(Reuters)
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Corrían 29 minutos de la primera parte, cuando la polémica se hizo presente en el cruce por las semifinales del Mundial de Clubes entre Real Madrid y Al Jazira. El encuentro estaba empatado en cero, cuando Isco envió un centro al área y Casemiro conectó de cabeza. El balón rebotó en su marcador y se introdujo en la valla.

Las cámaras le apuntaron a Sandro Ricci, el árbitro del partido, quien decidió anular el tanto por una supuesta infracción en ataque que no existió. Sin embargo, instantes después pareció convalidarlo, hasta que recibió un llamado del VAR y se dirigió hasta la zona de los televisores para constatar que hubiera habido falta en ataque.

Increíblemente, el juez brasileño decidió invalidarlo por un offside pasivo de Karim Benzema, quien no participó ni interfirió en la jugada. Casemiro había partido habilitado y no cometió infracción en ataque. Y un detalle no menor es que el asistente jamás levantó su banderín. El Real Madrid debería haberse puesto en ventaja.

Cabe mencionar que anteriormente, al conjunto español le habían anulado un gol a Benzema por falta ofensiva de Cristiano Ronaldo durante la maniobra. Más tarde, el VAR intercedió -de forma acertada- y cobró offside en una jugada que significaba el 2-0 parcial a favor del Al Jazira.

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