En tiempos de gran incertidumbre, las competencias deportivas siempre han servido como un bálsamo para, por lo menos por unos días, hacernos olvidar del contexto en el que vivimos. Ya sea un mundial de fútbol, un Super Bowl o cualquier otro tipo de evento de gran convocatoria, los atletas de alto rendimiento logran captar, aun en la era de las redes sociales y el streaming, la atención de millones de espectadores independientemente de la disciplina.

Desde el siglo IX a.C. deportistas y espectadores se han congregado bajo el paraguas de las Olimpíadas protegidos por una tregua que permitía incluso a territorios en guerra poder descargar tensiones fuera del ámbito bélico, algo que hoy ha quedado en evidencia en el caso de las Coreas, que han decidido dejar, al menos por un breve lapso, sus diferencias de lado.

Parte del equipo olímpico norteamericano
Parte del equipo olímpico norteamericano

Serán precisamente los XXIII Juegos Olímpicos de Invierno, el evento multideportivo internacional que se llevará a cabo en la ciudad de Pyeongchang, Corea del Sur entre el 9 y el 25 de febrero de 2018, el que servirá para poner a prueba una vez más el componente pacificador del deporte.

Pero más allá de cuestiones políticas, existen cinco aspectos que harán de Pyeongchang 2018 una competencia deportiva como nunca antes se vio.

1. Escándalo de dopaje

En primer lugar, no se puede pasar por alto el escándalo de dopaje que desencadenó en la prohibición del equipo olímpico ruso por un esquema orquestado por el estado soviético que involucró el uso de sustancias no permitidas en sus atletas durante las olimpíadas de Sochi.

Pero fiel al espíritu perseverante de la potencia asiática, 169 atletas que fueron catalogados como limpios por el comité olímpico internacional, burlarán la veda al participar como "atletas olímpicos rusos". A pesar de que no podrán marchar ondeando su bandera ni entonando su himno, se harán cargo de que la presencia soviética se sienta en Corea del Sur.

2. Nuevas disciplinas 

Por el lado de las disciplinas deportivas, cuatro nuevos eventos debutarán en Pyeongchang, entre los que se encuentran el esquí alpino en equipo, con 16 naciones que disputarán el podio con integrantes de ambos géneros.

Otros agregados como la competencia de snowboard de big-air, donde los atletas descenderán desde el tope de una torre en una rampa a casi cincuenta metros de altura, seguramente dejen sin aliento a más de un espectador.

3. Deportistas de todas las edades

A diferencia de otros grandes eventos deportivos, las Olimpíadas siempre se han distinguido por ofrecer una plataforma en la que pueden competir atletas de las más variadas edades. Y Pyeongchang no será la excepción.

La patinadora de velocidad alemana Claudia Pechstein es un claro ejemplo de ello, con sus 45 años de edad y cinco juegos olímpicos de invierno en su currículum. En el caso del equipo olímpico de los EEUU, su miembro más longevo será Brian Gionta, un jugador de hockey sobre hielo que ostenta un excelente estado físico a sus 39 años.

En el otro extremo del ranking se encuentra el patinador artístico norteamericano Vincent Zhou, de solo 17 primaveras.

4. Participantes inesperados

¿Quién dijo que se debe nacer en un país nórdico para convertirse en un atleta olímpico de invierno? En 2018, equipos de Ecuador, Eritrea, Kosovo, Malasia, Nigeria y Singapur harán su debut en una competencia olímpica  invernal.

Entre ellos se destaca el equipo de trineo sobre hielo originario de Nigeria, el cual ha generado tanta expectativa que obtuvo el patrocinio de firmas como Visa y Apple.

El estudiante de computación Shannon Ogbani Abeda, de 21 años, representará a Eritrea luego de que sus padres escaparan la nación del este de África en los ochenta durante la guerra de independencia. Instalados como refugiados en Canadá, Abeda aprendió a esquiar allí aprovechando al máximo su nueva oportunidad en la vida.

5. Temperaturas extremas 

Así como la 52.ª edición del Super Bowl se convirtió en una de las más gélidas de la historia, los juegos de Pyeongchang prometen no quedarse atrás. En 1994, cuando Lillehammer, Noruega, hizo de sede de la competencia deportiva de invierno, las temperaturas registradas jugaron una mala pasada a más de un competidor.

Pero este año en Corea del Sur la situación será todavía menos auspiciosa, ya que se espera que el termómetro registre más de 22 grados bajo cero durante la ceremonia de apertura. Como no podía ser de otra forma, el equipo olímpico de los EEUU lucirá unas camperas calefaccionadas desarrolladas por Polo Ralph Lauren, las cuales contarán con una batería propia que permitirá a los atletas mantener una temperatura agradable.

Una carga brindará hasta 11 horas de calefacción, mientras que su exterior repelente al agua mantendrá secos a los deportistas norteamericanos, quienes seguramente serán envidiados por gran parte de los equipos del resto del mundo.

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