Las impactantes consecuencias en el fútbol de la otra gran pandemia: la de gripe española de 1918

Con el final de la Primera Guerra Mundial, se desató una enfermedad de la que nadie quería hablar. El fútbol no escapó a esas leyes: cuatro jugadores fallecidos, títulos en los que la “muerte azul” fue decisiva y un Real Madrid-Barcelona que terminó en escándalo

El plantel de Barcelona, que tuvo varios infectados. Y Angus Douglas, futbolista del Chelsea que sobrevivió a la primera guerra mundial, pero no pudo con la gripe española
El plantel de Barcelona, que tuvo varios infectados. Y Angus Douglas, futbolista del Chelsea que sobrevivió a la primera guerra mundial, pero no pudo con la gripe española

El mundo cerraba sus puertas al 2019 con el coronavirus amenazando desde Wuhan, China y hoy, tres meses después, se transformó en una pandemia una pandemia (declarada así por la OMS el 11 de marzo pasado) que azota al planeta, superando el millón de contagiados.

La historia no es ajena a situaciones similares o parecidas a lo largo de los siglos y trae un recuerdo que ha marcado a la humanidad en todo este tiempo. Ése es el de la gripe de 1918, conocida desde lo popular de varias maneras, siendo la de “gripe española” la más utilizada, pero no siendo ese el país de gestación, sino la nación que supo darla a conocer mediante sus medios periodísticos cuándo para muchos otros era mejor ocultarla, en tiempos de la Primera Guerra Mundial. Muchos informes e investigaciones realizadas más adelante, confluyen en que el epicentro de gestación del virus estuvo en esos centros de combate y en la movilización de las distintas fuerzas de los países involucrados.

Se estiman en 50 millones de muertes (cifra que difiere en distintas informaciones de la época y que hasta llegan a duplicarse) las provocadas por esta pandemia, considerándose una tasa de mortalidad de entre el 10 y el 20%. Tuvo dos y hasta tres oleadas (períodos en los que se hizo más nociva y fulminante), con unos 300.000 muertos en España (por citar al lugar de difusión) y en Argentina a unas 15.000 personas, todo entre 1918 y 1919, en no mucho más de diez meses.

ARGENTINA Y EL FÚTBOL

Para 1918, en Argentina se disputaba el torneo de Primera División con 20 equipos, enrolados en la Asociación Argentina de Football, con comienzo en abril, y con Racing a la postre campeón invicto (sexto título de Liga consecutivo, para quedar a uno de ese récord de siete que todavía sigue vigente en la historia de nuestro fútbol) con sólo dos empates en 19 juegos y 11 puntos de diferencia sobre su escolta, River. La consagración se dio un 18 de septiembre, con la enfermedad instalada (con rumores desde mediados de año y efectiva desde el mes de octubre), en un 4-1 a Platense en condición de visitante. Al torneo le quedarían luego tres fechas para finalizar a mediados de noviembre.

Para el mismo tiempo se jugó la final de la Copa de Honor MCBA que Independiente le ganó a Platense (1-0) en la cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (certamen que había iniciado en mayo), la Copa Competencia Jockey Club con el título para Porteño en finalísima ante River (2-1) dos días después que la anterior copa citada (3 de noviembre) y la Copa Ibarguren hacia finales de ese mes entre Racing (se la adjudicó) y Newell’s, también en la misma cancha como las otras.

En el plano rioplatense (con la Conmebol ya creada pero sin campeonatos en disputa a nivel clubes) también hubo finales en el cierre de 1918: Montevideo Wanderers venció a Porteño 2-1 por la Tie Competition y Peñarol (otro uruguayo) derrotó con un contundente 4-0 a Independiente en la definición de la Copa de Honor Cusenier. Ambas fueron a un único partido, la primera en GEBA del barrio de Palermo (1° de diciembre) y la segunda en Montevideo en la misma fecha.

En 1919 se dio la segunda oleada en el país (que resultó la más destructiva), pero tampoco el fútbol aplicó un stop a su rutina, salvo por un entuerto dirigencial que generó una escisión en la organización del fútbol (luego de la que ya había habido entre 1912 y 1914, con la Asociación Argentina y la Federación Argentina) y quedara trunco y anulado el torneo de ese año con nueve fechas disputadas al 31 de agosto. Las dos nuevas entidades (Asociación Argentina y Asociación Amateurs) retomarían el curso en la segunda mitad del calendario. Solamente en ese inicio de año, se jugó en una única final la Copa Aldao, en Buenos Aires, con Racing demostrando la hegemonía de esos tiempos y venciendo a Peñarol (el representante uruguayo del certamen) por 2-1.

