Pellegrino en acción, en el último partido de Leganés en la liga española. (EFE)
Pellegrino en acción, en el último partido de Leganés en la liga española. (EFE)

Por Matías Palacios, desde Madrid

A apenas 15 kilómetros de la Plaza Mayor de Madrid se entrena el Leganés, uno de los cinco clubes de la capital española que juegan en La Liga. Allí cada mañana, un argentino prepara al equipo que tiene que competir en el mejor campeonato del mundo. Mauricio Pellegrino se hizo cargo del conjunto Pepinero para la nueva temporada y desde el comienzo le ha tocado un fixture complicado con derrotas en las visitas al Athletic de Bilbao y al Real Madrid, el tricampeón europeo. Para el director técnico que nació como jugador profesional en Vélez Sarsfield, la premisa es mantenerse en Primera División en una institución que transita su tercera temporada en la máxima categoría en 90 años de historia. Todo un desafío.

En una ciudad deportiva moderna que fue estrenada hace 10 meses con todas las comodidades para los jugadores, el Flaco Pellegrino, un conocedor del fútbol europeo y argentino recibió a Infobae luego de la caída en el Bernabéu y durante el parate por las fechas FIFA que se juegan esta semana.

-¿Perder ante el Madrid era algo inevitable?

-Lo que sucedió es que en los primeros 20 minutos ellos jugaron a un ritmo superior al que nos veníamos moviendo. Por eso no pudimos desarrollar nuestra idea. Nos tocó un arranque complicado con dos partidos fuera de casa muy duros. Lo cierto es que el Real Madrid tiene a los mejores jugadores de todo el mundo, mejores aún que las selecciones. Tienen al lateral de Brasil, el central de Francia, el capitán de España, el 5 de Brasil, el mejor jugador del mundial, al mejor arquero del mundial. Entonces más arriba que esto, no hay. No solo a nivel español, también a nivel europeo, por eso ganan siempre la Champions.

-La desigualdad entre grandes y chicos, ¿es mayor acá en España que en Argentina?

-Es más notable por los presupuestos. Porque la brecha es mayor. El tema es que River y Boca no pueden comprar a los mejores jugadores de América porque se vienen para Europa. Y Real Madrid y Barcelona contratan a los mejores del planeta. La realidad es que en un campeonato de 38 fechas siempre ganan los mejores, los más poderosos, los más fuertes.

La entrevista con Infobae fue en la flamante ciudad deportiva del Leganés, a 15 kilómetros de la Plaza Mayor de Madrid. (Juan Manuel Villalba)
La entrevista con Infobae fue en la flamante ciudad deportiva del Leganés, a 15 kilómetros de la Plaza Mayor de Madrid. (Juan Manuel Villalba)

-¿Cómo es Leganés? ¿Es comparable con algun equipo argentino?

-Comparable no, porque un recién ascendido acá cuenta con un presupuesto de 50 millones de euros al año. Ni los más grandes de Argentina cuentan con ese dinero. Independiente recibió apenas 4 millones de dólares cuando yo estaba ahí. Acá lo bueno es que con tanta plata se invierte mucho y bien. Se hacen obras como esta instalación deportiva para entrenarse, se mejoró el estadio. Hoy La Liga tiene un control absoluto sobre todo: ventas, compras, salarios, imagen. Te ponen multa por no cumplir pautas y horarios. Yo creo que la comparación es odiosa y que hay que proteger un poco más a los clubes argentinos porque no podemos competir con las mismas reglas con el de acá.

-En España la mayoría de los clubes son sociedades anónimas y en la Argentina algunos las quieren instalar. A través de tu experiencia en ambos países ¿cuáles crees que son las ventajas y desventajas de ese sistema?

