Hernán Pellerano asegura que decidió relatar su vivencia tras contraer coronavirus para “concientizar" a la gente. El actual defensor de Melgar de Perú –con pasado en Independiente y Vélez, entre otros– dio detalles de lo que le ocurrió durante las semanas que tuvo el virus y las dificultades que afrontó mientras estaba instalado en la ciudad de Arequipa.
El futbolista de 36 años explicó que el primer síntoma que sintió fue un agudo dolor de espalda luego de un entrenamiento, aunque esa misma noche ya empezó con algunas líneas de fiebre y la “sensación de gripe que me dolía todo el cuerpo". Tras avisar al club que no se presentaría a las prácticas por tener síntomas similares a los que genera el Covid-19, decidió hisoparse a los tres días de comenzados los primeros dolores.
“Me dio que tenía Covid. Pero lo peor de todo no fue eso. Yo me empecé a sentir bien de cuerpo, pero lo que sí me quedó fue una neumonía increíble. Era una cuestión que no podía respirar. Todo el día tosiendo. No podía ni comer. Bajé siete kilos porque no podía meterme alimento a la boca. A la noche la pasaba muy pero muy mal. Dormía sentado. De cuerpo sí me empecé a sentir bien, no era una gripe como al principio, pero al toser todo el día, tenía mucho dolor de cabeza. Y llegó un momento que tuvimos que comprar un tubo de oxígeno”, relató en una entrevista que realizó en el Instagram del ex futbolista Juan Manuel Herbella, quien también es médico.
Pellerano, que surgió de Vélez y vistió en Argentina las camisetas de Independiente y Newell’s, llegó al Melgar a comienzos de este año luego de pasar por Liga de Quito (Ecuador) y Olimpia (Paraguay). “El 20 de julio empecé a toser, pero una tos que no podía respirar ni un segundo. Ni la respiración cortita. Nada. Los cardiólogos me dijeron que me compre un oxímetro. En Arequipa por el tema de la altura (2.335M) teníamos que estar en 96/97 y yo estaba en 89/90. Entonces me compré un tubo de oxígeno y cada dos o tres horas me ponía 20 o 25 minutos”, retrató.
El marcador central, que tuvo un paso por el fútbol español con la camiseta del Almería, debió incluso contratar personal médico para atenderse: “Por la noche no me podía ni acostar de lo que tosía. Fue complicado. Me tuve que comprar un aparatito que tengo acá, el de las pelotitas, que tenés que inhalar y exhalar para que los pulmones tomen aire de vuelta; me compré el tubo de oxigeno... Y como tenía miedo de ir al hospital, vino una enferma a casa durante 7 u 8 días. Me inyectaba anticoagulantes y por suero me ponía medicamentos. Ahí empecé con el tubo de oxigeno y a hacer trabajos respiratorios, al cabo de 4 o 5 días me empecé a sentir mejor”.

“Vamos a decirle a la gente y a la familia que ya lo pasé, porque vieron la foto que publicamos. A algunos familiares y amigos todavía no les había contado para no preocuparlos. No quería contarlo mucho. Pero vi que varios periodistas en Argentina hablaron y creo que está bueno contarlo desde el lado de la concientización. Todos podemos pasar por esto y nos tenemos que cuidar”, explicó el motivo que lo llevó a hacer público el duro cuadro que debió afrontar en Perú, un país que hasta el momento contabilizó más de 700.000 contagios y tuvo más de 30.000 personas muertas.
“A mi hermano (Cristian, futbolista de Independiente del Valle) que está en Ecuador le decía ojalá nunca nos toque, pero creería que si nos toca somos jugadores de fútbol, estamos jugando en la altura, nos cuidamos en las comidas... Lo vamos a pasar, no sé si asintomático pero sí como una pequeña gripe. ¡Para qué! La verdad que todo lo que dije y el optimismo que tenía se me fue porque vi la realidad de la situación. Yo tuve la posibilidad de traerme una enfermera a casa durante una semana, de comprarme el tubo de oxigeno ese que sale bastante caro, de comprarme los medicamentos, pero hay gente que lamentablemente no puede hacer eso y tiene que ir al hospital para que los atiendan; y la verdad que es complicado”, reflexionó.
Pellerano y Herballa comentaron que uno de los motivos de esta entrevista era llevar conciencia también a sus colegas futbolistas, con la intención de que se realicen chequeos tras tener el virus para controlar no exista ninguna complicación. “La federación y el club para volver a entrenar me pidieron que me haga unos chequeos. En el electrocardiograma me salió que producto del Covid me quedó una arritmia. Me asusté. Nunca había tenido nada. A mí todos los años me hacían chequeos y nada. A partir de esto se me generó una arritmia en el corazón. Me empecé a asustar de verdad. De oxigenación estaba bien, pero las pulsaciones de 47 se me iban a 150, me bajaba de vuelta a 47. Corporalmente no sentía nada. Es más, estaba haciendo trabajos en mi casa”, detalló Pellerano.
“El cardiólogo me dijo que cuando le arritmia le quedaba a un jugador de fútbol como yo, después de los medicamentos que tomé y después de 72 o 90 horas, esto puede persistir por un mes, seis meses o un año. No lo íbamos a saber. Me recomendó que me haga una cardioversion. Tenían miedo que con el tema del Covid que tuve haya quedado en algunos de los pulmones o el corazón algún coágulo y era peligroso. Una vez que vieron que no tenía nada ahí la operación era muy sencillla, me la hice a la mañana y al mediodía estaba en mi casa. Ahora cada tanto me tengo que hacer chequeos, pero por suerte estoy muy bien”, concluyó sobre su cuadro.
Finalmente, el futbolista se integró a su equipo y tuvo su reaparición oficial el pasado 1 de septiembre en la derrota 1-0 contra Sport Boys.

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