meses, podría desatar varios frentes de tormentas en el horizonte del mundo del ajedrez.

No fue extraño, entonces, que tras la conquista del torneo Candidatura, el ruso Nepomniachtchi durante la rueda de prensa, aseguró: “No me importa con quién jugaré el Mundial”.

Este domingo, en la decimotercera y penúltima rueda, Nepo (como lo llaman sus colegas), se aseguró la conquista del certamen tras igualar con piezas blancas, en 34 jugadas de una defensa Siciliana ante el húngaro Richard Rapport; así totalizó 9 puntos sobre 13 posibles y sacó una luz de ventaja inalcanzable para sus seguidores, el norteamericano Hikaru Nakamura, 7,5 y el chino Ding Liren, con 7, cuando resta sólo una jornada para el cierre del certamen en la capital española.

De esta manera, Nepomniachtchi se convirtió en el primer ajedrecista ruso en adjudicarse dos torneos Candidatos de manera consecutiva: (Ekaterimburgo 2021 y Madrid 2022), e igualar el logro que hasta hoy sólo ostentaban tres jugadores soviéticos: Vassili Smislov (Zúrich 1953 y Ámsterdam1956), Boris Spassky (Tiflis 1965 y Kiev 1968) y Anatoly Karpov (Linares 1987 y Londres 1989), a lo largo del historial de estos certámenes que comenzaron en Budapest, en 1950.

Tal vez no sea adecuado llamar “batacazo” al triunfo de un torneo por parte de un subcampeón mundial y N°7 del ranking, pero ese latiguillo, de uso habitual en la jerga del turf, acaso, sirva para trazar esta vez una similitud con el mundo de los corceles de madera.

Es que el ruso Nepomniachtchi llegó a Madrid sin las luces de “candidato”, “favorito” o “enemigo” como ocurre en las carreras de los purasangres; esos roles le cupieron al chino Ding Liren (actual N°2 del mundo), a la joven súper estrella de 19 años, el francés de origen iraní Alireza Firouzja (N°3) y al ítalo-norteamericano Fabiano Caruana (N°4). Hay más.

Otro grupo, frecuentemente llamado en los hipódromos, “sorpresa” o “tapado” se lo dividieron, el húngaro Rapport (26 años y N° 8), el norteamericano Nakamura (34 años y N°11), el azerbaiyano Teimour Radjabov (35 años y N°13) y el polaco Jan Duda (24 años y N°16). Por lo que a la hora de las preferencias, el ajedrecista ruso había sido relegado; sus reales posibilidades fueron minimizadas y un triunfo sonaba tan sorprendente como un batacazo.

Es que aún permanece fresco el recuerdo del duro golpe emocional que sufrió hace seis meses en Dubai, cuando durante la disputa del Mundial y tras sumar cinco empates consecutivos con Carlsen, cayó en el 6° juego y se sumergió en una profunda crisis de desánimo de la que nunca salió. Se aceleró el final y cayó de manera categórica (7,5 a 3,5) sin necesidad de completar las tres últimas partidas.

Además, desde el 24 de febrero -con el inicio de la invasión rusa a Ucrania- ingresó en un conflicto interno al sumarse a la nómina de los 43 ajedrecistas rusos firmantes de un manifiesto directo al presidente Putin solicitándole la detención de la guerra. Tampoco pudo esquivar las sanciones deportivas que le impidieron utilizar la bandera de su país, la que fue reemplazada por el símbolo de la FIDE, durante su permanencia en la prueba en Madrid. Por todo ello, el ruso Nepo arrastraba un combo de preocupaciones; demasiado peso para una mente que requiere de serenidad y concentración para desplegar una actividad vinculada al ingenio.

Sin embargo todo actuó como un búmeran, y mientras los aficionados y especialistas trasladaron su atención y presión al resto de los competidores, el ruso Nepo fue ganando en confianza e insuflando su autoestima; en la primera jornada barrió del tablero al “candidato” Liren, en la segunda igualó con el “enemigo” Caruana, y en la cuarta le dio una lección al “favorito” Firouzja. Al completarse la primera serie de la liga disputada a doble vuelta, el ruso era líder con media unidad de ventaja.

“En esta clase de torneos lo importante es no perder; y si al cabo de siete partidas no sumé derrotas quiere decir que estoy haciendo las cosas bien” dijo Nepo, con su habitual humor y pragmatismo durante el desarrollo del torneo.

En la segunda vuelta, con el comienzo de los duelos revancha, su andar fue aún más avasallante y sus seguidores no pudieron acompañarlo. No fue extraño que dos jornadas antes del final ya se había asegurado el primer puesto, y hoy, con el empate, la conquista del certamen y el premio solitario del primer puesto: 76.000 euros, de los cuales 48 mil son por el primer lugar, y 28.000 producto de los ocho empates acordados. Cada igualdad fue premiada con 3.500 euros. Aún le resta el resultado de la última rueda del lunes.

“Si hiciera un balance de mi actuación en Madrid debería decir que he tenido algo de suerte porque en ninguna partida estuve forzado a ganar y nunca obligado a presionar por la victoria” aseguró el vencedor antes de retirarse del salón de juego tras su consagración en tierra española.