Los clubes de los socios tienen algo fascinante. Si vos como dirigente te mandás una cagada, te tenés que ir. Pero también tiene algo malísimo: que muchos dirigentes tienen que dejar sus trabajos para manejar clubes que mueven mucho, tienen que ponerle el pecho a la situación y hasta plata de su bolsillo. Así en Argentina es muy difícil. A su vez las S.A tienen algo muy bueno: está todo profesionalizado, tienen áreas determinadas, trabajan 8 horas en cada sector, nada falla. Pero hay algo muy negativo: viene un árabe, te compra River y te cambia la banda roja por una verde y se cagan en 100 años de historia. Lo que pasa es que en los últimos años las sociedades anónimas en Europa cambiaron. En aquel Valencia en el que yo jugué (principios de 2000), los dueños eran valencianos. Ya no. Ahora lo maneja Peter Lim, un magnate de Singapur, y no sabemos dónde encontrarlo. En el Southampton inglés, en donde estuve hace poco, pasó lo mismo. Antes era una empresa familiar pero ahora lo manejan los chinos, y no los ves. En el Leganés el dueño sigue acá. Es de acá porque nació, creció y trabajó acá. Eso sí está bien.

(Juan Manuel Villalba)
(Juan Manuel Villalba)

-¿Y vos qué preferís? ¿S.A o asociaciones civiles?

-Me gustaría que haya un punto de equilibrio. Lo cierto es que cuando vos sos el dueño de un club hacés lo que querés. Cambia el espíritu porque el fin es el lucro. En cambio en nuestro país las instituciones existen porque un grupo de gente se preocupó por el bien común de un barrio, el sentido de pertenencia, de identificación. En Vélez, Lanús, Ferro o Independiente tenés socios que van a la pileta o se hacen un asado y se lo comen debajo de un árbol. Acá eso en el Real Madrid no lo ves. No hay servicios al socio. También es cierto que el contexto es muy distinto. Y que en España los dueños tienen todo muy profesionalizado.

Mauricio Pellegrino volvió a vivir en la península ibérica como tantas veces a lo largo de su carrera. Barcelona, Valencia, Vitoria y ahora Madrid. Pero esta vez reconoce que resignó algo importante: el día a día con su familia. El Flaco de Leones está solo y a la vez muy conectado con la Argentina en todo sentido. Escucha Radio La Red, mira los partidos por internet y sigue mucho a Estudiantes y a Independiente, los clubes que dirigió entre 2013 y 2016.

-¿Qué te dejó el paso por el fútbol argentino como DT?

-La pasé muy bien. Lo disfruté. Me di cuenta de que Independiente es gigante, así lo sentí cada vez que fuimos al interior. Los primeros seis meses fueron muy buenos (sacó el 75 % de los puntos en 15 fechas). Pero después haber terminado entre los cinco  primeros no fue visto de buena forma. En mi paso el club se movió un escalón más arriba y eso sirvió para los que vinieron después. Estos directivos invirtieron mucho, han mejorado el club. Lo importante es estar entre los mejores porque en algún momento te toca. Das el golpe. Y hoy Independiente ya está en otro nivel.

-¿Crees que puede ganar la copa Libertadores?

-Sí, puede ganarla. Es difícil pero porqué no. El equipo tiene un gen competitivo y ha demostrado en la Sudamericana y ahora que puede. Tiene jugadores de calidad como Maxi Meza. Lo veo muy bien.

-¿Cómo son los Moyano?

-No me juntaba mucho con ellos solo a principios de temporada para hablar de los refuerzos. Son muy hinchas del club. Siempre están bien predispuestos. Lo que pedimos lo tuvimos. Nosotros cuando llegamos solicitamos que los jugadores cuenten con desayuno y almuerzo para que todo sea más profesional y nos pusieron un restaurant. Armaron una pensión. Todo eso se ve. Tienen el sueño de techar el estadio. Y también tienen un grupo de dirigentes que acompaña al equipo, que apoya.

-¿Cómo ves el futuro del fútbol argentino?