¿Cómo entenderse que no haya parado la máquina de la pelota? Para las autoridades gubernamentales nacionales, bajo la presidencia de Hipólito Yrigoyen, no era esa enfermedad (que se estima llegó en los barcos atestados de europeos que escapaban de la guerra) algo que debiera paralizar esta actividad porque se la consideraba “al aire libre” y de ese modo las canchas siguieron pobladas. El reparo se puso en otros sitios de aglomeración de gente, como escuelas, espectáculos y templos. Hoy, poco más de una centuria después, sería una determinación que desataría un sinfín de revoluciones mediáticas y populares pidiendo detenerse, tal como lo estamos haciendo con la cuarentena obligatoria.

EL CONTINENTE Y SU COPA MALOGRADA

Con la Conmebol creada en 1916, era en diciembre de 1918 que debía disputarse la tercera edición de ese Sudamericano instaurado entre Argentina, Uruguay, Brasil y Chile (el segundo con un trofeo en disputa ya que el primero de ellos tomó carácter de extraordinario), en Rio de Janeiro. El país organizador tampoco era ajeno a la problemática de la pandemia de gripe (grippe, como se la denominaba allí) y para ese fin de año, arrastraba un número alto de fallecimientos (la misma cantidad que se estimó en todo lo que se mantuvo en Argentina) en apenas dos meses. El virus hizo su ingreso en el puerto norteño de Recife y atacó velozmente a dos ciudades importantísimas: San Pablo y Rio, la que albergaría la Copa en el estadio Laranjeiras, del club Fluminense. El campeonato fue aplazado un año, al igual que ha ocurrido en este 2020 con la edición que organizaban en compartido Colombia y Argentina. Su disputa pasó para mayo siguiente, y el local se quedó con el título en un desempate con Uruguay, ganador de los dos anteriores.

PARAGUAY Y URUGUAY, SU VIDA CON LA PELOTA

La gripe estaba en todo el continente y el fútbol guaraní disputaba un torneo unificado -eran dos ligas anteriormente- y esperado (así lo explica el libro “80 años del fútbol en el Paraguay, de Miguel Ángel Bestard) por todos, con un final electrizante entre Cerro Porteño y Nacional de Asunción. El campeonato se desarrolló hasta su última fecha y necesitó de una definición entre ambos equipos. El 10 de noviembre iban empatados y el juego no concluyó por falta de luz eléctrica. La reanudación no fue inmediata porque el auge de la pandemia no lo permitía. Hubo que llegar hasta enero del siguiente año (1919), completar esos minutos postergados y realizar, no sólo un encuentro revancha, sino un tercero, para encontrar al campeón de la Liga unificada. El segundo había sido otra igualdad, y el definitivo, que se llevaba Nacional por 2-0, terminó siendo del equipo cerrista por 4-2. Todo en un agitado mes de enero.

En Uruguay, la actividad futbolística se desarrolló hasta el final, aunque se suspendieron algunos partidos, entre los que estuvo el clásico que debió disputarse el 1° de noviembre, siempre de 1918, y según lo expresaba el diario El País de Montevideo del 30 de octubre, “los dos planteles están diezmados por la enfermedad de moda” Nacional no se presentó, Peñarol sí lo hizo y el partido no fue tal (“en consecuencia se llenó y firmó el formulario y cada uno a su casa”, citó al día siguiente el mismo matutino). De nada valieron las protestas presentadas ante la Asociación Uruguaya de Fútbol, y el Bolso perdió el juego y el título de la Copa de Honor fue para el Carbonero.

Las otras regiones tuvieron a la Liga de Fútbol de Lima en ese año, en Ecuador los torneos eran Regionales y en Chile, también se desarrollaba desde principios de siglo a lo largo del país, pero se convirtió en un certamen nacional en 1933. En Colombia también se daba de manera aficionada.