Nepomniachtchi junto a Carlsen en la presentación del duelo en el que el noruego arrasó en Dubai (Giuseppe CACACE / AFP)
Nepomniachtchi junto a Carlsen en la presentación del duelo en el que el noruego arrasó en Dubai (Giuseppe CACACE / AFP)

¿Otro cisma?

Tras la muerte del 4° campeón mundial oficial de ajedrez, el francés de cuna rusa, Alexander Alekhine, en 1946, la FIDE (Federación Internacional de ajedrez, según sus siglas francesas) tomó cartas en el asunto sobre la organización de los campeonatos mundiales; antes, en tiempos de Steinitz (1886-1894), Lasker (1894-1921), Capablanca (1921-1927), Alekhine (1927-1946), Euwe (1935-1937), los monarcas eran dueños del título y ellos elegían al rival e imponían sus caprichos y condiciones económicas. En 1927 Buenos Aires reunió USD 10.000 para organizar el Mundial entre Capablanca y Alekhine, en el Club Argentino de Ajedrez. En 1950 nació el Ciclo Candidatura que permitió la elección del aspirante al título.

Sin embargo, a Bobby Fischer, primero y a Garry Kasparov, después, los despojaron de sus títulos mundiales por desavenencias con la FIDE. Fischer quería modificar el reglamento y Kasparov pedía un mayor reconocimiento económico. El primero se retiró de las competencias oficiales, el segundo creó un organismo paralelo y con ello produjo un cisma, con dos campeones mundiales –oficial y oficioso- que demandó más de trece años su regularización. Curiosamente ambos fueron reemplazados por el soviético Anatoly Karpov, en 1975 y 1993.

Magnus Carlsen, de 31 años y campeón mundial desde 2013, tras su cuarta defensa exitosa del título en Dubai en 2021 ante Nepomniachtchi, contó durante la ceremonia de cierre del evento: “Me he dado cuenta de que puedo vivir sin el título de campeón mundial, pero no es ahora el momento de pensar en ello. Lo importante es tener siempre una motivación, y tal vez hoy sea la de ver el crecimiento de Alireza Firouzja, N°2 del ranking. Creo que esto es lo que hoy más me motiva”. Más claro…

Si Carlsen decide mantenerse firme en la decisión de sólo exponer su título mundial ante el joven Firouzja (finalizó último en España), la FIDE podría repetir la postura asumida años atrás y despojarlo de su condición de campeón, con lo que se produciría una vacante al título. Por eso recién mañana, con el final del certamen, la conquista del segundo lugar podría ser una nueva plaza para llegar al título mundial. El norteamericano Nakamura y el chino Liren, hasta el momento los escoltas (falta la rueda de mañana, en la que se enfrentarán entre ellos) aguardan la definición. El rey Carlsen tiene la palabra y el ruso Nepomniachtchi, como un príncipe heredero aguarda el momento.

Perfil del ganador

Ian Nepomniachtchi, nació en un hogar de religión judía en Briansk (a 380 kilómetros de Moscú), el 14 de julio de 1990. Su abuelo Boris Iosifovich y su tío, Igor, le enseñaron los rudimentos del juego cuando sólo tenía 4 años. Luego, los entrenadores Valentín Evdokimenko, Valery Zilbershtein y Sergei Yanovsky completaron su formación. A los 7 años alcanzó la fuerza ajedrecística de un jugador de 1ª categoría, y a los 10 años, el pequeño Nepo fue señalado como uno de los tres mejores jugadores infantiles de Rusia. En 2000 ganó el campeonato europeo Sub10 y, en 2002, el europeo y Mundial Sub12 (relegando a Carlsen al 3° puesto). Por ser contemporáneos (Nepo y Carlsen nacieron en 1990), ambos recorrieron juntos las competencias internacionales de menores, en las que el ruso era muy superior al noruego.

Durante su adolescencia y juventud, Nepo descubrió nuevos hobbies. Se volvió adicto y especialista en el manejo de videojuegos: Defense Of the Ancientes (DOtA) y Hearthstone fueron sus favoritos y con la distracción relegó el estudio de ajedrez. Por eso cuando en 2020 ganó el bicampeonato ruso (el anterior fue en 2010), y aunque había logrado algunas otras conquistas en certámenes internacionales en Rusia, Holanda y Alemania, la crítica especializada de su país no le perdonó el descuido y fue tratado como un jugador volátil, sin espíritu de lucha y poco profesional.

Ya en 2019 –tras graduarse en la Universidad Social Estatal de Rusia, con especialización en Periodismo- se ubicó en el Top Ten del ranking mundial. Con la conquista del Grand Prix de la FIDE, en Israel, le aseguró una plaza para el ciclo Candidatura del año siguiente, en Ekaterimburgo. La pandemia provocó que ese certamen fuera suspendido en marzo de 2020 y reanudado doce meses después. En abril de 2021 se consagró como el aspirante al título mundial, en poder de Carlsen. Perdió por escándalo en Dubai, y seis meses después regresa a la actividad sorprendiendo a expertos y entendidos: se adjudica el torneo Candidatura 2022 en Madrid, una hazaña que sólo igualaron tres campeones mundiales. Toda una señal.

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