-En cuanto a material, creo que el torneo de divisiones inferiores de Argentina es el mejor del mundo. Con chicos de 12 o 13 años que tienen que viajar 1000 kilómetros y que cuando llegan a los 18 años tienen una capacidad para competir que los distingue. No quiere decir que sean mejores. Pero a nivel de personalidad somos competitivos.

-Pero, ¿puede ser que en la técnica nos quedamos?

-Mirá, nosotros tenemos cosas fundamentales: la gambeta, el desparpajo, la habilidad, la capacidad para pisarla. Hoy en el mundo no hay tipos que gambeteen. Y en Argentina y en Brasil hay. Eso lo tenemos. Acá en cambio de muy chicos se les enseña la técnica y el pase colectivo pero no saben gambetear. La selección española, salvo Marco Asensio, no tiene jugadores que vayan para adelante con una gambeta o un drible.

Marco Asensio (Getty)
Marco Asensio (Getty)

Pellegrino como jugador de Vélez, Barcelona, Valencia y Liverpool fue dirigido por grandes entrenadores. Es por eso que pasó por una gran escuela de directores técnicos.

-De todos los que te dirigieron, ¿tenés un preferido?

-De los que más copie son Louis van Gaal y Rafa Benítez. Van Gaal me hizo conocer que al fútbol de ataque vos lo podías trabajar. En los 90 en Argentina vos jugabas de una forma hasta mitad de cancha y después que arriba se arreglen porque tienen talento, se decía. Yo no entendía los espacios que había que ocupar, franjas, pasillos, alturas, el juego posicional. Y con el holandés se me abrió un abanico de variantes. Algo de todo eso comencé a vivirlo con Marcelo Bielsa en mi último año en Vélez. Algunos creen todavía que los delanteros no tienen que correr. Me acuerdo de aquellas quejas: "Lo hace bajar a Ariel Ortega hasta mitad de cancha". Hoy no existe ni un solo equipo de alto rendimiento que tenga a un jugador parado en el campo.

-¿Bielsa fue un adelantado entonces?

-Sí, en aquel momento hace 20 años, sí. Sin dudas. El dice que se inspiró en el Ajax de Van Gaal y se dio la casualidad que cuando yo vine a Barcelona en 1998, Marcelo estaba en la misma ciudad porque dirigía al Espanyol. Y mi técnico era Van Gaal justo. Entonces Bielsa me llamaba por las noches y quería saber qué habíamos hecho, cómo entrenábamos, los trabajos que hacíamos.

-¿Y cuál es tu idea de juego? ¿Cómo juegan los equipos de Pellegrino?

-Mi ideal es que mis equipos sean agresivos, que presionen, que ataquen, que tengan el balón. Pero no siempre se puede. Yo nunca jugué de la misma manera en todos los clubes en los que estuve, sobre todo a nivel ofensivo. Porque tenés que encontrar un punto medio entre lo que querés y lo que tenés. Debés acomodarte a los jugadores. En Estudiantes yo jugaba con las lineas más juntas. En Independiente podía tener más velocidad y más gente para jugar cerca del área rival entonces estábamos más adelantados. En Alavés era un juego más directo porque el 9 me ganaba casi todas las pelotas que le tiraban. Me gusta defender en zona, achicar espacios.

Se apasiona cuando habla de fútbol. Se enciende. Cuenta que ve todo lo que puede, que concurre a los partidos de las inferiores del Leganés. Y para alguien con experiencia como jugador de la Selección (con Daniel Passarella en 1997), hablar sobre lo que pasó con Lionel Messi y la Argentina en el último Mundial, es algo necesario.

Dos ex Vélez se saludan. Sonrisas con el Cholo Simeone cuando Pellegrino dirigía al Alavés.(Reuters)
Dos ex Vélez se saludan. Sonrisas con el Cholo Simeone cuando Pellegrino dirigía al Alavés.(Reuters)

-Como ex jugador de Barcelona y la Selección ¿Cómo analizás el fenómeno Messi en su equipo y lo que le sucede cuando juega en la Selección?