La curva de la mortalidad de la guerra en 1918 y 1919 en América y Europa
La curva de la mortalidad de la guerra en 1918 y 1919 en América y Europa

EUROPA, DESDE DONDE VINO

En España, desde donde la enfermedad se hizo conocida al mundo, ya sea por su nombre de “la fiebre de los tres días”, “la enfermedad de moda” o “el soldado de Nápoles” (en referencia a una composición musical) o por el más popular y citado (gripe española), también se desarrollaba fútbol, teniendo en juego campeonatos regionales, amistosos y la hoy vigente Copa del Rey. Esta copa tuvo un ganador ese año y fue el Real Unión Club, vencedor del Madrid FC (hoy el Real) por 2-0. Esa 16ta edición tuvo a seis participantes, ocho partidos y la finalísima jugándose en mayo (el campeonato arrancó en abril) en el estadio O’Donnell de Madrid. Para los de la Casa Blanca jugaba un tal Santiago Bernabéu.

El caso particular fue el del club Barcelona (en estos días bajo la suela de Lío Messi) quien tenía al mando a Joan Gamper, y vivió dos hechos con unos meses de diferencia. Los medios deportivos de hoy (Mundo Deportivo, Sport y Marca) citan ambas crónicas. En la primera, el club catalán suspendió un amistoso ante el Real Madrid (Madrid FC) a disputarse en mayo de 1918 en la ciudad capital, por un contagio masivo de gripe de ocho de sus futbolistas: Gabriel Bau, Agustí Sancho, Francesc Viñals, Josep Julià, Vicenç Martínez, Carlos María Rovira, Paulino Alcántara y Josep Costa. El team madrileño no creyó mucho eso y “algunos señores de su junta se trasladaron al hotel donde se encontraban los futbolistas del rival para “cerciorarse” de la veracidad de la indisposición, según reprodujeron los textuales de la época. El blaugrana debió devolver parte del importe recibido para la disputa de ese juego y el Madrid buscarse a otro rival (el que encontró y goleó) para ocupar esa fecha pautada como amistosa.

En el siguiente escenario con el protagonista catalán, la cosa fue muy distinta. En plena pandemia, el mismo Joan Gamper actuó de otra manera he hizo que se disputará sí o sí el arranque del 15° Campeonato de Cataluña, estando en mediados del mes de octubre y con varias muertes sucediéndose a diario en la región y en el país. Convenció a la Junta de Sanidad con argumentos de que eran espectáculos al aire libre (los mismos que increíblemente se tenían en cuenta en nuestro país para ese tiempo) y que no debían suspenderse los tres juegos del inicio, algo que finalmente no sucedió y el Barcelona venció a Sabadell.

El historiador español Pedro Luis Ferrer narra otro hecho de otra región del país ibérico que viene bien recordar. En Zaragoza, perteneciente a Aragón, el fútbol (como ya contamos, en esos tiempos regionalizado y no nacional, algo que se plasmaría a finales de la década del 20) se detuvo en ese fatídico mes de octubre de 1918. El Iberia (club de mayor arraigo del momento) disputó su último partido antes del parate ante el Fuenclara, el 29 de septiembre, con un escalofriante marcador de 13 a 0. La reanudación de la actividad se produjo cuando el mismo equipo enfrentó al España Foot-Ball Club y también lo goleó (7-0), un 1° de noviembre de ese año. En la ciudad de Zaragoza perdieron la vida unas cuatro mil almas y en la región unas diez mil.

Por otra parte y considerando que son los llamados “inventores del fútbol”, en Inglaterra no hubo disputa de la por entonces Football League Fist Division ni tampoco de la FA Cup, la más añeja de todas la existentes en el mundo, pero no por la mismísima pandemia de la gripe, sino por estar involucrado el país en la Primera Guerra Mundial, y de hecho, tener a muchos de sus futbolistas siendo parte de las filas del ejército en combate o en asistencia. Curioso fue que durante el primer año de guerra, se disputó la temporada 1914-15, que tuvo como campeón al Everton y en la FA Cup al Sheffield United. La actividad de ambas retomó para 1919, finalizada la guerra.

Sí, y a modo de mantener la vigencia del deporte madre, se disputaron ligas regionales, también divididas en sub divisiones. Arrancaron siendo cuatro, luego tres, nuevamente cuatro y concluyeron siendo seis para 1918-19. Y fueron en esas ligas, las de finales de 1918 y principios de 1919, en las que se formaron focos de contagio de lo que (aquí va otro nombre para denominar a la pandemia) los ingleses llamaban “la muerte azul”, por el color que tomaban los pulmones de los infectados. Cuenta el historiador Rick Glanvill, del Chelsea, que el club londinense metía entre 20 mil y 30 mil personas en sus juegos como local en Stamford Bridge, que nada se detuvo en esos tiempos, e incluso con dos futbolistas afectados (Tom Logan y Harry Ford) y que lograron recuperarse.

