Guillermo Barrios Schelotto firma autógrafos en Barcelona, cuando Boca fue a disputar la Copa Joan Gamper en agosto.
Guillermo Barrios Schelotto firma autógrafos en Barcelona, cuando Boca fue a disputar la Copa Joan Gamper en agosto.

Los hinchas de River y Boca que residen en Madrid no pueden creer lo que está por suceder. Para algunos es una ilusión, para otros la emoción los invadió hasta las lágrimas. Algunos llegaron a viajar a Buenos Aires en las últimas semanas y se volvieron frustrados, avergonzados. Pero que el partido de sus vidas se juegue a pocos kilómetros de sus casas, a algunas estaciones de metro, ni el más soñador lo pensó. En definitiva la movida de ambas "aficiones" como se dice en España, o de hinchas claro, en la capital española es significativa.

Ambos, tanto los de River como los de Boca suelen tener sus peñas y movilizan mucho público. La filial de River en Madrid, es oficial, fue fundada en 2004 y es la primera internacional que el club reconoció. Para el partido de ida y lo que se iba a disputar en la vuelta reunieron a 500 personas en cada jornada en un bar cercano al escenario decisivo de la final, el Santiago Bernabéu. En tanto que la peña Boca Juniors Madrid se creo en enero de 2015 y también generó su propio encuentro para las finales y convocó a 600 espectadores en la discoteca El Doblón.

La filial Madrid de River Plate a pleno festejo. Suelen reunirse a la madrugada para seguir los partidos, pero ahora lo verán en vivo.
La filial Madrid de River Plate a pleno festejo. Suelen reunirse a la madrugada para seguir los partidos, pero ahora lo verán en vivo.

Leo Ponzella es el presidente de la peña xeneize y aclara que son peña y no filial como los de River. Es además fundador del movimiento en la capital española y es quien organiza cómo ven cada partido. "Dependemos mucho de los horarios, porque si juegan a la noche de Argentina, acá ya es de madrugada y cuesta que el bar habitual (S10 del barrio de Argüelles) permanezca abierto hasta tan tarde porque los multan". Leo es peluquero y cuenta que hoy tuvo que dejar de cortar el pelo a una señora para dar una entrevista en la TV española. Además menciona que espera que el club o quien organice el partido les de prioridad para conseguir los tickets.

"Recién agarré el teléfono y vi 70 llamadas perdidas. Estoy empezando a caer sobre lo que va a pasar y me aflojo. Lloré. Es un sueño para mí", dice este fanático de Boca que llegó a Europa en 2002 tras la crisis.

El presidente de la peña de Boca arma todo a pulmón y hasta pone plata de su bolsillo según cuenta. Muchas de las banderas, los bombos, las sombrillas y los globos los compran ellos mismos, salvo que los financien con algún sorteo de una camiseta firmada. Además de los xeneizes de Madrid, en España hay peñas en Catalunya, Marbella, Mallorca, Murcia y Almería, muchos de ellos junto a varios que arribaron desde distintos puntos de Europa, se juntaron en agosto pasado en Barcelona cuando Boca enfrentó al equipo de Lionel Messi por la Copa Joan Gamper.

Del otro lado, aparece Fabio Vides uno de los hombres principales de la filial de los de la Banda, que es presidida por una mujer, Gigi Gibson. Entre ambos y 10 personas más movilizan las redes sociales y todos los encuentros de hinchas de River. El último fue en el bar Lolita y tuvieron que poner control especial en la puerta para que no ingrese más gente. Junto con las filiales de Barcelona, Málaga y Valencia nuclean a la mayoría de los hinchas de River que viven en España. "Me están volviendo loco, me llaman para pedirme entradas pero todavía no sabemos si nosotros que vivimos acá las vamos a poder comprar, no tenemos ningún dato", comenta Fabio.

Este argentino que también arribó a España luego del corralito y la caída de De la Rúa no demuestra estar tan feliz con la decisión de traer el clásico hasta casi la puerta de su casa. "Yo quería que se jugará en el Monumental como corresponde, de todas maneras organizaremos una fiesta", dice Vides.

Fabio, el de River, y Leo, el de Boca, se conocen. Han estado muchas veces juntos. La Embajada argentina liderada por Ramón Puerta los juntó en 2017 para compartir el clásico de la Superliga en el restaurant Santa Fe y convivieron en paz. Se llevan bien, solo se bromean y queda ahí. No más que eso.

En España cada uno arma lo suyo y no se mete con el otro. De hecho durante el último partido que disputaron en marzo las selecciones de ambos países, hinchas de Boca y River se juntaron en la puerta del hotel del equipo dirigido por entonces por Jorge Sampaoli, solo para alentar, sin agresiones, cantando por Argentina.

El 9 de diciembre y si bien aún no saben cuántas entradas se van a poner a la venta ni cómo se van a vender, aquí en Madrid, los de Boca y River vivirán un día único, histórico: la final de la Copa Libertadores de América en Europa.

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