-Hay una realidad: en Barcelona no juega solo, lo hace con su equipo. Es fantástico y tenemos la suerte de ser contemporáneos para disfrutarlo. El tema es que Argentina no es el Barcelona. El Barça no solo tiene a los mejores del mundo. Tiene una idea, un proyecto, un modelo que ejecutan desde hace más de 25 años que por más que cambien los entrenadores, el estilo no lo negocian. Siempre juegan a lo mismo. Y Leo está adaptado a eso y se siente cómodo. En cambio en la Selección todos los altibajos que hemos tenido y los cambios afectan a todos los jugadores. Messi solo no puede hacer nada. Nosotros no podemos esperar que todo te lo haga un jugador porque el fútbol es un deporte de equipo. En la Generación Dorada del basquet no se decía "a ver, que Ginóbili nos salve", era un equipo. En Argentina se espera que el pobre Messi haga todo e imagino que la presión sobre él ha sido muy grande. Yo no habría querido estar en su posición. Encima el sentimiento de la gente es que han fracasado cuando llegaron a tres finales. Y nosotros hace tiempo que ya no somos los mejores.

-¿Y en dónde estamos parados?

-Fuimos los mejores pero ya no. Hay que entender que en todos los países se entrena muy bien y que se tiene conocimiento de todo y hoy es muy difícil sorprender. Entonces tenemos que asumir que no somos los mejores, que podemos aspirar a estar entre los ocho primeros. Pero llegás a una final y como no la ganás, es un fracaso. Por ejemplo una medalla de plata en los Juegos Olímpicos en Vela puede ser considerado un gran éxito pero en el fútbol es un fracaso y la verdad es que no hay manera de explicarlo. Trabajar en equipo es de las cosas más dificiles, entonces se necesita humildad para entender que el otro te puede dar algo que no tenés.

-Este viernes en Estados Unidos arranca el ciclo de Lionel Scaloni, ¿tenés expectativa?

-Sí, por ver a estos nuevos jugadores. Lo conozco a Scaloni, me invitó a su casa a través de un amigo en común como el Turu Flores. Hay que apoyar a muerte y darles tiempo porque hay que armar un equipo. Estas que se vienen son pruebas. Ensayo y error. No se puede criticar todo. Últimamente se cuestionó hasta el avión en el que viajan los jugadores. Eso en otros países no pasa ¿Algún periodista vio el avión en el que viajaron los ingleses que hasta tenían cocina a bordo? Entonces… Estos chicos de la Selección, económicamente generan más de lo que reciben.

-¿Qué hace falta para mejorar?

-Primero entender que la solución no pasa solamente por el entrenador. Primero hay que elegir el camino. Nosotros vivimos procesos muy buenos con José Pekerman, Hugo Tocalli, Bielsa y Alejandro Sabella. Lo que se necesita es una linea de trabajo. Para mí este último Mundial lo debió dirigir el Tata Martino porque tuvo que haber sido un ciclo de cuatro años. Ahí sí tenés tiempo de probar y ver. Cuando sos seleccionador es distinto a todo.

-¿Y a Jorge Sampaoli qué le pasó?

-No tuvo tiempo de ensayar. Entró en un momento durísimo y no pudo probar. Me dio pena lo que le pasó.

-Debés ser de los pocos que lo defiende…

-Yo me pongo en el lugar del entrenador. Sampaoli compitió como pudo y no contó con el tiempo para buscar la manera de hacerlos jugar como a sus anteriores equipos, con dinámica en ataque y en defensa. Terminó probando en el medio del mundial. El tipo le puso el pecho a una parada muy difícil. Pero bueno, esta profesión es muy dura. Es el único lugar en el que te contratan por bueno y te echan por malo. Como decía el Coco Basile, "cuando salís campeón sos rubio de ojos celestes". Hace tiempo que debemos darnos cuenta que el contexto es lo más importante de todo. Y para Sampaoli el contexto fue complejo.

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