Un aviso publicitario de Brasil, con una supuesta cura para la gripe. Allí se iba a jugar la Copa América, pero fue postergada por la enfermedad
Un aviso publicitario de Brasil, con una supuesta cura para la gripe. Allí se iba a jugar la Copa América, pero fue postergada por la enfermedad

LAS VÍCTIMAS DEL FÚTBOL

Hay cuatro futbolistas que han sucumbido a aquella enfermedad, con dos de ellos habiendo participado de la Guerra Mundial y sorteado los riesgos de la misma.

El más preponderante de los nombres, por ser un referente en sus dos clubes ingleses, fue Angus Douglas, un escocés (nacido el 1° de enero de 1889, en Lochmaben, en las afueras de Dumfries) quien debutó en el Chelsea en 1908, alcanzando los 103 partidos con un ascenso de Segunda a Primera, luego de pasar por dos equipos escoceses (Lochmaben y Dumfries) y se mantuvo hasta noviembre de 1913, cuando fue transferido a Newcastle United. En The Pensioners (apodo del Chelsea, por entonces) alcanzó una alta notoriedad con sus apenas 19 años al llegar, y fue determinante al aportar 26 goles en el Ascenso de 1912, como también en alcanzar las semifinales de la FA Cup de 1911. El futbolista escocés dejó Newcastle en 1915, jugó en Tyneside durante un año y medio, para luego servir a su país en la guerra, siendo parte del sector de municiones en Armstrong, Tyneside. Tuvo su bautismo como seleccionado en marzo de 1911 (único partido).

Y, como afirmamos, no fue en la guerra despiadada en la que perdió su vida, sino un mes después de la firma del armisticio de fin del conflicto (11 de noviembre de 1918), en su casa de South Gosforth, el 14 de diciembre de ese mismo año, a poco de cumplir sus jóvenes 30. También falleció, por las mismas causas, su mujer. Todo de manera repentina y fulminante, desde que contrajeron el virus.

Recuerda el historiador del Newcastle, Paul Joannou, que Jack Stanley Allan, oriundo de Wallsend, al noreste de Inglaterra, y nacido el 28 de diciembre de 1886 (otro joven, al igual que Angus), se había enrolado en el Cuerpo Médico Royal Army (RAMC), y se disponía, tras la culminación, a regresar al club (donde jugado entre 1908 y 1911): falleció por la misma enfermedad en su casa, el 4 de mayo de 1919. Sólo tenía 32 años.

Hubo otros dos jugadores víctimas fatales (así lo refiere el historiador del Chelsea), siempre de estas tierras, uno de ellos fue John Pattinson, de pasado en el Gainsborough Trinity, entre otros clubes, quien murió el 29 de noviembre de 1918 (a un par de semanas del deceso de Angus), con el mismo rango de edad que los anteriores (entre 31 y 32 años), y un jugador del Millwall, del que casi no se tienen referencias de trayectoria y filiación.

Saliendo del orden plenamente futbolístico, por ese virus también fallecieron Guillaume Apollinaire, poeta francés, Francisco de Paula Rodrigues Alves, presidente de Brasil y los pintores austríacos Gustav Klimt y Egon Schiele, entre otros.

El coronavirus está en pleno desarrollo y se desconoce cuándo será el quiebre que marque el descenso de esta pandemia del siglo XXI. En el siglo pasado, la mal llamada gripe española hizo estragos en la población mundial. En esos tiempos, los conocimientos médicos no eran los actuales, y el avance fue exponencial y veloz. En esos tiempos, en muchos lugares no se detuvo el fútbol (sí otras actividades) porque “ser al aire libre” no implicaba males mayores. Hoy nada es igual, el mundo de la pelota se ha detenido en un 99% (sigue siendo ilógico que en Nicaragua se esté disputando el torneo nacional), las entidades postergaron la Eurocopa, el Mundial de Clubes, la Copa América, los JJ.OO, detuvieron las Copas y las Ligas, cancelaron éstas (como en Panamá) o decretaron campeón al que iba líder (El Salvador). Y espera que la pandemia pase, como ocurrió hace un siglo atrás...

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